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lunes, 23 de julio de 2012

ACTUACIONES SOBRE EL TRABAJADOR



Una manera de disminuir el riesgo es reducir el tiempo de exposición. Una forma es la rotación del personal, empleado a menudo para operaciones de potencial alta peligrosidad como operaciones en centrales nucleares. Es especialmente útil en ambientes hostiles térmicos o ruidosos. El encerramiento del trabajador es el reverso del encerramiento del proceso. A veces crea más problemas de los que soluciona. Requiere un cuidadoso estudio, ya que el ser humano tiene más dimensiones que las físicas y unas necesidades de relación con sus compañeros que no posee un objeto inanimado. Los equipos de protección individual son el último recurso. Deben ser tomados como medida provisional en tanto se arbitran otras soluciones. Sin embargo, en determinadas circunstancias, pueden ser imprescindibles y de incalculable valor (tareas de limpieza, situaciones de emergencia, labores esporádicas, etc.) Aunque parecen de fácil empleo, requieren un grado de atención mucho más alto que el adoptado con otro tipo de intervenciones. Estas medidas son de las que necesitan un más alto grado de formación e información. La formación e información al trabajador, aunque están incluidas en las acciones sobre el receptor, no es el último eslabón de la cadena preventiva, sino que, al contrario, es el primero y básico en la acción preventiva.


1) Formación e información.

 Está recogido en el espíritu de la legislación como una forma esencial para poder desarrollar adecuadamente un programa de control en Higiene Industrial y que incluye la participación de los trabajadores y/o representantes. La información debe estar referida a la peligrosidad de las sustancias que se emplean o manipulan y al menos ha de concretarse en dos medidas específicas: en primer lugar, los productos han de venir etiquetados según la normativa vigente, es decir, indicando claramente los riesgos y las medidas preventivas a adoptar. En segundo lugar, hay que hacer llegar a los trabajadores la información recogida en las FICHAS DE DATOS DE SEGURIDAD de cada producto, hojas en las que se amplía la información que, forzosamente, solo puede resumirse en la etiqueta. La formación es un complemento necesario de la información. No es suficiente conocer cuáles son los riesgos, hay que saber como actuar frente a ellos. Para ello, cada trabajador debe recibir una formación suficiente y adecuada con motivo de su contratación, mutación o cambio de función, introducción o cambio de un equipo de trabajo o la introducción de una nueva tecnología.



 2) Rotación de puestos

 Puesto que reduciendo el tiempo de exposición, a igualdad de todo lo demás, se reduce el riesgo, teóricamente es posible acudir, cuando no hay más remedio, a la rotación de los puestos de trabajo. En la práctica, la solución no suele funcionar bien, ya que nadie quiere compartir un “mal puesto” y suelen aparecer otro tipo de problemas. Es una posibilidad que solo se suele usar como último recurso y que, en cualquier caso, no se deberá emplear más que con carácter temporal, hasta que se logre reducir el riesgo por otros medios.

 3) Encerramiento 

Cuando no es posible reducir ni la concentración ni el tiempo de exposición, puede acudirse a la ubicación de los trabajadores en un recinto auxiliar debidamente protegido. Así se hace, por ejemplo, en casos en los que una maquinaria contaminante requiere una supervisión periódica y cuando el control normal se puede hacer a distancia.

4) Protección individual

 Este método es el último a ser utilizado y sólo se llevará a efecto en operaciones especiales que no puedan ser controladas por otros medios y/o operaciones esporádicas como limpiezas especiales, debiendo ser el tiempo de utilización de estas prendas lo más reducido posible. También deben usarse si se ha detectado un problema y hasta que éste se haya solucionado por la técnica de control preventiva adecuada. En este sentido, conviene tener siempre presente que la protección individual presenta una gran desventaja frente a otros métodos de control y es que ni elimina ni reduce el riesgo ( concentración y tiempo de exposición se mantienen), por lo que cualquier fallo en su uso ocasiona una inmediata exposición. Esta es la razón principal por la que se suele complementar con otras técnicas de control, con el fin de reducir al mínimo los efectos de emisiones o accidentes imprevistos.


Escrito en EL MASTER DEL GUAPO HACKER, de Xavier Valderas


ACTUACIONES SOBRE EL MEDIO


Por medio entendemos el espacio que media entre el foco y el receptor. Las actuaciones sobre el medio son complementarias a las adoptadas en el foco y no sustitutivas. La limpieza es un elemento clave y elemental. La falta de limpieza se traduce en la creación de focos secundarios (de agentes químicos o biológicos) y, lo que es más grave, de focos incontrolados, con lo que pueden llegar a convertirse en verdaderos e importantes centros de contaminación. Es fundamental limpiar suelos, paredes, maquinaria y, en general, todos los lugares en donde se pueda depositar la suciedad. La ventilación por dilución o ventilación general es utilizada junto a la extracción localizada. Consiste en introducir grandes caudales de aire para renovar el existente y, así, disminuir la concentración del tóxico. El aumento de la distancia entre el foco y el receptor es otra forma como la ventilación general de diluir la concentración del agente, por mezcla con el aire, en el caso de los agentes químicos, y de disminuir la intensidad, en el caso de los agentes físicos. Los sistemas de alarma no disminuyen el riesgo, sólo avisan cuando se supera una concentración o una cierta intensidad. Sirven para detectar fugas y aumentos inesperados del agente en el medio ambiente. En última instancia y como complemento a las anteriores medidas de control se actúa sobre el trabajador.


