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viernes, 15 de junio de 2012

EVALUACIÓN DURANTE EL PERIODO DE PRUEBA


Contratado el trabajador, y una vez se ha seguido el plan de acogida que hemos comentado en capítulo aparte, el nuevo trabajador se habrá de incorporar a las funciones laborales que se le hayan encomendado. Es práctica generalizada y comúnmente admitida por las partes, el que el trabajador recién iniciado se someta a un período de prueba, previamente pactado por escrito. Durante este período de tiempo, cualquiera de las partes puede rescindir el contrato, sin otro requisito que el anuncio del desistimiento a la otra parte contratante. El período de prueba se ha de formular por escrito, ya que en caso contrario se podría entender que el empresario contratante renuncia al mismo. Durante dicho período, dado que el empresario querrá valorar y conocer con la mayor amplitud las cualidades técnicas, humanas, nivel de rendimiento y grado de integración del trabajador, es normal que practique sobre él un seguimiento para poderle evaluar con mayor precisión y conocimiento. No obstante, sobre dicho período de prueba creemos conveniente hacer algunas reflexiones y precisiones: 

1) Forma 

En primer lugar, la forma de establecer y fijar este período de prueba ha de ser la forma escrita. Es una facultad del empresario su inclusión o no en el contrato; si ésta no queda plasmada en el mismo, no podría ser alegada en caso de conflicto por desistimiento por parte del empresario. La posible interrupción del período de prueba durante la incapacidad laboral transitoria que se pudiera producir, debe ser igualmente incluida como cláusula a tener en cuenta, o bien, cuando ello se produjera, acordarlo entre ambas partes. 

2) Duración

 La duración de la prueba se establecerá igualmente en el contrato, pero sometida a lo regulado en las ordenanzas o reglamentaciones, o bien en los convenios colectivos y respetando, en todo caso, la duración máxima fijada por el Estatuto de los Trabajadores, que es la siguiente: 

— Técnicos titulados, seis meses. 

— Personal no cualificado, quince días laborables. 

— Resto de los trabajadores, tres meses. 

3) Ámbito

 La prueba a someter al trabajador no sólo es para los contratos indefinidos, aun cuando en éstos es donde más justificada se encuentre; todas las modalidades de contratación existentes en nuestra legislación laboral admiten la posibilidad del período de prueba. No obstante, se ha de hacer la salvedad de que la prueba a realizar lo será una sola vez, por lo que no es válido repetirla cuando se producen prórrogas de contratos, cambios de modalidad de contratos, etc. Sí puede estar en cambio justificada su duplicidad cuando el trabajador pacta un nuevo contrato con categoría o grupo profesional distinto del anterior. 

4) Contenido de la prueba

 Hasta fecha no muy lejana, se había interpretado que la extinción del contrato o desistimiento por parte del empresario durante el período de prueba, podía serlo por cualquier causa o razón y no sólo por razones objetivas directamente relacionadas con el trabajo del productor. Esta opinión o criterio que se había venido manteniendo de forma generalizada, hoy día no se puede mantener, al menos en los mismos términos generalizados como hasta el presente. Las razones que al empresario puedan mover para prescindir del trabajador en prueba, han de ser razones objetivas, lógicas y válidas, relacionadas con la conducta, integración y capacidad de dicho trabajador. No puede el empresario, apoyándose en la provisionalidad del contrato, adoptar medidas discriminatorias contra el trabajador en prueba. En este sentido, lo dispuesto por el Estatuto de los Trabajadores en su artículo 4º, nos parece de aplicación al respecto. Entre otros, señala como derecho de los trabajadores: «A no ser discriminados para el empleo o una vez empleados, por razones de sexo, estado civil, por la edad dentro de los límites enmarcados por esta ley, raza, condición social, ideas religiosas o políticas, afiliación o no a un sindicato, así como por razón de lengua...». «Tampoco podrán ser discriminados por razón de disminuciones físicas, psíquicas y sensoriales...». Exponemos, por tanto, nuestra opinión, en el sentido de que el trabajador no se puede ver excluido de un puesto de trabajo por las causas discriminatorias antes apuntadas; tiene el derecho y posibilidad de alcanzar una resolución favorable en la demanda que contra esta decisión del empresario plantee. 

5) Seguimiento y evaluación 

Como ya exponíamos en un apartado anterior, es razonable y muy conveniente incluso que el trabajador de nuevo ingreso durante su período de prueba o aprendizaje sea seguido en su evolución y trayectoria por sus superiores, para ayudarle en su capacitación, adiestrarle en las funciones propias del puesto de trabajo y facilitarle la ayuda que precise para mejorar su rendimiento y calidad en el trabajo. Como instrumento eficaz para conseguir estos objetivos el trabajador deberá recibir una evaluación periódica de su actuación. Esta evaluación deberá realizarla el superior o superiores del trabajador. Si el período de prueba es tan sólo de quince días, un mes o dos meses, la evaluación deberá ser única. Si el período de prueba es superior a ese tiempo o incluso es de seis meses, la evaluación es aconsejable realizarla en dos etapas en el tiempo; la primera, lo sería justamente al finalizar la mitad del tiempo de la prueba y la segunda al término de la misma. Del resultado de estas evaluaciones se pueden sacar consecuencias concretas y pertinentes acerca de la adaptación del trabajador, capacidad y posible futuro en la empresa. Si esta evaluación no fuera positiva y tampoco lo fueran las posibles perspectivas futuras del trabajador se tendría una valoración objetiva y fiable para adoptar la decisión más pertinente. 

CONCLUSIONES

 A lo largo de esta Unidad hemos visto esporádicamente que la evaluación del desempeño presenta varios problemas. Destacamos los más importantes:

 1) La elección del método 

Ya vimos cómo cada uno de ellos tiene sus ventajas pero también sus inconvenientes o deficiencias. Lo cierto es que escasas veces vemos clara la elección del método; por el contrario, la mayoría de las veces el evaluador se enfrenta a una decisión problemática: elegir el método más adecuado para sus objetivos. Para tomar una decisión se suelen sopesar: los gastos, los objetivos y el personal necesario. Ejemplo: si disponemos de escaso presupuesto y poco personal, podemos escoger un método que sea fácil de implantar y que requiera poco personal; en cambio, si el objetivo principal de la evaluación es asegurar el desarrollo adecuado del empleado, tenemos que dedicarle más tiempo y dinero al proceso. Aun así, lo más frecuente es que a la hora de elegir el método de evaluación, los evaluadores se enzarcen en una nueva discusión. 

2) Prejuicios del evaluador 

Efectivamente, todos soportamos prejuicios e ideas preconcebidas, y el evaluador no es una excepción. Cuatro tipos de problemas podemos considerar:

 a) El efecto halo. Se presenta cuando el evaluador califica un conjunto completo de características del empleado de la misma manera que evalúa un rasgo específico del mismo. Por ejemplo: supongamos que un evaluador pretende valorar la agresividad de un empleado (para lo cual está capacitado); si, de paso, evalúa también su inteligencia, estabilidad emocional, creatividad, liderazgo, etc. (para lo que no está preparado) y les da la misma calificación, se ha dejado llevar por el efecto halo. 

b) Indulgencia o severidad. Es un hecho que hay evaluadores demasiado indulgentes: asignarán puntuaciones altas a todos sus evaluados, independientemente del mérito. Aunque menos frecuente, también se da la situación inversa: los que califican a todos con excesivo rigor. Ello se debe a que cada evaluador tiene su propio estándar de desempeño e interpreta de forma diferente los rendimientos y conductas de los evaluados. 

c) La tendencia central. Se da cuando un evaluador asigna puntuaciones intermedias a todos sus evaluados en todos los factores. Es decir, evita comprometerse con puntuaciones extremas. Generalmente, esta tendencia obedece a una falta de información: cuando el evaluador no conoce al evaluado, opta por no «complicarse la vida» y le concede una calificación media (ni le condena ni le eleva).

 d) La preferencia personal. Con frecuencia, el evaluador se deja llevar por sus sentimientos personales hacia el evaluado, lo que puede afectar drásticamente a la objetividad de la evaluación. Es necesario que el calificador conozca y reconozca sus prejuicios y que los descarte.

