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viernes, 15 de junio de 2012

PROBLEMÁTICA ASOCIADA A PLANES DE CARRERA


Nos preguntamos con Jesús ILLESCAS (op. cit.) al que seguiremos muy de cerca en este tema: ¿cuándo podremos decir que los Planes de Carrera individuales se están realizando satisfactoriamente? Generalmente, las causas de fracaso son: 

— Marco inadecuado para la movilidad. 

— Insuficiente implicación del jefe jerárquico. 

— Elementos culturales no propiciadores. 

— Coordinación y seguimiento deficientes. 

— Inadecuado tratamiento de los no incluidos.

 — Tácticas no apropiadas por el afectado. 

1) Marco no adecuado para la movilidad 

La movilidad es uno de los elementos fundamentales sobre los que se asienta la Planificación de Carrera. Ella permite que no se interrumpa el proceso por el cual una persona está continuamente aprendiendo, «modelizando», incorporando nuevas visiones de los problemas y descubriendo nuevas vías de solución y de aprovechamiento de las oportunidades. Sin movilidad esa persona se estanca, interrumpe su crecimiento y, con ello, disminuye su impulso hacia la consecución de resultados y a enfrentar situaciones desafiantes. Para las personas que no tienen potencial de crecimiento pero son excelentes conseguidores de resultados en sus funciones actuales, la movilidad es igualmente un requerimiento vital, pues les hace sentirse «vivos» y enfrentar con buena moral los nuevos retos de sus nuevos cometidos, aunque éstos se mantengan dentro de su nivel de competencia. Nada hay más deteriorante para una persona que permanecer tiempo y tiempo en una misma actividad; ello le hace irse sumergiendo poco a poco en una situación de rutina no generadora de satisfacciones y, por ende, conductora poco a poco a la indeseable situación de incompetencia. Esto se produce: unas veces porque la unidad en que está ubicada la persona adolece de un estatismo acusado; otras, porque el jefe correspondiente no lo mueve. Gran parte delas personas afectadas de esta inmovilidad no saben en verdad realizar otra actividad (no recibieron oportunidades al efecto), y el hábito de rotar puestos no se ha desarrollado suficientemente. Este estado de inmovilidad (no rotación) está muy extendido y afecta considerablemente a la realización de los Planes de Carrera. Pueden haberse diseñado muy bien éstos a distintas personas pero si en su momento no se pueden llevar a cabo los movimientos (horizontales o verticales) programados, el sistema no funcionará. El establecimiento de Planificación de Carreras lleva, por tanto, inherente un tratamiento eficaz (a pesar de las complejidades que tiene), del marco favorecedor de la movilidad necesaria. Se trata de hacer un especial énfasis en la movilidad, por cuanto de ella va a depender el mantenimiento de la «vida» y savia de la organización para conseguir sus objetivos últimos. ¿Qué acciones se pueden poner en marcha para favorecer lo que indicamos? 

Señalamos algunas a título orientativo: 

— Sensibilizar a la línea jerárquica acerca de los aspectos citados arriba. Perciben la necesidad de rotar y lleguen a tomar conciencia de que la aparente perturbación inicial que produce (formación/entrenamiento permanente, posible reducción temporal del rendimiento) es el único camino de procurar a la organización el dinamismo del que dependen su supervivencia y prosperidad. 

— Adiestrar a la línea jerárquica en las técnicas de planificación de trayectorias o rutas promocionales. 

— Remodelar poco a poco las estructuras organizativas de manera que comprendan también en la medida equilibrada precisa, puestos de «transición formativa». 

— Sea operativo un proceso informatizado (según tamaño empresa) que oriente decisiones de designación para puestos (con o sin promoción), de manera que se atienda simultáneamente a las necesidades de explotación y de desarrollo de capital humano. 

2) Insuficiente implicación del jefe jerárquico

 El apoyo e impulsión directa del jefe del interesado constituye un elemento crucial en la efectiva realización del Plan de Carrera. No debemos olvidar que el directivo de línea es responsable, fundamentalmente, de plantear standards, señalar prioridades, actuar como un entrenador efectivo y evaluar los resultados. Hemos visto con frecuencia cómo los planes mejor diseñados no han ido adelante cuando este apoyo ha faltado. De aquí que concedamos una atención especial a este aspecto. Sin embargo, las experiencias vividas nos señalan que muchos países dedican muy escaso esfuerzo a esta actividad. Alan MUMFORD dice que «la mayoría de los directivos no cumplen adecuadamente con su responsabilidad de desarrollo de otros directivos; si se les deja no sucederá gran cosa de valor». Y ODIORNE opina al respecto que «desgraciadamente hay muchos en posiciones “top” que ven a la gente meramente como un recurso a explotar». ¿Cuáles son las razones que alimentan estos comportamientos?