 Agentes químicos: 


Habitualmente se emplean dos tipos de ventilación por aspiración de aire. El primero se denomina VENTILACIÓN GENERAL O POR DILUCIÓN. El segundo efectúa un control en la fuente mediante EXTRACCIÓN LOCALIZADA. Ninguno de los dos anteriores debe confundirse con la ventilación empleada en climatización cuyo fin principal es el suministro de caudales de aire externo determinados para respirar y mantener una temperatura y humedad específicas. La VENTILACIÓN GENERAL proporciona una renovación o suministro de aire desde un área general con el propósito de confort y se suele denominar “ventilación para el control de calor”. La VENTILACIÓN POR DILUCIÓN consiste en la dilución de un aire contaminado con el aire limpio en un área general con el propósito de la higiene de la salud y el control de la incomodidad. Cuando en una nave industrial se observa la presencia en el aire de humos, polvo u otros contaminantes es frecuente recurrir a la instalación de “extractores” en las paredes o en el techo. Esta ventilación general pretende reducir el nivel de contaminación ventilando globalmente el local. Es evidente que un sistema de estas características no permite controlar con exactitud la concentración de contaminante que haya en los distintos puestos de trabajo y por eso no se recomienda su empleo cuando el contaminante en cuestión es moderadamente tóxico o sí las concentraciones están próximas al valor límite. La ventilación general debe considerarse únicamente adecuada en los casos en que los contaminantes son de baja toxicidad y se encuentran en bajas concentraciones. Su empleo suele estar indicado en locales en los que se pretende básicamente eliminar el aire viciado, como en oficinas, talleres de confección, etc. La ventilación localizada, también llamada extracción localizada, tiene como objetivo captar el contaminante en la vecindad inmediata del punto donde se ha generado (foco contaminante), evitando así que se difunda al ambiente del conjunto del local. El ejemplo más simple y conocido es el caso de las campanas de cocina. Existen en aplicaciones industriales una gran variedad de campanas de formas y características diferentes. Las hay para cabinas de pintura, para cubas de tratamiento de superficie tipo desengrase (tricloroetileno) o electrolíticas (cromado) o las que se instalan en las sierras circulares para la madera y otras muchas. En un sistema de extracción localizada la concentración del contaminante en la corriente de aire extraído es muy superior a la del ambiente, mientras que en la ventilación por dilución no es significativamente más alta.

1) Limpieza

 Es una medida preventiva importante cuando se trabaja con contaminantes que se depositan en el suelo, las máquinas o las estructuras y, desde allí, pueden pasar de nuevo al ambiente por efecto de las corrientes de aire que provocan los sistemas de ventilación o el desplazamiento de objetos o personas. En el caso de trabajar con sustancias de elevada toxicidad, como el plomo o el amianto, es muy importante mantener un perfecto estado de limpieza. Una limpieza cuidadosa se debe aplicar no solo al ámbito del lugar o puesto de trabajo, sino también a la ropa de trabajo en la que este tipo de contaminantes se puede acumular y luego pasar al ambiente a causa de los roces que provoca el movimiento del propio trabajador. Una mención especial merece los trabajadores que manipulan mercurio metálico ya que al tratarse de un metal líquido, cuando se produce un derrame accidental y cae al suelo, se rompe en un gran número de gotas casi invisibles. Como el mercurio es muy volátil, cada una de esas gotas se convierte en fuente de contaminación y se evapora y contamina el lugar de forma imperceptible, ya que no tiene olor. En estas condiciones pueden alcanzarse concentraciones de mercurio en aire superiores al límite tolerable.


 2) Procedimientos de trabajo

 Un control en las prácticas de trabajo comprende la supervisión de los métodos que emplean los trabajadores para llevar a cabo las distintas tareas y de la medida en que se atienen a los procedimientos correctos o seguros. Todo esto conlleva a un importante control en las exposiciones.

 3) Sistemas de alarma 

Si el contaminante es susceptible de provocar efectos agudos graves, puede ser adecuada la instalación de un sistema automático de detección y alarma, en ocasiones conectado a un sistema de ventilación que se activa automáticamente. En el mercado hay disponibles para un número de contaminantes cada vez mayor. En ciertos lugares como en los aparcamientos públicos su instalación es obligatoria aunque su empleo no sea frecuente debido principalmente a su coste elevado y a su limitada aplicabilidad. En este sentido conviene resaltar que la miniaturización que permite lo electrónico ha hecho posible que estos equipos de detección y alarma se comercialicen en formatos que permiten su empleo en forma individual. Aunque la experiencia en este campo es aún limitada, es probable que cada vez sea más utilizada.

4) Aumento de la distancia entre emisor y receptor

 Normalmente el aumento de la distancia entre el foco de contaminación y el receptor hace que en la zona de influencia de este último llegue el contaminante muy diluido. Así el alejamiento de un trabajador de una zona de limpieza manual con disolventes, disminuirá su exposición. Este efecto también se puede lograr de una forma indirecta mediante el uso de controles remotos o la automatización de determinados procesos u operaciones.


Escrito en EL MASTER DEL GUAPO HACKER, de Xavier Valderas

ACTUACIONES SOBRE EL FOCO



Sustituir el agente por otro no peligroso o al menos no tan peligroso. En el caso de cancerígenos y sensibilizantes es especialmente recomendable, ya que las otras actuaciones sobre el foco pueden disminuir su concentración pero no eliminan su presencia, cualquier fallo en el control del agente podría entrañar la liberación al ambiente de la sustancia tóxica. Sería adecuado tener en cuenta, en la fase de diseño de una instalación la protección de la salud eligiendo equipos diseñados para evitar la exposición a cualquiera de los agentes contemplados en esta unidad didáctica. Esta medida es especialmente adecuada para evitar el ruido y las vibraciones. Si posteriormente se revela inadecuado el diseño o si en éste no fueron considerados los aspectos preventivos y la sustitución del agente es imposible, habrá que tomar una o varias de las siguientes acciones: Modificar el proceso, por ejemplo, automatizar para hacer innecesaria la presencia del trabajador durante su funcionamiento o utilizar productos en otro estado (en vez de gas una disolución que lo contenga). Se puede proceder al encerramiento, encapsulando el proceso. Llevar a cabo la operación en reactores cerrados en vez de hacerlo en abiertos, encerrar el punto de operación de la máquina que genera el ruido o el foco emisor de radiaciones. El aislamiento en edificio aparte puede ser realmente útil cuando el proceso no necesita especialmente la presencia del trabajador. Disminuye el número de operarios afectados.