 3) Eficacia 

En todo proceso de evaluación es necesario determinar si un método concreto de evaluación satisface las necesidades de una empresa. Es decir, debemos conocer la eficacia de la técnica de evaluación, en orden al objetivo(s) perseguido(s). Por ello, después de la evaluación es preciso recopilar los datos empíricos y subjetivos necesarios para averiguar hasta qué punto el método de evaluación cumple con el resultado pretendido. De paso, conviene determinar también si se han producido consecuencias inesperadas del proceso de evaluación. En definitiva: una evaluación y su técnica son eficaces si logran o ayudan a lograr los objetivos preestablecidos. 

EJECUCIÓN DE LA EVALUACIÓN DEL DESEMPEÑO

 

 Hemos reseñado ya que los protagonistas principales de la evaluación son el evaluador y el evaluado, siendo el tercer factor en el proceso el método o sistema que elijamos para llevar a cabo esta evaluación. Es normal, y así se viene entendiendo en la mayor parte de los casos, que el evaluador coincida en la persona del superior inmediato. Además otra fórmula empleada, aunque no muy extendida, es la evaluación a través del comité de superiores. También citamos algunas fórmulas, que en momentos y situaciones determinadas han sido aplicadas, algunas de ellas como ensayo o experiencia, y como tales las exponemos, para conocimiento y posible debate (autoevaluación, compañeros de trabajo y subordinados). 

1) Superior inmediato 

Es, normalmente, la persona dentro del grupo de los mandos o cuadros que mejor conoce al empleado objeto de la evaluación. La evaluación debe ser una faceta más de las responsabilidades que el mando tiene como tal. Através de ella podrá orientar, supervisar y conocer más profundamente a sus colaboradores. Incluso organizaciones que se apoyan también en otras personas para evaluar el rendimiento de sus empleados, tienen en cuenta, aunque sea parcialmente, la opinión de sus superiores inmediatos. 

2) Comité de superiones 

El comité suele estar compuesto por tres o cuatro mandos, todos ellos próximos en sus responsabilidades y funciones al evaluado; esto les ha de permitir conocer de cerca el desempeño del evaluado de referencia. Es corriente que en dicho comité se integre el superior inmediato, y sus opiniones sean tenidas muy en cuenta por el resto de los componentes del comité. El caso más corriente para aplicar esta fórmula es el del Consejero-Delegado o Director General, evaluados por un comité del Consejo de Administración. 

3) Autoevaluación

 Introducir y llevar a cabo un sistema de autoevaluación en el seno de una organización, puede ser un método útil, pero suele producir resistencias en su fase inicial, entre otros factores, por la falta de hábito de las personas que intervienen. Superada la fase inicial de sorpresa por parte del empleado, una vez se ha habituado al método, éste puede aportar ciertas singularidades, al tener que asumir sus propios prejuicios sobre su actuación o comportamiento. El método a emplear cuando la evaluación la formula el propio empleado, puede ser cualquiera de los que hasta el momento presente hemos analizado. Lo que sí parece evidente, es la conveniencia de que esta evaluación sea revisada por el superior inmediato y contrastada a través de una entrevista, en la que ambas partes expongan sus diferentes puntos de vista, quizá no siempre coincidentes. 

4) Compañeros de trabajo 

Se han producido también algunas experiencias a través de las cuales el superior inmediato calificaba tras reunirse y escuchar las opiniones y criterios que los compañeros de trabajo expresaban. Para que este procedimiento pueda llevarse a cabo con ciertas garantías de éxito, el grupo objeto de la consulta tiene que tener un alto grado de madurez y cohesión. Tiene que ser también muy objetivo. No obstante, el método tiene grandes dificultades, lo que hace del mismo que sea un instrumento peligroso, que se ha de utilizar tan sólo cuando el grupo y el ambiente general existente en la organización sea propicio. De producirse estas condiciones favorables y llevarse a cabo, el método puede ser aprovechable y de indudable interés para la organización, ya que tiene la ventaja de que la evaluación final puede ser más real y completa, por proceder de distintos puntos de vista.

 5) Subordinados 

Se han empleado muy escasamente, aunque las experiencias de los resultados obtenidos parece ser que fueron muy estimables. Para llevar a cabo esta fórmula, tienen que darse unos presupuestos de clima social adecuado, madurez y equilibrio de las personas intervinientes y un grado de participación e integración alto de las personas, a nivel general de la organización. Si estos presupuestos no se producen, la fórmula no es muy viable y puede dar unos resultados negativos y originar tensiones innecesarias. 

6) Evaluador múltiple 

Es práctica aconsejable el aplicar simultáneamente varias de estas fórmulas y no limitarse a una sola. De ello se derivarán indudables beneficios, como mayor conocimiento de las personas, mayor objetividad, etc. No obstante, antes de adoptar decisiones al respecto, se habrán de sopesar y valorar las posibles ventajas a alcanzar, pero también, los muchas veces inevitables inconvenientes y dificultades. 

MÉTODOS DE EVALUACIÓN DEL DESEMPEÑO


Son varios los sistemas o métodos de evaluación que suelen aplicarse. Cada uno de ellos tiene sus propias características y adaptaciones, con las ventajas e inconvenientes derivados de cualquier técnica no perfecta, que será más o menos eficaz, de acuerdo con la implantación que de ella hagamos. Vamos a continuación a hacer una breve exposición de alguno de estos métodos, resaltando sus características principales, así como las dificultades y ventajas de los mismos.

 1) Escalas de puntuación de factores

 Es el método de uso más común. Consiste en que, una vez fijados los factores por los que van a ser evaluadas las distintas personas objeto de esta evaluación, el mando o evaluador dará una puntuación o grado a cada uno de los factores determinados previamente. El punto primero a determinar será, lógicamente, la concreción de los factores aludidos. Para ello, se habrá de tener en cuenta la actividad o misión de la empresa. No será lo mismo, por ejemplo, los factores que evaluemos en una empresa textil dedicada a la reparación y composturas, que otra dedicada a la publicidad. En la primera, la cantidad de trabajo o rendimiento será un factor primordial y de alta ponderación, mientras que en la segunda, este factor protagonista lo puede ser la iniciativa o la creatividad. 

No obstante, hay algunos factores más o menos comunes a la generalidad de las situaciones, que vamos a exponer a continuación: 