 Creo haber apreciado a lo largo de mi actividad profesional que, entre las causas citadas, tienen un peso importante las siguientes: 

— No ser recompensado por la organización el esfuerzo consagrado a esta actividad. Son otros resultados a corto plazo o comportamiento los que suele premiar la organización. 

— Como consecuencia de lo anterior, el directivo no encuentra estimulante el esfuerzo requerido para desarrollar a otros ni las perturbaciones que se le derivan de prescindir (temporal o definitivamente) de una persona que domina ya una función. Máxime cuando sucede a veces que los resultados que se obtendrían con el esfuerzo desarrollador serían a largo plazo, y a él le quedan pocos años en activo. 

— No haber llegado a percibir las ventajas que de su involucración con el desarrollo se derivarían para él y para la empresa haber vivido experiencias de acciones formativas escasamente productivas por mala organización de éstas y, en consecuencia, haber desarrollado un sentimiento de oposición a la inversión de recursos y esfuerzos hacia esa actividad. 

— Temer que el desarrollar subordinados acabe volviéndose contra él (quitarle el elemento valioso, ser suplantado en su puesto por la persona a quien enseñó...). 

— Frecuentemente se encuentra afectado por la «tiranía del corto plazo». Las prioridades que el sistema demanda de él le hace relegar para un posterior momento (que nunca llega) cosas tales como el desarrollo requerido.

 — El directivo percibe y es consciente de las aludidas ventajas, pero no sabe. Es habitual también que algunos directivos vivieron demasiado tiempo estilos de corte autoritario contrarios a la apertura, coaching, etc. Parece existir un sentimiento algo generalizado acerca de la improductividad de las actividades que no incidan directamente en obtener resultados de tipo operativo y funcional, generalmente, en el corto plazo (frecuentemente esto es lo que recompensa la organización). ¿Qué acciones pueden ayudar a que se eviten las precedentes situaciones y se produzca una auténtica involucración de los jefes directos en la estimulación e impulso de la realización de los Planes de Carrera?

 He aquí lo que, a nuestro juicio, constituye una gama de posibles acciones: 

— Aplicar métodos organizativos y de planificación que eviten la tiranía del corto plazo; desarrollar interés por la organización, eliminar lo superfluo. Impartir formación en time management, insertar en la estructura organizativa puestos «formativos de transición». 

— Instaurar un marco que haga posible que el directivo « desarrollador»: vea reconocido sustantivamente y proclamado su esfuerzo en la línea aludida; este reconocimiento debe alcanzar igualmente a quienes en los próximos años alcanzarán su jubilación y son portadores de un valioso cúmulo de experiencias y conocimientos. Especial significación deben alcanzar las facilidades para el traslado de elementos auténticamente valiosos con fines de desbloqueo de su carrera. 

— Desfavorecer la influencia de posibles «clanes» a la hora de efectuar designaciones para puestos, haciendo que sea el rendimiento y los resultados los que decidan. 

— Proporcionar formación y adiestramiento a los auténticamente capaces de actuar como buenos «desarrolladores», para que ejerzan asimismo como entrenadores y orientadores respecto a los componentes de sus equipos. 

— Hacer suficiente divulgación/sensibilización de las ventajas que puede obtener un directivo de línea que cumpla eficazmente la parte de su rol relativa al desarrollo de subordinados.