 La extracción localizada es una manera de eliminar un agente químico del ambiente en el momento en que éste se genera. El mantenimiento preventivo de los equipos de trabajo (no hay que confundirlo con el servicio de mantenimiento que acude a demanda cuando una máquina falla) es otra técnica complementaria que evita exposiciones accidentales a cualquiera de los tres tipos de agentes estudiados: escape de gases, radiaciones o ruido, por ejemplo. Agentes químicos: La jerarquía que tradicionalmente se ha utilizado para la aplicación de técnicas de control para eliminar o minimizar las exposiciones de los trabajadores ha sido: sustitución, aislamiento, ventilación, prácticas de trabajo y ropas y equipos de protección individual, y siempre complementado por una información y formación del trabajador tanto en cuanto a los riesgos específicos de su tarea como a las buenas prácticas de trabajo y al uso correcto de los equipos de protección individual. Antes de cualquier acción sobre el foco contaminante en un proceso ya en funcionamiento es la correcta selección de los equipos y un diseño adecuado.

 1) Modificaciones del proceso 

Suele ser una acción que implica costes más elevados y resistencia en su adopción, por parte del personal, aún mayor que si se llegan a tener en cuenta durante la fase de diseño. Los técnicos que diseñaron el proceso en el proyecto no suelen aceptar fácilmente no haber considerado en su día determinados riesgos que la realidad cotidiana ha hecho evidentes. El amianto ha pasado de ser un material en otra época casi insustituible a estar casi prohibido, o, al menos, muy limitado en su empleo. Otro caso parecido es la progresiva desaparición del chorro de arena y su sustitución por otras técnicas mucho menos agresivas para los trabajadores. En la práctica, los cambios importantes rara vez son viables sobre todo si son de envergadura aunque a veces el proceso permite realizar cambios parciales. Este es el caso del uso de pinturas por inmersión o brocha en lugar de en “spray”; el desengrasado por vapor en vez de manual o la automatización en determinadas operaciones. Uno de los posibles cambios en el proceso puede ser la SUSTITUCIÓN de un producto químico por otro de menor toxicidad, en especial para sustancias de auxiliares, como los disolventes. Es algo muy fácil en teoría pero difícil en la práctica ya que se tienen que dar una serie de condiciones:

 — Conocimiento de las propiedades técnicas y físico químicas.

—Seguridad de que tengan un índice de peligrosidad menor; es decir la relación entre la presión o concentración del vapor en equilibrio con el líquido y el valor límite ambiental será inferior para el sustituto. A veces es preciso experimentar a escala de laboratorio. Se pueden citar varios ejemplos; un caso es la eliminación del benceno de las pinturas y su sustitución por otros disolventes menos agresivos, o el uso de otros disolventes clorados menos tóxicos que el tricloroetileno. Hay que extremar las precauciones para que la sustitución no de lugar a una situación de mayor riesgo, es decir, por no tener solo en cuenta la toxicidad sino la inflamabilidad o la reactividad química de los sustitutos.


 2) Aislamiento o encerramiento del proceso 


Consiste en aislar el contaminante de los puestos cercanos. Este puede ser:

— Encerramiento físico.

 — En el tiempo, como por ejemplo, el uso de una máquina semiautomática.

 — Distancia como por aplicación de controles remotos. Suele aplicarse en operaciones que requieren pocos operarios o cuando el control por otros medios es difícil o caro. Otra posibilidad consiste en efectuar ciertas operaciones peligrosas en turnos poco concurridos para limitar el número de trabajadores expuestos. Con el empleo de esta técnica suele ocurrir que sin eliminar la exposición se reduce la cantidad de personal afectado. Algunas normas legales, como en los trabajos con plomo, se refieren a este método: “cuando sea técnicamente posible, los locales se mantendrán aislados, a fin de evitar la contaminación de otras áreas de trabajo”. Es en la industria mecánica donde el encerramiento completo es la mejor forma de controlar las operaciones que entrañan riesgo de polvo o humo, como es el caso del chorreado abrasivo con arena o la pintura con pistola.

 3) Métodos húmedos

 Es un método útil cuando se trabaja con materiales que pueden desprender polvo desarrollando las operaciones con un alto grado de humedad. Así las taladrinas se usan en máquinas herramientas para refrigerar la herramienta y la pieza a mecanizar y a su vez la técnica favorece directamente las medidas preventivas. En la perforación de túneles es una técnica correcta en las perforadoras al aportar un chorro de agua, con lo que se reduce, en gran medida, la producción de polvo en el ambiente del túnel, y donde es difícil luchar contra la contaminación ambiental. En algunas fundiciones se utiliza agua a presión para la limpieza de las superficies en lugar de material abrasivo por chorreo. El regado del suelo de las instalaciones de un proceso donde se quiere impedir la sedimentación y acumulación de un material de elevada toxicidad (como es el caso de metales, sus sales y óxidos tales como plomo, níquel, cadmio) es una práctica muy frecuente y útil.

4) Mantenimiento

 La falta de limpieza y mantenimiento es causa de contaminaciones adicionales e innecesarias en los puestos de trabajo. Además de considerar prioritaria esta acción en el contexto de un programa preventivo para la salud, es importante que los trabajadores tengan conocimiento y conciencia de la importancia que tiene.