1. Rendimiento (cantidad de trabajo). 

2. Colaboración e integración.

 3. Disciplina. 

4. Iniciativa. 

5. Aprovechamiento de la jornada de trabajo. 

6. Calidad del trabajo. 

7. Sociabilidad.

 8. Dotes de organización. 

9. Conocimientos profesionales. 

Aun aceptando que estos factores coincidan en las dos empresas de referencia, la ponderación que les demos será distinta, de acuerdo con las actividades y objetivos de ambas. Así, por ejemplo, fijando en cinco los grados de los distintos factores, podrían tener la distribución que a continuación se indica: Una vez determinados los factores de evaluación, su peso y los grados, los mandos periódicamente evaluarán a sus subordinados, señalando con una X el grado que les asignan en el factor correspondiente. Así, por ejemplo, siguiendo el segundo modelo que venimos aplicando, la evaluación que ha recibido D. JNB de su mando en el segundo semestre de 1989 ha sido la siguiente: INSATISFACTORIO MENOS QUE SATISFACTORIO NORMAL NOTABLE EXCELENTE 1 2 3 4 5 FACTORES GRADOS 1 2 3 4 5 1. Rendimiento.............. 2. Colaboración............. 3. Disciplina.................. 4. Iniciativa................... 5. Aprovechamiento jornada...................... 6. Calidad del trabajo... 7. Sociabilidad.............. 8. Dotes de organización. 9. Conocimientos profesionales.............. 0 2 0 2 0 0 0 0 0 4 4 3 2 5 3 2 2 3 8 6 6 4 8 6 4 4 6 12 8 9 6 11 9 6 6 9 16 10 12 9 14 12 8 8 12 4 28 52 76 100 La puntuación alcanzada, de acuerdo con estos grados y escala aprobados, sería: Rendimiento ..............................................................4 puntos Colaboración .............................................................8 puntos Disciplina ...................................................................8 puntos Iniciativa ....................................................................8 puntos Aprovechamiento ......................................................4 puntos Calidad del trabajo ....................................................6 puntos Sociabilidad .............................................................11 puntos Dotes de organización ...............................................6 puntos Conocimientos profesionales ....................................3 puntos Lo que haría un total de 58 puntos, que supondría una nota media de Normal o Aceptable, a aplicar en lo que previamente ya se hubiera determinado, como puede ser: retribución salarial, promoción, formación, etc. En el ejemplo expuesto podríamos destacar que JNB, a pesar de su buena disposición para el trabajo (véanse las calificaciones de Colaboración y Disciplina) en el resto de los factores no pasa de Normal, salvo en el de Conocimientos Profesionales, que su calificación es Menos que Satisfactoria. Ello presupone una incidencia negativa en otros factores, por lo que la primera conclusión a la que se llega con esta evaluación, es que el empleado necesita una fuerte ayuda en el área de la formación. FACTORES INSATISFACTORIO MENOS QUE SATISFACTORIO NORMAL NOTABLE EXCELENTE 1 2 3 4 5 1. Rendimiento.............. 2. Colaboración............. 3. Disciplina.................. 4. Iniciativa................... 5. Aprovechamiento jornada...................... 6. Calidad del trabajo... 7. Sociabilidad.............. 8. Dotes de organización. 9. Conocimientos profesionales.............. - - - - - - - - - x - - - - - - - x - - - x x x - x - - x - - - - x - - - - x - - - - - - La evaluación debe ser comunicada al propio interesado a través de la entrevista de evaluación que se tenga al efecto. El hecho de que el empleado evaluado pueda conocer la calificación emitida por su mando, tiene ventajas en orden a la actuación futura de dicho empleado, mejorándola principalmente en aquellos factores en los que no haya destacado. El presente método de puntuación tiene entre otras ventajas la facilidad de su desarrollo, la sencillez y fácil comprensión, así como que se puede aplicar a grandes grupos de empleados. Como inconveniente principal del método son las distorsiones involuntarias que pueden producirse por la falta de homogeneidad de criterios en el momento de evaluar los distintos mandos. 

2) Distribución forzada

 Con este método cada evaluador debe ubicar o clasificar a sus subordinados en un orden secuencial de mejor a peor, teniendo en cuenta para ello el desempeño realizado por el empleado y comparándolo con el resto de los empleados objeto de la evaluación. 

Hay tres posibles modelos: 

1. Al evaluador se le facilitan unos parámetros de puntos. O sea, el evaluador tiene que repartir un determinado número de puntos, o de pesetas o de euros entre sus colaboradores. Finalmente, una vez realizada la evaluación en las distintas secciones, se intercalarían todos los evaluados, por el orden de puntuación alcanzada. 

2. Otra variante de este sistema es evaluar a través de una clasificación porcentual del grupo. Los parámetros de esta clasificación podrían distribuirse de la forma siguiente: 10% de los evaluados quedarían encuadrados en el nivel «Superior» o «Excelente ».

 — 20% en el nivel «Notable». 

— 40% en el nivel «Normal». 

— 20% en el nivel «Insuficiente»

. — 10% en el nivel «Muy insuficiente». 

3. El evaluador tiene que distribuir un porcentaje promedio de bonificación.

 Ejemplo: reparta un 5% de bonificación media entre sus colaboradores, en función de su desempeño. 

— Inconvenientes: Como se puede observar, el método responde al título o denominación que se le da, pues la evaluación está muy teledirigida y fuerza al evaluador a encuadrar a sus subordinados en unos niveles preestablecidos. Hay quien dice que, en cierto modo, reestructura la realidad y la violenta. Además de esta característica del método, la evaluación es global y muy simplista, por lo que se pueden producir distorsiones sobre la realidad, al calificar el evaluador influido por aspectos personales o acontecimientos próximos a la fecha de la evaluación. 

— Ventajas: Las ventajas más destacables del sistema consisten en las diferencias que muestra entre los distintos empleados, así como también elimina las tendencias del «término medio» o evaluación «normal» hacia la que se inclinan muchos mandos. 

3) Por acontecimientos significativos 

Consiste en que el evaluador o mando calificador ha de registrar de forma concreta aquellos acontecimientos o actuaciones más significativas que se hayan producido durante la etapa objeto de la evaluación y que tengan como protagonista o participante al empleado que se está evaluando. Las actuaciones a las que nos referimos pueden tener un sentido positivo o negativo, y para ayuda u orientación al mando pueden enmarcarse en unas áreas ya predeterminadas. De acuerdo con estos datos o acontecimientos más sobresalientes, el empleado será receptor de una calificación global de su actuación durante ese período de tiempo. El método tiene algunas dificultades o inconvenientes, tales como: 

a) La acumulación o recopilación de datos por parte del mando puede ser un poco agotadora para éste, y cansarle transcurrido un tiempo.

 b) Es difícil de aplicar cuando la supervisión se ejerce a distancia. Las ventajas del sistema, en cambio, también son evidentes: 

a) La evaluación se apoya en hechos constatables y no en apreciaciones subjetivas.

 b) El coste de aplicación del método es prácticamente nulo. c) Supone un buen medio para provocar un diálogo entre evaluador y evaluado. 

4) Listas de verificación 

El mando inmediato o evaluador selecciona de una lista, previamente establecida, aquellas definiciones que mejor responden a la actuación o desempeño del empleado. Estas definiciones, previamente también, han sido debidamente valoradas de acuerdo con la importancia que en el contexto general de la empresa tengan. El valor individual de estas definiciones puede ser o no conocido por los mandos evaluadores, aun cuando, como es natural, lo más idóneo es que el mando calificador conozca previamente el valor de los factores objeto de estas calificaciones. La lista a la que nos referimos, si es lo suficientemente amplia y representativa, puede definirnos o aproximarnos a la descripción global del desempeño del empleado evaluado. Citamos a continuación algunas de las definiciones que pueden ser objeto de valoración, así como los valores o puntos de cada una de ellas: DEFINICIONES VALORES MÁXIMOS VALOR ALCANZADO 1. En su rendimiento destaca................................................. 2. Siempre dispuesto a colaborar........................................... 3. Prolonga jornada extra si es necesario.............................. 4. Suele ayudar a los compañeros que lo precisan................ 5.. Acepta instrucciones de buen grado................................. 6. Organiza bien sus trabajos................................................. 7. No es rutinario. Toma iniciativa........................................ 8. Se supera profesionalmente............................................... 9 Concluye sus trabajos con calidad...................................... 10. Crea buen clima de trabajo............................................... 11. Asume responsablemente sus propios errores.................. 12. Se comunica bien con los demás...................................... 13. Es sociable y participativo................................................ 14. El trabajo lo lleva al día.................................................... 15. Es discreto y juicioso en sus comportamientos................ 16. Siempre en su puesto de trabajo........................................ 17. Acepta responsablemente nuevas tareas........................... 18. Es leal para la empresa y las personas.............................. 8544 4 6667655565486 100 19. Su rendimiento es inferior al normal................................. 20. Es remiso en la colaboración............................................ 21. No atiende las instrucciones impartidas........................... 22. Desordenado en su trabajo................................................ 23. Con actitud pasiva o rutinaria........................................... 24. Deficiente la calidad de su trabajo.................................... 25. Crea tensiones innecesarias.............................................. 26. Sus ausencias son frecuentes y no siempre justificadas... 27. Elude nuevas responsabilidades....................................... 28. Desvía sus errores a terceros............................................ -4 -3 -2 -2 -5 -3 -2 -4 -4 -2 -30 El presente método aporta ventajas de economía, fácil administración y su estandarización. Sus posibles dificultades o inconvenientes se centran en la determinación de estas líneas, que han de ser significativas, y en la fijación de los valores de las mismas. 