 3) Elementos culturales no propiciadores

 Una vez en que el autor «exploraba» en una empresa sobre la oportunidad y ventajas de establecer un plan de formación de directivos, le fue expresado por la dirección el temor de que aquello contribuiría a motivar a los afectados, cuando «lo interesante sería que una parte importante de ellos se sintiesen inclinados a abandonar la empresa». Evidentemente la «cultura» entonces imperante en dicha empresa no constituía el asiento más favorable para una aplicación del tipo que arriba señalo. Sabemos que cada empresa tiene su «cultura» o conjunto de creencias, presunciones, valores, etc., que aplica a la solución de los problemas y a la adopción de las decisiones. Ellos inspiran comportamientos y situaciones que pueden favorecer/desfavorecer la implantación de un sistema de Planificación de Carreras. Edgar H. SCHEIN dice que, en el mundo empresarial, no comprender cómo actúa la cultura, es tan peligroso como no entender la gravedad y la atmósfera en el mundo físico/biológico, pues gran parte de las cosas que en la empresa nos parecen irracionales es porque no hemos ahondado suficientemente en lo que es su «cultura». Todo proceso de Planificación de Carreras implica específicas posturas en determinados temas que constituyen auténticos elementos culturales. Sucede así que, para que en una organización fructifique un sistema de Planificación de Carreras debe imperar un conjunto de elementos culturales (valores, presunciones, creencias, etc.) que sustenten y den lugar a comportamientos y situaciones. Si los elementos culturales subyacentes están excesivamente alejados de los que se señalan, el sistema de Planificación de Carreras tropezará con serias dificultades. Habría que plantearse si es adecuado iniciar este camino. 

4) Coordinación/sequimiento deficientes

 Hemos señalado anteriormente que somos partidarios de que la Planificación de Carreras repose fundamentalmente sobre la línea jerárquica siendo los propios jefes directos quienes, con la formación adecuada, orienten y faciliten la formación de sus subordinados. «Que el programa sea propiedad de la línea». 

a) Órgano central de coordinación

 Pero, aun en el caso de que esto funcione con una entrega y efectividad total por parte de dichos jefes, se hace siempre necesaria la existencia de un órgano (frecuentemente unipersonal) a quien corresponden los siguientes cometidos: 

— Facilitar recursos al directivo de línea -guiarle y ofrecerle ayuda especializada.

 — Generar en estos directivos la aparición de habilidades para actuar como formadores y desarrolladores de los integrantes de sus equipos. 

— Representar la función de Desarrollo de Directivos ante la Alta Dirección, para que la función sea reconocida y apoyada.

 — Identificar, controlar y hacer seguimiento de los servicios prestados al programa por centros y consultores externos. El control y seguimiento de las acciones que para el programa sean realizados por centros y consultores externos, debe ser objeto de una especial atención para evitar importantes y frecuentes desviaciones al respecto tales como: programas que no cumplen especificaciones preestablecidas en materia de contenidos, metodologías educativas, coordinación, standars, costes, plazos, resultados finales en las actitudes o comportamientos, etc. 

b) Sistema de seguimiento

 Por otra parte, la realización del plan exige que sea operativo un sistema de seguimiento para asegurar que se cumplan los planes individuales de carrera, y el Plan Global que integra éstos. Para lo primero es necesario realizar revisiones anuales, uno por uno o por muestreo, complementándolo con entrevistas de seguimiento en las que se pase revista con el interesado a aspectos tales como: el trabajo que actualmente realiza -cómo se distribuye su tiempo-, qué tipo de decisiones está tomando, cuán parcelado está su trabajo, qué realizaciones consiguió en el último año, qué clarificaciones necesitaría, qué aptitudes, capacidades y habilidades no está utilizando, en qué medida está aprendiendo y desarrollándose en su puesto actual, cuán eficaces han sido las acciones de desarrollo/formación por las que ha pasado en el último año ... . Y en el caso de que un Plan de Carrera no se esté cumpliendo, ¿cuál es la causa? Para comprobar en qué medida el Plan Global se está cumpliendo, es necesario disponer de un «cuadro de mando» de la Planificación de Carreras que nos informe acerca de su funcionamiento global, por unidades, por grupos profesionales, etc. Algunos posibles indicadores componentes de este «cuadro de mando» podrían ser:

 — Porcentaje de los puestos cubiertos de niveles 3º y 2º que han sido ocupados con personas con Plan de Carrera. 

— Porcentaje de personas con «sobrepermanencia» en un mismo puesto (más de x años según edad y nivel). 

— Porcentaje de puestos previstos en el «organigrama dinámico» a cinco años que podrán ser ocupados considerando las personas «en desarrollo». 

— Ratio de desarrollo global del conjunto de personas de una unidad, de toda la empresa, etc. 