Escrito en EL MASTER DEL GUAPO HACKER, de Xavier Valderas

EL CONTROL DEL RIESGO



Dentro de las actuaciones de la Higiene Industrial y por ende de las Técnicas de Prevención, reseñadas al principio de esta unidad didáctica, está la del control de la exposición a los contaminantes y agentes existentes en los lugares de trabajo, con el fin primordial de mantener en el tiempo unas condiciones seguras de trabajo. Es una de las actuaciones preventivas más importantes que, realizada con la debida asiduidad, es la de mayor rentabilidad en el tiempo puesto que puede evitar, o por lo menos disminuir, los ciclos de la reevaluación periódica, lo que además conlleva a una repercusión económica en la disminución de los gastos globales que supone una evaluación de riesgos. Mantener las condiciones de trabajo seguras es hacer prevención de la salud de los trabajadores, aparte de ser rentable. Se plantean seguidamente, a modo de introducción en este tema amplio y específico, las dos formas o técnicas principales de aplicación práctica, como son los métodos generales de control y los equipos de protección individual.

1) Métodos generales de control

 Los principios del control son similares tanto para las sustancias tóxicas como para los agentes físicos, aunque normalmente el planteamiento del problema se centre sobre los primeros. Los riesgos para la salud desde el punto de vista general, pueden causar enfermedad por un agente (fuente del riesgo) que se transmite a través del ambiente por un vector (transmisión del riesgo) al receptor (individuo) que es afectado. Este modelo incluye los riesgos en el puesto de trabajo a los que están expuestos los trabajadores. La fuente de riesgos en el puesto de trabajo, es decir, donde se genera éste, puede ser un gas, un líquido o un sólido si es una sustancia química, o una forma de energía si es un agente físico (ruido, vibraciones, etc.). La transmisión o dispersión de la sustancia química o el agente físico peligroso es generalmente por el aire en el puesto de trabajo o por contacto directo, por lo tanto el trabajador puede recibir (absorber) el riesgo por inhalación, a través de la piel o por ingestión. Los controles del riesgo aplicados en la fuente, tales como el aislamiento del proceso o en el medio de transmisión o dispersión tales como la ventilación localizada se denominan generalmente controles de ingeniería. Los aplicados directamente al trabajador tales como máscaras, respiradores y prendas de protección se les denomina equipos de protección individual (EPIs).


A la hora de seleccionar los diferentes métodos de protección aplicables a un determinado caso real, habrá que considerar independientemente los distintos elementos que integran desde el punto de vista de Higiene un proceso y que son:

 — Foco de emisión del contaminante.

 — Medio de propagación del contaminante.

 — Receptor del contaminante.

Por lo tanto las acciones de protección se deberán efectuar y por este orden sobre:

 — El foco de contaminación a fin de impedir la emisión del contaminante. — El medio de difusión a fin de evitar su propagación.

— El receptor a fin de evitar, sobre el individuo, los distintos efectos patológicos de los contaminantes.

 2) Equipos de protección individual (EPI)

 La absorción de un agente químico, se puede producir por tres vías fundamentales:

 — Cutánea.

— Respiratoria.

— Digestiva.

 Las dos primeras pueden evitarse mediante el empleo de sistemas adecuados de equipos de protección individual, pero la tercera debe afrontarse mediante el empleo de normas de seguridad tanto en el tratamiento como después del mismo, ya que la mayor parte de las intoxicaciones por vía digestiva se adquieren como consecuencia de una incorrecta limpieza tanto de las ropas de trabajo como de guantes y manos al finalizar la tarea. Es por lo tanto, una vía que no cabe su tratamiento en este apartado de protección individual.

Cuando el factor de riesgo se halla presente, y no es posible eliminarlo, hay que minimizar el riesgo. Para ello actuaremos sobre el foco, o el medio, o el receptor (el trabajador), o una combinación de ellos.


Escrito en EL MASTER DEL GUAPO HACKER, de Xavier Valderas

LA EVALUACIÓN DEL RIESGO



Para evaluar el riesgo de exposición a los diferentes agentes químicos, físicos y biológicos es necesario conocer los valores del nivel de presencia del agente en el medio ambiente de trabajo y el tiempo de exposición del trabajador a los mismos y comparar este dato con otro, llamado criterio de valoración o valor límite. Si este valor límite es superado, la salud de los trabajadores puede encontrarse en peligro. El criterio de valoración es un valor establecido en la legislación del país o, en caso de que en ésta no exista, por una Institución reconocida. En España están legislados el plomo, el amianto y el cloruro de vinilo monómero, siendo necesario acudir a los valores de a ACGIH (institución norteamericana) para el resto de los agentes químicos; para los agentes físicos existe legislación para el ruido, la iluminación y las radiaciones ionizantes mientras que para el resto es necesario acudir a normas técnicas nacionales o internacionales (UNE, EN, DIN o lSO); los agentes biológicos estarán en breve legislados, cuando se transponga la normativa europea en esta materia.

Agentes biológicos:

 El empresario, habitualmente por delegación el prevencionista, deberá realizar una evaluación de los riesgos relacionados con los agentes biológicos. Para realizar esta evaluación se han de seguir las instrucciones recogidas en el RD, ya que no se puede aplicar la metodología habitual de medir y comparar con criterios de referencia del tipo “TLV” o “VLA”, puesto que dichos criterios no existen y los métodos de medida no siempre son aplicables. Dicha evaluación se efectuará teniendo en cuenta la totalidad de la información disponible, en particular:

 — índole, grado y duración de la exposición,

 — la clasificación del agente en función de su riesgo infeccioso, como característica más específica,

— los riesgos inherentes a la naturaleza de la actividad,

— enfermedades que puedan contraerse por razón laboral,

— efectos alergénicos o tóxicos de los AB,

— enfermedades laborales previas.

Dicha evaluación ha de repetirse cuando se realicen modificaciones tecnológicas que afecten a la actividad productiva o cuando de la vigilancia sanitaria, se compruebe alguna enfermedad como consecuencia de la exposición a AB.