5) Por objetivos

 Consiste en fijar unas metas de rendimiento, y comprobar en qué medida se han conseguido. Es el método característico de las numerosas empresas que tienen una Dirección por Objetivos (DPO). En ellas, los objetivos empresariales se establecen de arriba abajo, llegando hasta los últimos peldaños de la organización y convirtiéndoles en objetivos individuales para cada empleado. Los sistemas retributivos en ellos están ligados a los objetivos y a los resultados conseguidos. Este método requiere como primer paso o medida a adoptar, la fijación, antes del período de evaluación, de unas metas u objetivos a alcanzar por el evaluado. Estas metas u objetivos es conveniente fijarlos con el conocimiento y acuerdo del sujeto objeto de la evaluación. Finalizado este período, evaluador y evaluado analizarán conjuntamente los resultados obtenidos y las diferencias existentes entre los objetivos iniciales y los resultados finales. 

Con carácter general, para evaluar por este método se sigue este proceso: 

1º Fijar previamente unas metas u objetivos a alcanzar por el evaluado, de acuerdo con (o al menos con el conocimiento) éste. El empleado, al comienzo del período de evaluación, enumera sus objetivos y los criterios de valoración o de medición de los mismos. 

2º Evaluador y evaluado analizan conjuntamente los resultados obtenidos y las desviaciones entre los objetivos previstos y los resultados finales. El jefe inmediato es, normalmente, quien evalúa: es el que mejor conoce (debe conocer) el trabajo, al trabajador y su comportamiento. Normalmente la evaluación se lleva a cabo antes del comienzo de cada año o período evaluativo. Empleado y jefe inmediato se reúnen y fijan los objetivos del período, previamente discutidos y compartidos, así como el criterio de evaluación o medición. Del mismo modo, y durante el proceso, se hace un análisis de las posibles necesidades de formación y desarrollo. El proceso tiene que ser continuado: no se trata de un acontecimiento anual aislado en que se hace un repaso de todo lo acontecido en el período. Si lo que se pretende es aumentar la participación del empleado y crear una zona de interés común entre éste y su jefe, el proceso de evaluación debe ser algo que le ayude a conseguir sus objetivos para así lograr su éxito personal y su desarrollo profesional. Y, a su vez, para el jefe debe servir de cauce de comunicación claro y sincero, enfocado siempre a mejorar el rendimiento y las habilidades del colaborador. 

3º Explotar los resultados, es decir, diseñar y calcular la cuantía de la compensación. Cada organización decide qué sistema de compensación le conviene más: incentivos a comisión, participación en beneficios (individual o por equipos), bono anual, stock options, etc. Los objetivos han de reunir determinadas condiciones o requisitos, a saber: 

a) Han de ser realistas y alcanzables. No podrán fijarse metas utópicas e irrealizables que redundarían negativamente en la motivación del individuo. 

b) Han de ser motivadores. Estos objetivos han de ir muy orientados hacia la conducta motivacional del individuo objeto de la evaluación, es decir, que, por un lado le supongan un reto, un esfuerzo, y por otro que le reconozcan el mérito.

 c) Han de ser personalizados. No debemos fijar objetivos estándar. Han de ser dirigidos hacia el individuo en concreto, con su nombre y apellidos.

 d) Han de ser mensurables y funcionales. Tenemos que poder cuantificarlos y poder justificar y demostrar el resultado final de los mismos.

 e) Han de ser participativos y negociados. No deberán ser impuestos a la fuerza. La razón y el poder de la persuasión habrán de imperar a la hora de fijar estos objetivos. 

f) Han de ser flexibles. Si las circunstancias cambian durante el período objeto de esta evaluación, se ha de permitir y aceptar que los criterios puedan cambiar con respecto a estos objetivos, añadiendo o suprimiendo, según las circunstancias de cada caso. Hoy en día el método de evaluación por objetivos es el mejor y más completo de los sistemas que se conocen. 

Tiene grandes ventajas con relación a otros métodos, que tratamos de resumir a continuación: 

— Da una mayor iniciativa al evaluado, que participa en todo el proceso: fijación, seguimiento, revisión, tomando conciencia de sus progresos y deficiencias. 

— Estimula el diálogo entre el evaluador y el evaluado. 

— La evaluación del empleado se realiza a través del análisis de sus realizaciones, y no de su persona. 

— Al fijarse con criterios mensurables y específicos se consigue una mayor objetividad en los mismos. 

— Es un elemento muy válido para mejorar la organización. 

— Su aplicación no es costosa. 

— Tanto el evaluador como el evaluado adquieren mayores cotas de responsabilidad.

 La puesta en práctica del método, no obstante, puede presentar en su inicio algunas dificultades: 

— Que los objetivos no sean realizables o que sean poco definidos. Es decir, corre el riesgo de establecer objetivos poco o mal definidos o inalcanzables. 

— Precisa un alto grado de madurez y equilibrio de los evaluadores y evaluados. 

— Preparación previa por parte del evaluador y una mayor dedicación. 

— Al medir sólo resultados, no analiza otros factores de indudable interés, como por ejemplo la actitud, la conducta del evaluado, su interés, su dedicación, su sacrificio... ni las condiciones ambientales.

 — Que se fijen objetivos sólo cuantitativos y no cualitativos. 

— A veces (aunque no necesariamente) produce una merma de la calidad de los productos. No obstante, y a pesar de estas dificultades, el método se nos presenta con características muy válidas y de indudable interés para las organizaciones y para las personas que las integran. De hecho, es considerado hoy en día como el mejor y más completo. 

A fin de perfeccionar las posibles deficiencias y mejorar su aplicación, es aconsejable introducir algunas medidas correctoras, si se detectaran estas desviaciones aquí apuntadas: 

— Comprometer profundamente al evaluado en este proceso de evaluación, especialmente a la hora de determinar los objetivos. 

— Perfeccionar el proceso evaluador a través de la entrevista de evaluación, en la que el subordinado evaluado ha de participar intensamente exponiendo sus aspiraciones y comentarios. 

— Al analizar los resultados obtenidos, analizar asimismo las circunstancias excepcionales que pueden haber intervenido en la consecución de estos objetivos. 

— Fijar objetivos de equipo, a fin de reforzar la interdependencia entre los individuos de la organización y fomentar el espíritu de colaboración. 

— Introducir una evaluación que analice las propias características y actitudes del individuo. 

— Cuantificar, dentro de lo posible, los objetivos cualitativos que se fijen. 

En cuanto al procedimiento a seguir en este método, he aquí los hitos más importantes: 

— Para llevar a cabo el proceso de evaluación del desempeño, hemos de partir de la descripción del puesto de trabajo.

 — La formalización y validez de la descripción requiere el acuerdo entre el titular del puesto y su superior. — La descripción del puesto ha de estar permanentemente actualizada. 

— La revisión de las funciones descritas puede efectuarse a instancias del propio titular o de su superior. 

— De la descripción general del puesto, seleccionaremos un número concreto, no superior a siete, de actividades a desarrollar, ampliamente representativas del contexto general del puesto.

 — Tomando como base de negociación las actividades descritas, se fijarán los objetivos a alcanzar. 

— Estos objetivos han de ser claros en su definición, alcanzables en su resultado final y medibles para obtener una evaluación objetiva. 

— La evaluación se llevará a cabo por el período de tiempo que se haya determinado. Normalmente seis meses. 

— La evaluación se habrá de centrar en el desempeño del puesto y objetivos alcanzados durante el período objeto de la evaluación y no en acciones aisladas o esporádicas. 

— Los niveles de desempeño han de ser individualizados para cada uno con los objetivos señalados. 

— Finalizado el período de tiempo establecido para la evaluación, el superior deberá mantener una entrevista con el colaborador que va a ser evaluado. 

