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miércoles, 25 de julio de 2012

CARACTERÍSTICAS DE LA EMPRESA



El entorno que rodea al hombre, influye considerablemente sobre su bienestar físico, psíquico y social. Parece que existen ciertas conexiones entre ciertas formas y condiciones de la realidad física en la que vivimos y el comportamiento que adoptamos, entendido éste en su más amplia dimensión. La elección de un entorno se hace, en una gran parte, motivado por factores ajenos a los deseos y necesidades del individuo. El marco ambiental de este modo, se puede constituir en una fuente de problemas, restricciones e incomodidades que ponen a prueba la capacidad de adaptación del sujeto. Esto no supone negar que el individuo tiene una gran capacidad para adaptarse a distintas situaciones, sino que ese marco ambiental en el que vivimos tiene unas ventajas y unos inconvenientes que nos van a facilitar o a dificultar la vida.


Las expectativas y las necesidades de los individuos acerca de las características del entorno de la empresa, son básicamente parecidas a las que tenemos en la elección de nuestra vivienda. Pero a la hora de trabajar, la posibilidad de elegir una empresa que responda a nuestras expectativas se ve coartada aún en mayor medida. No trabajamos donde queremos sino donde podemos. El hecho de que tengamos menos capacidad de elección no disminuye la necesidad o el deseo de que la empresa en la que trabajamos tenga unas determinadas características. Además en el ámbito laboral, por algunas de sus peculiaridades, la carencia de estas características se puede convertir en una presión adicional a las demandas propias del trabajo que puede agravar el conjunto de problemas psicosociales sobre el individuo.


 Los aspectos que se van a tratar como factores psicosociales que pueden tener algún tipo de incidencia sobre ciertas dimensiones psíquicas y sociales del trabajador, son los siguientes:

 1. Las dimensiones de la empresa (aspectos relacionados con la magnitud de la empresa).

2. La imagen social (imagen que la empresa ofrece a la sociedad).

3. La ubicación de la empresa.

4. El diseño del lugar de trabajo (espacios y dimensiones).

5. La actividad de la empresa (tipo de producto que realiza o de servicio que presta).


1) El tamaño de la empresa.

Varios estudios revelan que existen diferencias en la forma en la que se organizan las empresas, según sean grandes o pequeñas y, a partir de aquí, se derivan unas determinadas condiciones psicosociales diferenciadas. En las grandes empresas, se cuenta con una mayor organización de los servicios de prevención y se facilita una mayor formación a los trabajadores en todos los aspectos. Los trabajadores suelen tener un mayor nivel de cualificación y una mayor estabilidad en el empleo. Las posibilidades de promoción también son mayores y suelen contar con frecuencia con ciertos servicios sociales. Los trabajadores de estas empresas manifiestan con mayor frecuencia quejas acerca de su supervisión, falta de autonomía, horarios, iluminación, ruido, etc. Este tipo de quejas podría ser explicable por el mayor grado de formación o de exigencia. También es probable que revelen por esta vía su insatisfacción con otros aspectos. Los trabajadores de entidades pequeñas manifiestan en general que cuentan con una mayor autonomía para decidir y un mayor control de su trabajo en comparación con los de las grandes empresas. En las pequeñas empresas, las tareas que se realizan, en general son más variadas, el trabajador pone en juego más capacidades diferentes y realiza trabajos con más sentido, de modo que percibe su trabajo como algo importante.


 2) La imagen social de la empresa

La imagen social hace referencia a la imagen que la sociedad tiene de esa empresa, en virtud de la información que ésta, voluntaria o involuntariamente, ofrece relativa a muy diversos aspectos, como son el producto o servicio que realiza, su forma de funcionar, su forma de relacionarse con sus trabajadores y con otros ámbitos de la sociedad, su solidez económica, sus preocupaciones sociales, el grado de modernización, etc.. El trabajo es una actividad a la que el individuo consagra gran parte de su tiempo y de su esfuerzo. Trabajar en una empresa sólida, importante, bien organizada, realza de alguna manera al individuo en su consideración social. El trabajador se sentirá insatisfecho en una empresa que no responda a sus necesidades de estatus y prestigio. Así, aparte del interés que pueda tener la empresa en tener una buena imagen, ha de tenerse en consideración que es un aspecto que los trabajadores demandan. Además, la empresa que se preocupe de su imagen, deberá considerar que uno de sus principales recursos para “vender imagen” son sus propios trabajadores, en el sentido de que, si están satisfechos con su empresa, será un hecho que irán difundiendo al exterior.

 3) La ubicación de la empresa 

Cuando el centro de trabajo está lejos de la vivienda del trabajador, éste debe invertir una gran cantidad de tiempo y dinero en desplazamientos, con las consiguientes molestias que origina esta situación (problemas de tráfico, tiempos de espera y transporte, etc.). En otras situaciones, el centro de trabajo condiciona la presencia de una vivienda cercana y se mantiene lejano a lugares de ocio, que igualmente origina el mismo tipo de molestias.

 4) El diseño del lugar de trabajo

 El lugar de trabajo como factor psicosocial hace referencia al espacio disponible para cada trabajador, la distribución y el acondicionamiento del espacio para ese trabajo, los equipamientos sociales, etc.. En el diseño del lugar de trabajo no sólo han de considerarse las dimensiones estructurales y funcionales del movimiento, o las necesidades de espacio para la realización del trabajo, sino que existen ciertas necesidades psicológicas de los trabajadores en relación con el espacio, que la empresa no debe desatender. Con respecto a la distribución del espacio de trabajo, hay que tener en consideración las necesidades de comunicación de los individuos y evitar los puestos de trabajo aislados o confinados que no posibiliten la satisfacción de esta necesidad. El acondicionamiento del lugar de trabajo ha de realizarse considerando, además de la función que ha de cumplir, las necesidades de los trabajadores, no descuidando los aspectos estéticos del lugar. Ciertos aspectos como el color, tienen algún tipo de repercusión sobre el ánimo del individuo y sobre el bienestar visual del trabajador. Sería recomendable la participación de los trabajadores en la elección de la distribución y ubicación de los elementos de trabajo, así como en el acondicionamiento de su lugar de trabajo (elección y distribución del mobiliario, de elementos decorativos, etc.


5) La actividad de la empresa

 La actividad de una empresa u organización, el tipo de bien o producto que fabrica o el tipo de servicio que presta puede constituirse en un factor psicosocial por su capacidad para afectar al bienestar del individuo sobre todo en el ámbito psicológico y en el ámbito social. El tipo de actividad de la empresa puede afectar al ámbito personal del trabajador por originarle conflicto de rol (la realización de actividades con las que no está de acuerdo, la incongruencia o la contradicción entre el rol laboral o profesional de un trabajador y la adscripción de ese trabajador a una serie de valores, etc.).. De esta manera el trabajo ya no constituirá una fuente de prestigio y satisfacción, sino que se convertiría en algo que debe ser ocultado y que es motivo de desprestigio social. Es habitual encontrarse con colectivos de trabajadores que se resisten a manifestar la actividad a la que se dedican o la empresa para la cual trabajan, por ser conscientes del rechazo que pueden sufrir o por la vergüenza que les produce manifestarlo.







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