Escrito en EL MASTER DEL GUAPO HACKER, de Xavier Valderas


LA EXPOSICIÓN LABORAL A AGENTES BIOLÓGICOS



Los agentes biológicos son los microorganismos y endoparásitos humanos susceptibles de originar cualquier tipo de infección, alergia o toxicidad. La exposición laboral a estos agentes se puede considerar bajo dos puntos de vista, definidos por el tipo de actividad que se desarrolle. En primer lugar, se distinguen aquellas actividades en las que existe la intención deliberada de manipular agentes biológicos, por ejemplo, los laboratorios de diagnóstico microbiológico o las industrias en cuyos procesos se utilizan estos agentes. En segundo lugar, se encuentran aquellas actividades en las que no existe la intención deliberada de manipular agentes biológicos pero sí puede existir la exposición debido a la naturaleza del trabajo, por ejemplo, los trabajos en centros de producción de alimentos, los trabajos agrarios o en los que exista contacto con animales y/o sus productos, los trabajos sanitarios o los trabajos en unidades de eliminación de residuos y de tratamiento de aguas residuales.

Los agentes biológicos se pueden clasificar según su peligrosidad en cuatro grupos, atendiendo a cuatro características:

— La capacidad del agente de provocar enfermedad en el hombre y la gravedad de la misma.

— La peligrosidad para los trabajadores expuestos.

TRABAJOS CON RIESGO DE CONTAMINACIÓN BIOLÓGICA LABORATORIOS HOSPITALES CURTIDOS RECOGIDA DE PROCESAMIENTO CRIA DE BASURAS DE ALIMENTO ANIMALES

 —La capacidad de contagio de la enfermedad causada entre un grupo humano.

 —La existencia de tratamiento adecuado para la enfermedad.


De esta forma, en el primer grupo estarían los agentes que es poco probable que causen enfermedad en el hombre si accidentalmente entraran en contacto con él, y en el cuarto estarían aquellos agentes que no sólo causan enfermedad grave sino que son un peligro para el hombre, se contagian rápidamente dentro de un colectivo humano y no existe tratamiento adecuado para la enfermedad. Se definen como cualquier sustancia de origen animal, vegetal y microorganismos, o derivada de estos, que produzcan un efecto adverso en el ser humano. Se incluyen en este apartado aquellos contaminantes que, a diferencia de los que se han considerado en los capítulos anteriores, están constituidos por seres vivos, es decir, son organismos con un determinado ciclo de vida incluyendo procesos de reproducción y crecimiento y que al penetrar en el hombre en algún momento, determinan en él la aparición de enfermedades de tipo infeccioso o parasitario que se evidencian por la presencia en el sujeto afectado de unos determinados trastornos, distintos en cada caso según el agente causal. Actualmente, y en consonancia con la definición anterior, también se consideran agentes biológicos a las sustancias y/o secreciones provenientes de estos seres vivos. Los organismos causantes de dichas enfermedades son de naturaleza muy distinta, y en muchos casos esas enfermedades o infecciones se transmiten de los animales al hombre y viceversa, recibiendo el nombre de zoonosis.


 Tales organismos se pueden clasificar, según sus características, en cinco grupos principales:

Endoparásitos: Son organismos animales de tamaño apreciable (miden varios milímetros) que desarrollan alguna de las fases de su ciclo de vida en el interior del cuerpo humano.

Bacterias Son microbios típicos, organismos muy pequeños que miden alrededor de las cinco milésimas de milímetro.

— Protozoos Son animales microscópicos, constituidos por una sola célula, y algunos pueden infectar al hombre.

— Virus Son formas de vida extraordinariamente sencilla y por ello su tamaño también es extraordinariamente pequeño: miden millonésimas de milímetro

. — Hongos Se trata de formas de vida microscópicas de carácter vegetal que se desarrollan constituyendo filamentos.


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Escrito en EL MASTER DEL GUAPO HACKER, de Xavier Valderas

LA EXPOSICIÓN LABORAL A AGENTES FÍSICOS


Las tres manifestaciones de la energía que nos ocupan son: 

— la energía mecánica en forma de ruido y vibraciones, 

— la energía electromagnética en forma de radiación (luz visible, infrarroja, ultravioleta, rayos X, etc.) y corpuscular. 

— la energía calorífica en forma de calor o frío. 

1) Energía mecánica: ruido y vibraciones.

 El ruido se define en general como un sonido no deseado y molesto. La existencia de ruido en el ambiente de trabajo puede suponer riesgo de pérdida de audición. Los niveles excesivos de ruido lesionan ciertas terminaciones nerviosas del oído. El individuo es consciente de esta pérdida irrecuperable cuando en sus conversaciones no oye correctamente a los demás, a pesar de que no haya ningún ruido en el ambiente. Existen, no obstante, otros efectos del ruido, además de la pérdida de audición. Algunos individuos han manifestado alteraciones respiratorias, cardiovasculares, digestivas o visuales. Elevados niveles de ruido pueden provocar trastornos del sueño, irritabilidad y cansancio. El ruido disminuye el nivel de atención y aumenta el tiempo de reacción del individuo frente a estímulos diversos, por lo que favorece el crecimiento del número de errores cometidos y, por lo tanto, de accidentes. La exposición a vibraciones se produce cuando se transmite a alguna parte del cuerpo el movimiento oscilante de una estructura, ya sea el suelo, una empuñadura o un asiento. Las vibraciones pueden ser de muy baja frecuencia (las que generan, por ejemplo, el balanceo de trenes y barcos, producen mareo); de baja frecuencia, como las de los vehículos en movimiento, carretillas elevadoras, etc., que provocan efectos sobre el oído interno y retardo en los tiempos de reacción; y de elevada frecuencia, tales como las que producen las motosierras, los martillos neumáticos, etc. que tienen consecuencias más graves como son problemas articulares, vasomotores y en brazos y piernas. 