— A través de la entrevista se le comunicará al interesado los niveles de desempeño alcanzados, facilitando las razones de los mismos. 

— Igualmente se analizarán los aspectos más significativos y destacables del interesado, tanto en orden positivo como en los aspectos en los que haya de mejorar. 

— En el desarrollo de esta entrevista, se podrán revisar y concretar los objetivos a alcanzar en el período siguiente. 

6) Por la producción total

 En la mayoría de las fábricas la evaluación de la producción física de un empleado es un proceso rutinario de evaluación. El punto de partida es, naturalmente, establecer un estándar o norma de producción. En general, se entiende que estándar es aquella tasa de producción que un empleado especializado produce trabajando a un ritmo normal. Este método suelen emplearlo algunas organizaciones en las que es importante la medición de la producción total de un empleado para determinar si trabaja en, por encima o por debajo del estándar. Por ejemplo, las organizaciones detallistas establecen un nivel de ventas «satisfactorio». Con este método conocemos el nivel de rendimiento o productividad en el trabajo de un empleado. A resultas de ello, a los empleados se les recompensa o sanciona si cumplieron, rebasaron o no consiguieron el estándar. Este método requiere una revisión constante de los estándares, conforme cambian las condiciones económicas o los productos. Su principal ventaja es que es un método objetivo. Pero su inconveniente más señalado es que no considera otros aspectos del desempeño del trabajador (por ejemplo, su compañerismo, su esfuerzo, las condiciones ambientales, etc.). 

7) De formato libre 

Consiste en que el evaluador escribe sus impresiones sobre el evaluado en una hoja de papel. Sus principales inconvenientes son: requieren mucho tiempo y esfuerzo; las evaluaciones pueden depender de las habilidades literarias del evaluador más que del desempeño del evaluado; dificulta la comparación entre empleados, debido a una falta de criterios comunes.

 8) La entrevista

 Usualmente se emplea en la evaluación del desempeño como un complemento de otros métodos, y es muy útil para asesorar y proporcionar a los empleados retroinformación de la evaluación. Sus principales inconvenientes son que exigen mucho tiempo y que son sumamente subjetivas. Para un buen desarrollo de la entrevista de evaluación conviene tomar las medidas que figuran en el cuadro que sigue:

 1. ACTITUDES GENERALES: 

— Debe ser un diálogo no un monólogo. La comunicación debe ser bilateral. 

— Debe ejercitar los mutuos intercambios. 

— Debe derribar barreras y «bloqueos». 

— Debe ayudar a solucionar problemas. 

— Debe favorecer el acercamiento mutuo. 

2. FASES: 

— Preparación: preveer el lugar y momento adecuado. Información previa al entrevistado. 

— Revisión de los resultados. 

— Preguntas sobre lo que menos bien ha funcionado. 

— Examen del influjo de los métodos de trabajo sobre los resultados. 

— Revisión de los objetivos futuros, examinando los métodos de trabajo y metas del evaluado. — Análisis de las necesidades de formación personal para mejorar el rendimiento. 

3. SUGERENCIAS: 

— La entrevista debe ser constructiva. 

— No sea un juez: juzgue lo que dice el entrevistado, no a quién lo dice ni cómo lo dice. 

— Haga saber al evaluado lo que piensa de su rendimento y lo que se espera de él. 

— Sepa escuchar: deje hablar y manifestarse al entrevistado. 

— Responda con franqueza a sus preguntas. 

— Evite compararle con los demás. 

— No le prometa una promoción si no está completamente seguro de que se va a realizar. 

— No provoque reacciones de antagonismo o agresividad. 

— Dígale todo lo que debe sobre su rendimiento; no se deje nada importante en el tintero. 

— Sugiérale conductas para mejorar su desempeño. 

— No es el momento de reprender al evaluado. 

— Cree un clima de confianza y fluidez comunicativa de manera informal. 

— Trate primero los aspectos favorables. 

— Muéstrele las posibilidades de mejorar que tiene. 

— Ofrézcale, si lo precisa, su apoyo y orientación. 

— No pierda de vista al entrevistado: miradas, gestos, actitudes, ... 

— Desarrolle la idea central, desechando lo anecdótico. 

— Escuche y entienda lo que el entrevistado le dice, no lo que le hubiese gustado oír. 

— No le imponga soluciones; es mejor ayudarle a que él las encuentre. 

— Averigüe el grado de satisfacción o insatisfacción del evaluado con su rendimiento, y las causas. 

Los objetivos de la entrevista de evaluación del rendimiento son, según GOODALE (1992): 

— Comunicar y apoyar determinadas decisiones administrativas, tales como aumentos salariales, promociones y traslados. 

— Proporcionar una retroalimentación del rendimiento, comunicando a los empleados dónde están situados. 

— Promover el desarrollo de los empleados, mediante la identificación de sus necesidades de formación, aconsejándoles, preparándoles y motivándoles para que mejoren. 

— Establecer objetivos comunes de trabajo.

 — Promover el desarrollo de la carrera, discutiendo planes a largo plazo para el desarrollo y la promoción. En cuanto a la praxis, conviene saber que, al realizar la entrevista de evaluación, el evaluador puede adoptar diferentes enfoques o estilos, cada uno de los cuales exige y pone en juego distintas técnicas y habilidades. En términos generales, suelen distinguirse tres tipos clásicos (MAIER, 1976): 

HABLAR Y CONVENCER: 

Objetivo: Comunicar evaluación y persuadir al empleado para que mejore. Supuestos: El empleado desea corregir los fallos; toda persona puede mejorar si quiere; un supervisor está cualificado para evaluar. Habilidades: Capacidad de convicción, paciencia. Reacciones: Se suprimen las conductas defensivas, y se controla la hostilidad.

 HABLAR Y ESCUCHAR: 

Objetivos: Comunicar evaluación; suprimir sentimientos defensivos. Supuestos: Los empleados cambian; se eliminan los sentimientos defensivos. Habilidades: Prestar atención y reflejar sentimientos; resumir. Reacciones: Se identifica la conducta defensiva; se aceptan los sentimientos del empleado.

 SOLUCIONAR PROBLEMAS: 

Objetivos: Estimular el desarrollo del empleado Supuestos: La discusión de los problemas puede mejorar el rendimiento. Habilidades: Atender y reflejar sentimientos; reflejar ideas, hacer preguntas ex ploratorias; resumir. Reacciones: Conducta de solución de problemas.x Un enfoque alternativo, que se denomina «solucionar el problema y hablar», que recoge las principales ventajas de los anteriores , se lleva a cabo así: 

ANTES DE LA ENTREVISTA: 

— Preparación del entrevistador (realización de la evaluación). 

— Preparación del subordinado (reflexión sobre su rendimiento y los objetivos). 

DURANTE LA ENTREVISTA: 

— Establecer el objetivo. 

— Dejar al subordinado que hable acerca de su propio rendimiento y planifique el cambio: - Empleo de preguntas abiertas. 

— Utilizar técnicas para enfocar la entrevista: - Reflejar ideas y sentimientos. - Especificar las cuestiones. - Resumir. 

— Ofrecer retroalimentación acerca del rendimiento del empleado. — Establecer objetivos mutuos y concretos. 

— Proporcionar un seguimiento

. Por su parte, QUIJANO (1992) indica que las fases y acciones a seguir en la entrevista de evaluación de resultados son: PREPARAR LA ENTREVISTA: 

— Anuncio anticipado del día y hora, orden del día o plan de trabajo. 

— Reserva del lugar adecuado y de la hora para tal actividad. 

— Revisión de los estándares de rendimiento (resultado y/o desempeños) establecidos para ese puesto. 

— Repaso de las observaciones realizadas por el evaluador y/o los datos aportados por otros evaluadores, a fin de evaluar el nivel de consecución alcanzado por el empleado.

 — Poner en orden esta información de forma que los aspectos positivos aparezcan los primeros. 

— Identificaciones estándares que se desea plantear al empleado para la próxima evaluación. 