— Ratios y encuestas habituales para controlar la calidad, adecuación, costos, etc. de los cursos y seminarios. — Encuesta bianual sobre opinión de los afectados por el Programa. Una coordinación estrecha ha de mantenerse entre los jefes directos, el órgano central de Desarrollo de Recursos Directivos, los jefes locales de Recursos Humanos y los jefes jerárquicos para analizar los resultados y acordar las nuevas orientaciones y líneas de acción.

 5) Inadecuado tratamiento de los no incluidos

 Es conocido que en la empresa de hoy existe un abundante número de personas a nivel mando y directivo que no alcanzarán altos niveles de gestión. Bastantes de estas personas aspiran a la promoción vertical. Al ver cómo quedan fuera de la Planificación de Carreras pueden sentirse discriminados, heridos en su amor propio, experimentar frustración al ver cerrados los caminos, reducir en suma su integración, motivación y rendimiento. En tal situación tiende a aparecer la baja moral, el cinismo, la depresión, la dependencia y el conformismo. Es frecuente oír a algunos Jefes de Recursos Humanos referirse a «un estado de cansancio, conservadurismo y hastío crecientes». El fenómeno deriva en gran parte de que las organizaciones modernas no pueden ofrecer, en número suficiente, puestos de alto nivel que satisfagan las aspiraciones de un número considerable de personas. Las estructuras se hacen cada vez más planas (se asemejan cada vez más a una bombilla más que a una pirámide). Las escuelas de negocios lanzan cada vez más MBA’s con un nivel alto de aspiraciones. Y sucede que la detención en el crecimiento cada vez se produce a edades más tempranas (no era anormal cuando se producía a los 50), existiendo muchas personas en esta situación. De lo anterior se deriva el que cada vez se hace necesario que todo gestor aprenda cómo tratar a los «estancados», puesto que éstos tienden a crear problemas y su gestión entraña determinadas dificultades. Y no son suficientes al efecto determinadas soluciones tradicionales como la jubilación anticipada, la recolocación (outplacement) o la reeducación profesional. El tema es más profundo. 

6) Tácticas no apropiadas por el afectado

 Independientemente de que se cumplan las condiciones que acabamos de examinar, es necesario que el directivo aplique determinadas tácticas personales que ayudan a avanzar hacia el objetivo de crecimiento. En la empresa confluyen e interactúan un conjunto de fuerzas de naturaleza política que suelen influir poderosamente en las principales decisiones y que derivan de cómo actúan los poderes oficiales o fácticos presentes. El ignorar la existencia de estas fuerzas o la lucha frontal contra ellas bloquea generalmente las posibilidades de crecimiento personal. El directivo eficaz determina qué es lo que hay que hacer para cumplir sus responsabilidades y promover su desarrollo. Pero, al adoptar sus decisiones y opciones, las modula convenientemente a la luz de su sensibilidad política para conseguir apoyos y evitar resistencias. En otras palabras, el mero ser eficaz en el trabajo y esperar de ello el reconocimiento espontáneo y la cooperación automática de los demás, no es una actitud excesivamente realista. 

Entre las tácticas políticas que recomiendan algunos autores para ayudar al propio crecimiento figuran: 

— Hacer un trabajo excelente. 

— Hacerse visible. 

— Presentar una buena imagen. 

— Rodearse de un equipo competente. 

— Zafarse de un jefe incompetente.

 — Controlar recursos (sobre todo información). 

— Desarrollar buenas relaciones (con inmediato superior, con altos jefes, con secretarias y adjuntos, con colegas, con personal de niveles inferiores). 

EJECUCIÓN DEL PLAN DE CARRERA

 

 Todo cuanto antecede debe ser articulado en un plan. Este plan debe ser: coherente con la estrategia empresarial, realista (susceptible de ser aplicado a mi empresa) y operativo (que se aplique en mi empresa). 

1) Elaboración de una estrategia

 Todo proceso de elaboración de una estrategia sigue, aproximadamente, estos pasos: 

a) Diagnóstico o evaluación de la situación actual. En ella podemos analizar: lo que realmente nos preocupa hoy, lo que nos amenaza en el futuro, los obstáculos que impiden conseguir los objetivos generales de la empresa, las posibilidades actuales, la tendencia a que evolucione positiva o negativamente, la prioridad de actuaciones, la medida en que el Plan de Carrera puede contribuir a superar estas dificultades y a aprovechar las posibilidades, etc. En este punto es muy importante analizar las «fuerzas impulsoras» y las «fuerzas restrictivas», para lo cual, se propone reflexionar en base a estas preguntas: 

1º ¿En qué medida se dan condiciones propicias para que se produzca «movilidad » de personas entre puestos?