2) Energía electromagnética: radiaciones ionizantes y no ionizantes

 Una de las formas de transmisión de energía es la que se realiza a través de la radiación de ondas electromagnéticas. Las ondas electromagnéticas se diferencian unas de otras por la cantidad de energía que son capaces de transmitir, y ello depende de su frecuencia. Una radiación es ionizante cuando, al interaccionar con la materia, origina partículas con carga eléctrica (iones). Las radiaciones ionizantes pueden ser electromagnéticas, como las mencionadas (rayos X y gamma), o corpusculares (partículas componentes de los átomos que son emitidas, partículas. Las exposiciones a radiaciones ionizantes pueden originar daños muy graves e irreversibles para la salud (entre ellos, la generación de cáncer). Respecto a las radiaciones no ionizantes, sus efectos sobre el organismo son de diferente naturaleza, dependiendo de la banda de frecuencias de que se trate. Así, mientras que las Radiaciones Ultravioletas pueden producir afecciones en la piel (desde enrojecimientos hasta quemaduras) y conjuntivitis por exposición de la piel y los ojos respectivamente, la Radiación Infrarroja puede lesionar la retina o producir opacidad del cristalino del ojo y daños en la piel a causa del calor que cede. Las Microondas son especialmente peligrosas por los efectos sobre la salud derivados de la gran capacidad de calentamiento que poseen, al potenciarse su acción cuando inciden sobre moléculas de agua que forman parte de los tejidos. Las ondas electromagnéticas correspondientes a la Radio Frecuencia logran el efecto de calentamiento de los tejidos con menor facilidad. La radiación Láser puede alcanzar un gran poder destructor de los tejidos, al proyectar una gran cantidad de energía sobre una superficie muy pequeña. 

La luz visible origina otro tipo de Problemas que, aunque menos graves son más habituales. Son los problemas relacionados con la iluminación. Un buen sistema de iluminación debe asegurar: suficientes niveles de iluminación, el contraste adecuado en la tarea, el control de los deslumbramientos, la reducción del riesgo de accidente y un cierto grado de confort visual. Cuanto mayor sea la dificultad para la percepción visual, mayor debe ser el nivel medio de iluminación. Se puede mejorar el contraste mediante la disminución de los deslumbramientos por reflexión. Esto se puede conseguir ubicando los puestos de trabajo entre las líneas de luminarias y paralelas al eje de visión del trabajador. Los trabajos que requieren gran agudeza visual precisan de un mayor grado de contraste. El deslumbramiento será mayor cuanto mayor sea la cantidad de luz por unidad de superficie, el contraste y el tiempo de exposición. También cuanto más próxima esté la fuente luminosa y cuando ésta esté dentro del ángulo visual. Para disminuir el deslumbramiento, se deben cubrir las lámparas con paralúmenes, difusores u otros dispositivos que permitan regular la luz e impidan la visión directa del foco luminoso. Es conveniente utilizar materiales, acabados superficiales y pinturas mates, así como eliminar objetos muy pulidos o brillantes. VALORES MÍNIMOS DE ILUMINACIÓN* LUX ZONA 0 PARTE DEL LUGAR DE TRABAJO 100 TAREA CON EXIGENCIA VISUAL BAJA 200 TAREA CON EXIGENCIA VISUAL MODERADA 500 TAREA CON EXIGENCIA VISUAL ALTA 1000 TAREA CON EXIGENCIA VISUAL MUYALTA 50 ÁREA 0 LOCALES DE USO OCASIONAL 100 ÁREAS 0 LOCALES DE USO HABITUAL 225 VÍAS DE CIRCULACIÓN DE USO OCASIONAL 50 VÍAS DE CIRCULACIÓN DE USO HABITUAL * Se deben duplicar si: a) existen riesgos apreciables de caídas, choques u otros accidentes. b) la tarea efectuada no permite errores de apreciación porque pueda suponer peligro para los trabajadores 

3) Energía calorífica 

El ser humano necesita mantener una temperatura interna de aproximadamente de 37º T (37º T ± 1º T) para el desarrollo de la vida; para lograrlo posee mecanismos físicos y fisiológicos. Mediante la actividad física el hombre genera calor y, dependiendo de lo intensa que sea esta actividad, la cantidad de este calor será mayor o menor. Para evitar que la acumulación del calor producido por el cuerpo y/o ganado del ambiente descompense la temperatura interna, el hombre utiliza los mecanismos de defensa que posee destinados a disipar al ambiente el exceso de calor acumulado, por ejemplo, el sudor. Estos mecanismos son capaces de contrarrestar casi cualquier situación térmica, propiciando la eliminación del exceso de calor o impidiendo la pérdida de calor interno. Las formas de intercambio de calor entre el organismo y el ambiente dependen de las condiciones termohigrométricas del medio ambiente de trabajo, que son: la temperatura del aire, la temperatura húmeda, la velocidad del aire, el tipo de vestimenta y el consumo metabólico del individuo. Estas variables pueden medirse y sus valores son la base de la valoración de los riesgos o del confort. 

Las relaciones del ser humano con el ambiente térmico definen una escala de sensaciones que oscilan del calor al frío, pasando por una zona que se puede calificar como térmicamente confortable. Esta escala tiene sus límites bien marcados de modo que, al superarlos, en un extremo o en el otro, se puede producir la muerte. Los efectos negativos para la salud comienzan cuando los mecanismos naturales del hombre, de generación de calor para mitigar el frío, o disipación del calor para evitar la subida de la temperatura interna, se ven desbordados. Los efectos de las exposiciones a ambientes calurosos más importantes son el golpe de calor, los desmayos, la deshidratación, etc. En cuanto a los efectos por exposición a ambientes muy fríos destacan como más importantes la hipotermia y la congelación.