DESARROLLO METÓDICO DE LA ENTREVISTA: 

— Definición de la situación social de la entrevista: expresar lo que se va a hacer y convenir su legitimidad con el empleado. 

— Intercambio de información y realización de la evaluación. Se debe conseguir que el empleado se exprese libremente, para lo cual el evaluador: - No debe expresar juicios críticos sobre el empleado, - Debe dejarle hablar, - Inicialmente debe formular preguntas abiertas y generales y después preguntas directivas (sobre distintas áreas específicas olvidadas o no tratadas) y preguntas eco, y - Finalizar con una reformulación. 

— El evaluador hace una evaluación asertiva y constructiva: expone su punto de vista, lo explica, y solicita que el empleado haga un resumen del mismo. 

— Establecimiento de metas e indicadores de rendimiento consensuados respecto a los resultados alcanzados y al desempeño futuro. Debe realizarse de forma participativa en términos de negociación. 

— Cierre: -Recapitular lo tratado, diferenciar hechos e interpretaciones, especificar qué aspectos han de ser mejorados, qué indicadores serán analizados, qué acciones deberá realizar el empleado, cuál es el evaluador y qué medios aportará la organización. -Fijar fechas para los compromisos que cada parte adquiere y para la revisión y nueva evaluación. Finalizar con una conversación informal. Por último, un aspecto interesante de la entrevista de evaluación es el de la retroalimentación. 

En este punto transcribimos el cuadro de GIL RODRÍGUEZ (1993): 

1. Retroalimentación conductual, no personal. Debe hacer referencia, no a lo que los empleados son, sino a lo que hacen o logran (lo contrario no es útil y además más genera conductas defensivas por parte de aquéllos). 

2. Retroalimentación relevante. Deben mencionarse aquellas conductas relevantes al desempeño del empleado, evitando referencia a hechos irrelevantes o ajenos.

 3. Retroalimentación específica. Deben especificarse con la concreción necesaria las conductas relacionadas con el rendimiento, evitando generalizaciones y vaguedades. 

4. Retroalimentación inmediata. Siempre que sea posible debe ofrecerse lo más rápidamente posible, de forma que puedan recordarse con facilidad los hechos que se evalúan. 

5. Retroalimentación equilibrada. Debe dedicarse a la retroalimentación positiva y negativa un tiempo proporcional al rendimiento adecuado o inadecuado del empleado. 

6. Retroalimentación positiva, seguida de negativa. Las referencias deben empezar reconociendo de forma real y sincera los puntos valiosos del empleado, para pasar a continuación a revisar los aspectos negativos. Puede cerrarse finalmente la retroalimentación volviendo a mencionar los aspectos positivos. 

7. Retroalimentación negativa orientada a la búsqueda de soluciones. La retroalimentación negativa debe identificar los hechos de forma precisa, y en lugar de una crítica o descalificación debe orientarse a la búsqueda de alternativas de solución. 

8. Retroalimentación orientada hacia el futuro. La referencia que se hace al pasado debe servir para planificar metas y mejoras del rendimiento futuro.

 9) Escalas de clasificación de base conductual También se denominan «escalas de conductas esperadas» (BES = Behavior Expectation Scales). Consisten en que definen los valores de la escala de desempeño en términos de conductas laborales específicas. Se compone de tantas escalas como dimensiones de un trabajo se hayan identificado y pretendamos evaluar. 

Su desarrollo implica los pasos siguientes:

 1. Los trabajos a evaluar se describen en base a conjuntos de incidentes conductuales que son pertinentes para la tarea. 

2. Esos incidentes conductuales se agrupan en conjuntos de dimensiones de rendimiento laboral. 

3. Un grupo de personas que conocen bien el trabajo reasignan los incidentes conductuales o las dimensiones de rendimiento apropiadas. Estas reasignaciones se comparan después con el grupo de incidentes conductuales que las personas que desarrollan la escala hacen en el paso 2. 

4. Se pide a los clasificadores que distribuyan los incidentes conductuales en categorías «eficaz» o «ineficaz». 

5. Estos incidentes se clasifican en una escala vertical, desde el rendimiento bajo hasta el alto en cada una de las dimensiones preestablecidas. 

La ventaja más importante de este método es que proporciona al evaluado y al evaluador un conjunto específico de criterios de desempeño ordenados por rango que son significativos y pertinentes para el trabajo. Además, las investigaciones han demostrado que este método produce un perfil más exacto y válido del desempeño del trabajador. Sus inconvenientes son que exige mucho tiempo y su desarrollo es costoso. Veamos un ejemplo: 

EJEMPLO DE ESCENA PARA LA DECISIÓN SOBRE LOS CONOCIMIENTOS Y EL BUEN JUICIO Escala de clasificación conductual o de conductas esperadas para «cajeros de supermercado. 

DEFINICIÓN CUALITATIVA Desempeño extremadamente bueno Buen desempeño. Desempeño ligeramente bueno Ni buen ni mal desempeño Desempeño ligeramente malo Mal desempeño Desempeño extremadamente malo 7 6 5 4 3 2 1

 EJEMPLOS DE CONDUCTA LABORAL OBSERBABLE Y VALORABLE Al conocer el precio de los artículos, se espera que ese cajero detecte artículos no marcados o mál marcados. Cabe esperar que ese empleado esté siempre consciente de los artículos cuyos precios fluctuan. Se espera que este cajero conozca los diferentes tamaños de las latas del número 303, del 2 y del 21/2. Cuando tenga dudas, este cajero preguntará a algún compañero si determinado artículo está o no sujeto al cobro de impuestos. Cabe esperar que este cajero consulte con otro cualquier discrepancia entre la estantería y el precio marcado, antes de marcar el artículo en la caja registradora. Cuando funciona la caja rápida, las luces parpadean y se espera que este cajero cobre a un cliente que lleve menos de quince artículos. Cabe esperar que este cajero pregunte a un cliente el precio de algún artículo que no conozca. En el curso diario de las relaciones personales, se espera que entable conversaciones prolongadas con algún cliente u otro empleado. Para poder descansar un momento, cabe esperar que este cajero cierre su caja cuando haya ante ella una fila de clientes esperando. 

10) De escala gráfica

 Es, aparentemente, el método más sencillo. Por eso, quizá, es muy utilizado. Sin embargo, su aplicación requiere cuidado para anular la subjetividad y los posibles prejuicios del evaluador. En esencia este método consiste en utilizar un formulario de doble entrada, en el que las líneas en sentido horizontal representan los factores de evaluación del desempeño, en tanto que las columnas representan los grados de esos factores. Los factores son seleccionados previamente con la función de definir en cada empleado las características que pretendemos evaluar. Como es natural, hemos de definir cada factor con precisión, para evitar distorsiones. A continuación estableceremos dimensiones al desempeño en cada factor, que va desde el débil o insatisfactorio hasta el óptimo o muy satisfactorio. 

Tipos de escalas gráficas: 

a) Escalas apreciativas 

Son escalas divididas en diferentes grados que están especificados en cada cuadro.

 b) Escalas gráficas continuas

 Son escalas en las que sólo están definidos los dos puntos extremos, y la evaluación del desempeño se traduce en colocar una señal en cualquier punto de la línea. 

c) Escalas gráficas semicontinuas 

Lo único que la diferencia de las anteriores es que las semicontinuas incluyen puntos intermedios entre los extremos, para facilitar la evaluación. 

d) Escalas gráficas discontinuas

 Como se observa, éstas son escalas en las que están fijadas las marcas: el evaluador deberá elegir una de las marcas para medir el desempeño del evaluado. Para mayor facilidad en las evaluaciones, las escalas discontinuas se representan por cuadros (gráficas) de dos entradas: en las entradas horizontales (líneas), se colocan los factores, y en las verticales (columnas), los grados de los factores. 

Entre las ventajas de las escalas gráficas, podemos mencionar: 

a) Ofrecen a los evaluadores un instrumento de evaluación fácil y simple.

 b) Permiten una visión global y resumida de los factores de evaluación (es decir, de las características de desempeño más destacadas en la empresa y la situación de cada empleado frente a ellas). 

c) Simplifican enormemente la tarea del evaluador. 