—¿Qué volumen de personas con potencial directivo tenemos en relación a las necesidades y oportunidades existentes? ¿Qué expectativas suele tener el resto? 

—¿Cuál es el hábito hasta ahora en materia de movilidad? ¿Hay tendencia a que una persona permanezca períodos largos o cortos en un mismo puesto? 

2º ¿Con qué intensidad se involucran los jefes directos en la orientación, descubrimiento de potenciales, desarrollo-formación de colaboradores? 

— ¿Perciben las ventajas directas derivadas de que funcione bien la Planificación de Carrera? 

— ¿Qué grado de maduración alcanzaron las medidas que hemos introducido hasta ahora, tendentes a que los mandos directos vean atrayente involucrarse en las tareas ligadas a la Planificación de Carrera?

 — ¿En qué medida están sumidos en la presión del corto plazo? 

— ¿Qué hábito y capacitación poseen para actuar como formadores? 

3º ¿Qué aspectos de la cultura y del clima de la empresa van a facilitar o dificultar las acciones que conlleva la implantación de la Planificación de Carrera? 

— ¿Cuál es el nivel actual de integración de los mandos superiores e intermedios? 

— ¿Nivel de confianza en la dirección? ¿Clima de comunicación? ¿Espíritu de innovación? ¿Cuánto pesa la idea de «escalera» como elemento imprescindible para la promoción? 

— ¿Cuánto ha penetrado la Teoría «Y»? 

— ¿Cuánto ha calado la idea de que los recursos directivos son «propiedad » de la empresa, y pueden ser colocados (con el acuerdo de los interesados) donde sean más necesarios y donde se desarrollen más? 

— ¿Cuál es el estilo de dirección predominante? 

— ¿Cuándo se admite la idea de que, además de producir resultados económicos a corto plazo, hay que producir «capital humano» que asegure los beneficios futuros?

 4º ¿Cuánto se ha avanzado en las fases del proceso de introducción? ¿Cuánto propicia es la situación de la economía de la empresa? ¿Con cuánta fuerza presiona el entorno hacia un cambio como el que pretendemos? 

b) Determinación de las líneas de actuación. Es conveniente hacerlo participativamente (con intervención de todos los afectados).

 c) Delimitación de la situación final del proceso a la que deseamos abocar.

 d) Comparación entre los datos del diagnóstico y lo que se considere necesario para nuestra empresa a medio y largo plazo: el desfase descubierto constituye la laguna que hay que llenar con programas. 

e) Elaboración de una serie de recomendaciones concretas, que delimiten el marco general de condiciones y líneas de acción dentro del cual ha de desarrollarse el proceso de introducción de la Planificación de Carreras. 

2) Los protagonistas 

La eficacia de cualquier actuación humana depende en buena medida de quién(es) la realizan. Lo mismo ocurre con el Plan de Carreras. En éste los protagonistas son: el propio interesado, su jefe directo, el «facilitadorcoordinador » de DRD y la Dirección General. Naturalmente, para que el proceso avance debe haber suficiente dinamismo, colaboración, sincronismo y eficacia de los cuatro protagonistas. Para ello, es preciso que éstos:

 a) Posean ciertas cualidades personales. 

b) Hayan recibido la formación y adiestramiento precisos: conocimiento del factor humano, técnicas de comunicación; valoración del potencial; evaluación del desempeño; orientación de carreras; desarrollo y formación; y bastante desarrollada la actitud que se relaciona con la denominada Teoría «Y». 

c) Estén bien coordinados por un órgano «facilitador-coordinador» cuyas misiones sean sensibilizarlos; ayudarles a tomar conciencia; obtener apoyos superiores; asesorarles; formarles en técnicas de evaluación/desarrollo de personas; informarles; animarles; impulsarles; proporcionarles acciones formativas centralizadas; facilitarles traslados; asegurarles que su desarrollo no se interrumpirá, etc. 