LA EXPOSICIÓN LABORAL A AGENTES QUÍMICOS



El medio ambiente laboral: Se conoce desde hace siglos que la exposición excesiva y prolongada a las sustancias peligrosas en el medio ambiente laboral, conduce a enfermedades que pueden incapacitar el trabajo e incluso producir la muerte. Muchos factores, incluyendo la ausencia del conocimiento necesario, impiden el control eficaz de las enfermedades profesionales durante la vida laboral. Sin embargo, a medida que la tecnología industrial ha ido avanzando también se ha ido prestando atención al reconocimiento, evaluación y control del estrés perjudicial en el ambiente laboral. Esta actuación ha dado lugar a una disminución sustancial de muchas de las enfermedades profesionales que un tiempo atrás estaban en alza, como por ejemplo, por citar una, la sílico-tuberculosis, que hasta hace unas décadas tenía una prevalencia muy elevada sobre todo en los mineros y en los trabajadores de la fundición de hierroGracias a las investigaciones realizadas sobre los efectos peligrosos en la exposición a la sílice libre, los procedimientos de control y evaluación de las exposiciones y el avance médico en la prevención y tratamiento de la tuberculosis, esta enfermedad puede calificarse de “rara” actualmente en la industria.


La tecnología en el control de la Higiene Industrial para proteger la salud de los trabajadores se ha desarrollado a ritmo acelerado desde la mitad del siglo pasado. Los progresos alcanzados en la última década pueden considerarse extraordinarios. Sin embargo, la información detallada sobre el contenido y naturaleza de los programas en concreto a aplicar en la industria no se suele encontrar publicada en la bibliografía a excepción de algunos informes elaborados por los gobiernos. Una mayor accesibilidad de esta información cubriría las necesidades de los estudiosos y profesionales en este campo a la vez que proporcionaría un medio para mejorar los programas de cada empresa en particular a través de los conocimientos y técnicas utilizadas en cada una de ellas. Hay que tener en cuenta, por otra parte, que la tecnología industrial está constantemente cambiando. Es decir, cambia la naturaleza de los materiales empleados en los procesos así como la de los productos fabricados. Incluso se producen variaciones en las operaciones y se utilizan tecnologías diferentes de una planta a otra aún estando implicadas en el mismo proceso de fabricación y elaborando el mismo producto. Por lo tanto, es necesario en algunas ocasiones generalizar el estudio del problema para evitar la pérdida de la información necesaria. No obstante, y volviendo al período mencionado anteriormente de la segunda mitad del siglo pasado hasta nuestros días, se han realizado avances muy importantes en el control del estrés en la salud de los trabajadores en el medio ambiente laboral, dando lugar al nacimiento y creación de la ciencia de la Higiene Industrial. Las asociaciones de higienistas industriales la definen como: la ciencia y el arte de reconocer, evaluar y controlar los factores ambientales y el estrés que provocan en el ambiente laboral que pueden causar enfermedad, daño para la salud o un disconfort e ineficacia importante entre los trabajadores. Puede definirse también como una técnica no médica de prevención de las enfermedades profesionales, que actúa sobre el ambiente y las condiciones de trabajo. Como se desprende de esta definición, el concepto de Higiene Industrial va más allá de la prevención de riesgos profesionales, teniendo como objetivo final la salud del trabajador. Es más, la extensión de su actuación al sector Servicios y a la Agricultura ha dado lugar a que algunos autores consideren más apropiada la expresión de Higiene Laboral.


La Higiene Industrial abarca, en líneas generales, los siguientes aspectos:

 — Identificación de los factores ambientales unidos al trabajo, así como el estudio de sus efectos sobre el hombre.

— Evaluación de la magnitud de estos factores.

— Recomendación de métodos para controlar o reducir los efectos nocivos.

En esta rama, como en la Prevención en general, se hace patente la necesidad de no limitarse a buscar solución a los problemas del momento, sino pensar en otros que, aunque existentes, no se han abordado todavía con la amplitud necesaria, y en los que surgirán en años venideros. El avance más relevante de esta ciencia se produjo a partir de la Segunda Guerra Mundial. En el período anterior a esta época las funciones relacionadas con la higiene industrial y sus beneficios fueron realmente desconocidos. Así por ejemplo, y como consecuencia de este auge, en 1970 se proclama en los EE.UU la Ley de Salud y Seguridad Laboral (Occupational Safety and Health Act) cuyo objetivo principal es el de proporcionar en la medida de lo posible unas condiciones de trabajo seguras y saludables para cada trabajador. Quizás fuera ésta iniciativa la que posteriormente desencadenara el desarrollo de otras legislaciones similares en otros países europeos como Suiza y en algunos Estados miembros de la Unión Europea. En este sentido, y por lo que respecta a España, hay que hacer referencia a la ya mencionada anteriormente Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL), fruto de la transposición a nuestro ordenamiento jurídico de la Directiva 89/391/CEE, relativa a la aplicación de las medidas para promover la mejora de la Seguridad y de la Salud de los trabajadores en los lugares de trabajo, además de la legislación específica para algunos agentes químicos, físicos y biológicos, fruto de la transposición al derecho español de las Directivas correspondientes. Hoy en día el nuevo enfoque de la actuación en Higiene Industrial, anunciado en la LPRL, desarrollada en gran parte en el R.D. 39/1997 de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención, es el de integrar la acción preventiva en el conjunto de actividades y decisiones de la empresa, de los que forma parte desde el comienzo mismo del proyecto empresarial. Finalmente, hay que tener en cuenta también que la Higiene Industrial como ciencia de carácter eminentemente práctico, tiene un segundo propósito que es el de hacer predicciones fiables que sirvan de guía en la toma de decisiones en la toma de decisiones y en las actuaciones futuras. La valoración de los riesgos es una forma de prever el “futuro” de la salud del trabajador en relación con sus condiciones de trabajo, de la medida en que habrá resultado ésta afectada a lo largo de su vida laboral y, si se proponen cambios, es decir, la corrección de tales condiciones, la posible mejora de la salud atribuible a las variaciones introducidas, en comparación con la situación anterior, todo ello evaluado en términos estadísticos. Por lo tanto, la Higiene Industrial, como toda ciencia, será “creíble” y se la podrá considerar fiable en la medida en que sea capaz de cumplir con tal propósito.