Sin embargo, presentan ciertos inconvenientes: 

a) No permiten mucha flexibilidad al evaluador, que se ve forzado a ajustarse al instrumento.

 b) Están expuestas a distorsiones e interferencias personales de los evaluadores, que, por el «efecto halo», tienden a generalizar su apreciación sobre los subordinados para todos los factores de evaluación.

 c) Tienden a rutinizar los resultados de las evaluaciones.

 d) Precisan de sistemas matemáticos y estadísticos para corregir distorsiones e influencia personal de los evaluadores. e) Según el evaluador, tienden a ofrecer resultados condescendientes o exigentes para todos los subordinados. 

ELEMENTOS DE LA EVALUACIÓN DEL DESEMPEÑO


En la evaluación del desempeño hay tres protagonistas (y no dos como algunos manuales parecen insinuar). Concretamente: el evaluado, el evaluador y la empresa. Los tres participan activamente en el proceso evaluador y son, por tanto, sus gestores. El proceso de evaluación del desempeño satisface ciertas necesidades de cada uno de esos protagonistas, para cubrir las cuales debe cumplir determinados objetivos. La relación entre unas y otros puede expresarse así: 

 NECESIDADES 

Del evaluado. - Saber el nivel de su rendimiento. - Conocer cómo ha de mejorarlo. - Conocer sus posibilidades de progreso. (retribución, promoción, etc.). Del evaluador. - Conocer y contrastar el nivel de desempeño del evaluado. - Comparar los niveles de desempeño de los distintos subordinados evaluados. - Conocer con mayor profundidad las características y condiciones personales de los subordinados. - Conocer con mayor profundidad y detalle las tareas y funciones encomendadas a su unidad orgánica. Del la organización (empresa). - Conocer el nivel de rendimiento y las capacidades de los evaluados. - Conocer las carencias y las aspiraciones de los evaluados. - Verificar los métodos de gestión de Recursos Humanos. - Mantener unas relaciones interpersonales entre evaluadores y evaluados fluidas. Del evaluado. - Conocer el juicio de sus superiores acerca de su rendimiento. - Saber qué se espera de él y cómo puede conseguirlo. Del evaluador. - Estimular los esfuerzos del subordinado reconociéndolos y corregir las limitaciones detectadas. - Proponer y desarrollar un sistema de promoción y retribución más justo. - Ayudar a los subordinados a una mejora profesional y humana. - Mejorar la planificación de plantillas y una mayor eficacia de la organización del trabajo. De la organización (empresas). - Poder señalar objetivos concretos de rendimiento y adecuación y cobertura de los Recursos Humanos. - Conocer y desarrollar las necesidades de formación que se precisen. - Establecer una fuerte relación entre evaluadores y evaluados, aportando una comprensión más clara y profunda entre ambos. - Conocer y poder intervenir en las situaciones conflictivas que se produzcan.

 ¿QUÉ EVALUAR?:

 Hay que tener muy claro qué elementos exactos del desempeño del empleado vamos a evaluar. A este respecto, podemos señalar dos posibilidades: 

1. Por criterio único, es decir, por la producción total del empleado, por su conducta general, por el volumen de ventas, por el pasivo captado, por el número de clientes, por las pólizas suscritas, etc. 

2. Por criterios múltiples. Es el sistema más común. Consiste en evaluar de acuerdo con varios criterios, es decir, antes de llegar a una evaluación total del rendimiento laboral, se consideran varios factores (como, por ejemplo, absentismo laboral, actitud general, puntualidad, compañerismo, etc.). Como se ve, los criterios de evaluación pueden ser múltiples, en función de los factores que queramos evaluar.

 En todo caso, sean cuales sean los criterios elegidos, deben reunir ocho características:

 1. Que sean pertinentes, es decir, que estén relacionados estrechamente con algún resultado laboral. O sea, que evalúen una característica del trabajo que influye en el rendimiento.

 2. Que sean significativos, es decir, que estén directamente relacionados con los objetivos de la empresa. 

3. Que sean prácticos, es decir, que evalúen de manera eficaz y eficiente la característica que pretenden calificar.

 4. Que sean objetivos, o sea, que no estén prejuiciados: el elemento que se evalúe debe basarse en la característica del trabajo y no en el empleado evaluado. 

5. Que sean observables, sin tecnicismos exagerados que impidan las observaciones de los factores en el desempeño de la tarea. 

6. Que sean medibles de algún modo. No se trata de hallar fórmulas mágicas que evalúen aspectos tan sugestivos y complejos como «la actitud hacia la empresa». Sólo si son medibles podrán discriminar a los empleados.

 7. Que sean comunes a todos los trabajos de las personas que pretendemos calificar. 

8. Que sean independientes, o sea, que el área que cada uno explora no interfiera en la de otros. 

Los factores que suelen utilizarse son los que figuran en el cuadro siguiente:

 FACTORES QUE SUELEN UTILIZARSE

 - Calidad de trabajo. - Habilidad para enseñar a los - Calidad. subordinados. - Confiabilidad en la tarea. - Adaptabilidad. - Salud. - Aceptación de responsabilidad. - Aspecto personal. - Precisión. - Pulcritud. - Ambición personal. - Rapidez de trabajo. - Comprensión de órdenes. - Interés por evitar accidentes. - Habilidad. - Supervisión necesaria. - Juicio. - Facilidad para aprender. - Control emocional. - Relaciones con los jefes. - Cualidades físicas. - Relaciones con los compañeros. - Inteligencia o competencia. - Actitud respecto a los subordinados. - Aptitud para el mando. - Capacidad creadora. - Cualidades personales. - Autocontrol. - Valor. - Capacidad para asimilar nuevos métodos. - Rendimiento. - Respecto a os subordinados. - Disciplina. - Dotes de mando. - Interés por el perfeccionamiento. - Disciplina. - Asiduidad y puntualidad. - Orden y método. - Seguridad en el trabajo. - Comprensión de instrucciones. - Emotividad en el trabajo. - Integridad. - Relaciones humanas. - Grado de confianza. - Presencia. - Sentido de responsabilidad. - Vitalidad. - Memoria. - Entusiasmo. - Apariencia. - Serenidad. - Contacto con otros. - Abnegación. - Conocimiento del trabajo. - Perseverancia. - Formación para el puesto. - Sentido de la justicia. - Control de sí mismo. - Sentido de la responsabilidad. - Asistencia y puntualidad. - Inteligencia general. - Iniciativa. - Organización. - Aplicación. - Facilidad de expresión. - Atención al trabajo. - Capacidad de trabajo. - Conocimiento de la mercancía. - Integridad. - Interés por los costes. - Prestigio ascendente. - Grado de juicio. - Aptitud para el puesto que ocupa. 

A QUIÉN EVALUAR?:

 A todos. En uno u otro momento, debemos evaluar el desempeño de todos los empleados. Lo que ocurre es que en un momento determinado puede ser más importante evaluar a unos empleados, en vez de a otros. Por ejemplo: los empleados antiguos, con historiales laborables aceptables, quizá no necesiten la misma atención que los trabajadores nuevos con historias de rendimiento laboral cuestionables o desconocidos. Con carácter general, sin embargo, lo deseable es evaluar a todos los miembros de la empresa de manera periódica y rutinaria. 

¿CUÁNDO EVALUAR?:

 Esta pregunta admite varias respuestas. Según las diferentes situaciones: naturaleza del trabajo, previsiones de aumento salarial, antigüedad en la empresa, política de ascensos, necesidad de retroinformación de los empleados, etc. Entre las situaciones laborales que aconsejan una evaluación del desempeño se encuentran: 

1. Al terminar un trabajo, misión, función o agregación. Es un momento muy propicio para evaluar al empleado e informarle sobre la efectividad de su desempeño. 

2. Durante el desempeño de su trabajo, misión, función o agregación, a intervalos programados. De este modo se mantiene informado al empleado y a su superior en relación con su progreso en el trabajo. 

