— Psicológico: ser comprendido.
— Intelectual: ser «rescatado» de su confusión y que su situación sea aclarada.
El inicio de su trabajo consistirá en realizar un estudio profundo del caso que van a tratar. Posteriormente, su agudeza y fina capacidad de juicio deben permitirle evaluar al candidato, su potencial, así como las posibilidades que se le puedan presentar a éste y también las que ha de buscar con mayor ahínco. La capacidad de adaptación del consultor será también un elemento clave para garantizar el éxito de sus intervenciones, ya que las situaciones y las personas que habrá de «manejar» serán muy diversificadas y requerirán una gran flexibilidad de pensamiento y de actitudes. Otro importante elemento será su equilibrio emocional y personal ya que las situaciones en las que se verá involucrado conllevarán una carga emocional intensa, que deberá «gestionar» sin que afecte su trabajo. La objetividad y la «distancia» con la que sea capaz de analizar cada caso, junto a sus conocimientos, determinarán la eficacia de su intervención. Los profesionales del outplacement son a menudo psicólogos, juristas, diplomados de escuelas de negocios, ex head hunters o ex consultores de selección, etc. En algunos casos podremos encontrar a antiguos responsables de personal de empresas, responsables de márketing, comerciales... y, en muchos casos, a profesionales que provienen de consultorías de gestión de Recursos Humanos.