Los contaminantes químicos, también llamados agentes químicos, son substancias que, por la forma de presentarse, pueden ser absorbidas por el organismo y producir en poco tiempo, o a lo largo de los años, efectos dañinos para la salud del individuo. Tanto las substancias manejadas por el trabajador, como las que se generan durante el proceso productivo, se pueden contar por miles siendo algunas de origen natural y otras de origen artificial (creadas por el hombre). Su origen poco importa ya que tanto unas como otras pueden ser tóxicas para el hombre, porque todas pueden producir daños si la cantidad absorbida, o dosis, es suficiente. Cuanto menor sea la dosis necesaria para que una sustancia produzca daños en el organismo, mayor es su toxicidad. Puesto que los agentes químicos difieren en sus propiedades físicas y químicas, también los efectos que producen son diferentes, siendo estos efectos de importancia variable, desde la simple irritación de ojos y mucosas hasta el cáncer. También se caracterizan estos efectos por poderse manifestar mucho tiempo después de cesar la exposición como es el caso del cáncer. Los agentes químicos son absorbidos por el organismo a través de una o varias vías de entrada, que por orden de importancia, son las vías inhalatoria (respiratoria), dérmica, digestiva y parenteral. La vía inhalatoria es la más importante en el mundo laboral por lo que, para hacernos una idea de la dosis absorbida por el trabajador, es necesario conocer la concentración del tóxico (cantidad de tóxico que hay en el aire) presente en la atmósfera de trabajo y también durante cuánto tiempo se encuentra el individuo expuesto a la misma. Este tiempo es lo que se conoce como tiempo de exposición. Cuanto mayor sea la concentración ambiental o el tiempo de exposición, mayor será la dosis. La materia se encuentra en la Naturaleza en tres estados: gaseoso, líquido y sólido. Puesto que, como hemos visto, los tóxicos entran en nuestro organismo principalmente a través de la respiración, es importante conocer cómo las sustancias químicas pueden encontrarse en el aire que nos rodea. Los gases y vapores forman una mezcla perfecta con el aire, llegando directamente al fondo de los pulmones donde se incorporan a la sangre y se distribuyen por el organismo. Se caracterizan por permanecer en el ambiente durante prolongados períodos de tiempo, expandirse en el espacio rápidamente, y además por carecer, en ocasiones, de olor y/o color. De ello se desprende que se debe prestar mayor atención a las substancias que se encuentren en este estado. Sin embargo, los líquidos y sólidos también pueden permanecer durante largo tiempo suspendidos en el aire en forma de aerosoles, es decir, en forma de partículas finamente divididas. Los aerosoles líquidos son las nieblas y los sólidos según su procedencia pueden ser: polvo (de origen mecánico, como por ejemplo el polvo de madera generado al serrar o lijar), o humo (si su origen es térmico, por ejemplo el desprendido durante una combustión). Los metales, por ejemplo, originan humos al ser calentados. El tamaño, por tanto, de las partículas que constituyen el aerosol determina en gran medida su peligrosidad, ya que condiciona su permanencia en el aire. En el caso concreto de los aerosoles sólidos es también un factor importante la geometría (forma) de la partícula. Es importante conocer qué tamaños pueden llegar al fondo del pulmón para ejercer allí su acción tóxica o bien incorporarse al torrente sanguíneo para ejercerla después sobre otra parte del organismo. Las partículas que llegan hasta el fondo del pulmón son las menores de 2 pm (pm = millonésima parte de un metro), constituyen do el 70% del depósito. Estas partículas son invisibles al ojo humano que sólo capta las de diámetro superior a las 50 pm, las de tamaño inferior a 1 μm tardan casi 3 horas en descender 1 metro en un aire quieto. El peligro de las actividades que generan aerosoles está en que podamos creer que ya no quedan partículas en el ambiente, pues, como hemos visto, son precisamente las partículas que permanecen durante largo tiempo en el aire, cuando el resto ya ha desaparecido de nuestra vista, las que pueden afectarnos.

COMENTARIO DE GUAPO HACKER: Quizás lo peor sea fumar, por los gases tóxicos que se absorven, y de ahí la prohibición de fumar en lugares públicos y ante terceras personas.






Escrito en EL MASTER DEL GUAPO HACKER, de Xavier Valderas






RIESGOS LIGADOS AL MEDIO AMBIENTE DE TRABAJO



El hombre en su relación con el medio ambiente de trabajo puede ver perjudicado su estado de salud. Los agentes que causan la pérdida de la salud no siempre son detectables por los sentidos, tal es el caso del olfato que puede verse engañado por la ausencia de olor de ciertos agentes químicos (el monóxido de carbono es mortal para el hombre), o el caso de la vista que no puede detectar ninguna de las radiaciones ionizantes ni las ultravioleta ni tampoco las infrarrojas y no puede ver sin instrumental especial los agentes biológicos. Por esto es necesario identificar al agente. Para ello contamos con información que puede ser útil a la hora de conocer la presencia de algunos de estos agentes en el lugar de trabajo.


Mediante el etiquetado y la ficha de seguridad del fabricante se puede saber qué substancias forman parte de los compuestos involucrados en la producción, los riesgos que de su manejo se derivan y los consejos para la utilización segura de los mismos; mediante la ficha técnica de la maquinaria se puede saber cuál es el nivel de ruido que provocan o el de radiaciones que emiten; y por último si se manipulan agentes biológicos de modo intencionado se puede acudir a la legislación en donde se indican los niveles mínimos de protección que se deben adoptar.


Para conocer si la situación de exposición a estos agentes está dentro de los márgenes aconsejados se puede acudir a la legislación en el caso del plomo, cloruro de vinilo, amianto, ruido, iluminación, radiaciones ionizantes y agentes biológicos (si su manipulación es intencionada) y acudir a normas técnicas o criterios de valoración dictados por Instituciones de reconocido prestigio para el resto de los agentes.



Escrito en EL MASTER DEL GUAPO HACKER, de Xavier Valderas