3. Durante y al terminar el trabajo. Si quisiéramos poner un ejemplo pondríamos el de los exámenes en los centros de enseñanza: se suelen poner a lo largo del curso, pero también se hace un examen final. 

4. Al finalizar el período de prueba de un trabajador. Las empresas que tienen implantada la Evaluación del Desempeño la realizan de forma programada y periódica cada semestre o cada año. 

¿QUIÉN EVALÚA?:

 La respuesta no es fácil. Hay varias posibilidades:

 1. El jefe inmediato del evaluado, pues es el que tiene la información más exacta y directa sobre su rendimiento laboral. Es, por eso, el sistema más extendido. 

2. Los compañeros.

 3. El propio evaluado (autoevaluación). 

4. Los subordinados. 

5. Un evaluador múltiple: un grupo de personas tomadas de las distintas posibilidades anteriores a los que se puede añadir un miembro del Departamento de Recursos Humanos y, si se quiere, un asesor externo. 

6. La evaluación «360 grados». Es, teóricamente, la mejor solución, aunque resulta costosa, y además puede chocar con la cultura de la empresa. Sin embargo, puede solucionar otros problemas. La decisión, como es obvio, corresponde a la Alta Dirección, tras valorar las ventajas y los inconvenientes de cada posibilidad. 

LA EVALUACIÓN 360 GRADOS, UN GIRO RADICAL EN LA EVALUACIÓN DEL RENDIMIENTO

 Los sistemas tradicionales de evaluación del rendimiento no siempre se muestran eficaces, en particular a los ojos de sus usuarios. Así lo demuestra un reciente estudio realizado por la consultora Watson Wyatt, llamado WorkSpain, sobre opiniones de los empleados respecto a su trabajo. En él queda patente que un gran número de trabajadores españoles no está satisfecho con la forma en que se mide su rendimiento, debido fundamentalmente al riesgo de tendenciosidad o de parcialidad que implica el hecho de que la evaluación quede, la mayoría de las veces, en manos de un único responsable, su jefe. Una posible solución a esta situación es la llamada Evaluación 360 grados en la que, tal y como indica su nombre, la valoración de cada individuo la realizan todas las personas que le rodean, incluidos superiores, iguales y subordinados. Este cambio de planteamiento es importante si se tienen en cuenta que las estadísticas revelan que los jefes apenas ven un 5% del trabajo de su personal. Fuente: Capital Humano, nº 87 (marzo 1996) 

OBJETIVOS DE LA EVALUACIÓN DEL DESEMPEÑO

 

 En todos los niveles de una empresa se produce la evaluación del desempeño. En efecto, a cada empleado de la empresa se le evalúa en algún momento y mediante algún método. Por otra parte, la función evaluadora es un componente esencial del trabajo de cualquier Gerente: los Gerentes y Jefes de Línea evalúan constantemente a sus subordinados y en consonancia con ello distribuyen (o redistribuyen) el trabajo, constatan las necesidades de formación, proponen diseños de carreras, etc. Es, pues, muy importante que los mandos no sólo comprendan la importancia de la evaluación del desempeño, sino también conozcan varios métodos de evaluación (con sus ventajas e inconvenientes). Es misión del Departamento de Recursos Humanos proporcionar a los mandos información actualizada acerca de las normas, problemas y técnicas de evaluación del desempeño. Pues bien, ¿para qué hay que evaluar al empleado? 

Varios son los objetivos que podemos conseguir al evaluar el desempeño: 

1. Para conseguir información. En efecto, todas las decisiones, y más aún las del Área de Personal, deben basarse en una información fidedigna y suficiente. Por eso en las organizaciones modernas el proceso de evaluación del desempeño puede servir como una fuente importante de información para muchas decisiones de personal, tales como: promoción, despidos, cambios de destino, movilidad geográfica, subidas salariales, etc. Si no conocemos los datos actuales y pasados sobre el rendimiento laboral de un empleado, dificilmente podremos especular sobre su rendimiento futuro... En definitiva, los datos de la evaluación del desempeño son muy útiles para el Sistema de Información del Personal (SIP) del que hablamos en otro lugar del curso. 

2. Para retroinformar al empleado. Efectivamente, tras la evaluación, se informa al evaluado sobre su actuación en el trabajo, el cual puede así mejorar su rendimiento laboral. La verdad es que en muchos casos (sobre todo los de un nivel de formación suficiente) los empleados perciben si su rendimiento es satisfactorio o inadecuado. Aun así, es importante que su desempeño sea evaluado, porque está demostrado que las autopercepciones y la autoestima no siempre coinciden con lo que de nosotros piensan los demás. En el peor de los casos, de la discrepancia se generará un intercambio de información que enriquecerá a ambas partes (evaluador y evaluado).

 3. Para detectar necesidades de formación. A través de la evaluación del personal se descubren las áreas de deficiencias y las necesidades de formación y desarrollo de los empleados. Por ejemplo: si con ocasión de la evaluación del desempeño descubrimos que un empleado necesita capacitación para el trabajo en equipo, esta evaluación nos puede servir no sólo para señalar la deficiencia, sino también para determinar el contenido del programa de un curso de capacitación. Más aún, a posteriori se podrá evaluar ese curso: si el trabajador mejora sensiblemente tras dicho curso, podemos colegir que dicho curso es válido; en caso contrario, tendremos que poner en duda la calidad del curso o la intención del empleado.

4. Para validar las técnicas de selección. Quizás el mejor medio para comprobar si hemos acertado en un proceso de selección, sea evaluar el desempeño de la persona seleccionada. Si suponemos que una prueba de selección es válida, podremos predecir que los candidatos que obtengan una alta puntuación en ella también la obtendrán en el desempeño de su trabajo. Por el contrario, si una alta puntuación en la prueba de selección no es corroborada por un alto desempeño en el trabajo, debemos poner en duda la validez de esa prueba para seleccionar personas óptimas para ese puesto. 

5. Para validar las pruebas de evaluación del desempeño. Si una técnica de medición del desempeño arroja un resultado que se contradice, o no coincide, con el verdadero rendimiento del empleado, tenemos que analizar y rehacer dicha técnica; de lo contrario, podríamos despedir a un empleado cualificado y productivo, mientras que dejaríamos en la empresa a otro menos eficaz. De la comparación entre los resultados de una prueba de evaluación y el desempeño real, podremos deducir la validez o no de dicha prueba. 

6. Para planificar los Recursos Humanos. Sumamente útil es el proceso de evaluación para las tareas administrativas de la planificación de los Recursos Humanos. En efecto, unos datos de evaluación fiables y actualizados acerca de ciertos empleados proporcionan al responsable del Departamento de Recursos Humanos una información importante sobre las decisiones para el empleo futuro. Ciegos serían los planes de empleo futuros de nuestra empresa si no conociéramos qué empleados pueden ser promocionados, transferidos, mantenidos, despedidos, subidos de sueldo, etc. 

7. Para fijar una política retributiva más acorde y motivante. Es una decisión justa y acorde con la equidad interna el remunerar en cuantía distinta rendimientos diferentes. Esta medida, además, redunda en una mayor motivación de los empleados afectados que ven así recompensado su rendimiento (con su carga de sacrificio, interés, estrés, formación, diligencia, eficacia, etc.). 

Cada día son más las empresas que diferencian entre remuneración fija y variable. La remuneración fija es la parte salarial garantizada de la remuneración anual bruta, y que sirve de base para aplicar los sucesivos incrementos salariales que se produzcan. La remuneración variable la forman los componentes salariales que se satisfacen por una sola vez, que no se consolidan y que, por tanto, no incrementan la base salarial. Entre ellos están: los bonos, los incentivos, las comisiones, las gratificaciones, etc. Casi todas las empresas que aplican y tratan los méritos los consideran como un componente salarial variable y, por tanto, no consolidable en la base. En este sentido se podrían equiparar más a una gratificación satisfecha ad personam que a los méritos propiamente dichos.