d) Estén dispuestos a movilizarse respecto al plan. Si los protagonistas no están dispuestos a involucrarse, poco se puede esperar del plan. Es necesario por eso conseguir la movilización de los protagonistas mediante la acción eficaz de dicho órgano y el apoyo decidido de la Dirección General. Ahora bien, ¿qué condiciones generales han de darse para que se produzca esta movilización? A pesar de que hay opiniones dispares, puede afirmarse que, para que una situación cambie, es menester que se produzcan unas circunstancias que, resumidas, forman la «ecuación del cambio». Se representa mediante la fórmula: en la que: A= representa una situación que es sentida, por quienes deberían cambiar, como fuertemente desagradable e intolerable, sin que se perciban horizontes de posible evolución a mejor. B= representa que quienes deberían cambiar han tomado conciencia, perciben cuál es la situación que sería deseable alcanzar. C= significa que dichas personas han llegado a conocer cuáles serían los primeros pasos a dar para aproximarse a A. D= es el conjunto de fuerzas, temores, tendencias, etc. que inducen en nosotros la llamada “resistencia al cambio”, en cuanto éste tiene en sí un carácter amenazante por inducirnos a penetrar en un mundo que no nos es familiar y abandonar hábitos y conductas que nos proporcionan éxito en otros momentos. Esta fórmula viene en definitiva a indicar que el cambio se producirá solamente cuando el conjunto de A + B + C tenga una fuerza tal, capaz de superar la representada por el factor “resistencia al cambio” (D). A + B + C = D 

3) La coordinación 

a) El «facilitador-coordinador» A una empresa que introduce la Planificación de Carreras le es aplicable la precedente «ecuación del cambio», pues desde luego ella misma constituye un proceso de cambio y encontrará oposición, por lo que precisará adhesiones. Pero, como señala el citado ILLESCAS, «todo ello no se mueve solo: hace falta un “facilitadorcoordinador” (unipersonal o comité) quien, para estimular y hacer que cada actor juegue la parte que le toca, tiene que actuar con cierta habilidad».

 b) Sus metas prioritarias Una vez lograda la aprobación del Plan de Carreras y nombrado el «facilitadorcoordinador », éste debe definir sus líneas de actuación, que suelen abarcar estos hitos: 

— Ganar su credibilidad ante los restantes protagonistas, desde el comienzo. 

— Identificar a los directivos de línea más sensibilizados y capacitados. 

— Iniciar con ellos la introducción sucesiva de las diferentes fases del proceso. 

— Incorporar luego a este proceso a los directivos que posteriormente vayan mostrando su buena disposición. 

4) Las acciones más inmediatas

 El protagonismo y el énfasis deben centrarse en poner en práctica, cuanto antes, actuaciones tangibles, visibles e impactantes, que sean percibidas como signos de un cambio verdadero. Como anticipo, hay que mostrar algunas que denotan que «la cosa va en serio» y el coordinador puede conseguir resultados puesto que tiene poder, capacidad y voluntad. Siguiendo a Hawdon HAGUE, ODIORNE y a ILLESCAS, presentamos seguidamente diversas acciones que frecuentemente son realizables al iniciar la introducción de la Planificación de Carreras en nuestra empresa: 

a) Tomen conciencia de cómo funcionan y qué necesidad de cambio tienen: 

— Hacer que un grupo se reúna para identificar los puntos fuertes, débiles, oportunidades y amenazas que afectan a su unidad, a la empresa, etc. 

— Hacer que un grupo colabore en una investigación (causas de un problema que preocupa, por ejemplo). 

— Plantear a un grupo que analice la capacidad de la organización para desarrollar a las jóvenes promesas.

 — Pedirles que rediseñen sus puestos tal como cree que deberían ser y generar después debates en reuniones. 

— Realizar un taller para el análisis de su distribución de tiempo (time management), con reflexiones acerca de en qué podrían invertir el tiempo liberado de tareas poco útiles. Puede hacerse participar a un grupo necesitado de interaccionar mucho entre ellos.

 — Pedirles que realicen un plan de desarrollo para él y sus colaboradores. 

— Hacer que determinen por sí mismos qué formación creen que necesitan.

 b) Ordenen su pensamiento; sistematicen sus ideas. 

— Plantear la participación en un proyecto, con necesidad de planificar y organizar. 

— Pedir a algunos que den charlas cortas sobre su función.

 c) Promover movilidad e involucración jefes directos. 

— Facilitar intercambio (rotación) temporal de varias parejas. 

— Pedir a varios directivos de alto potencial construyan «cartas de trayectorias o rutas» de las direcciones a que pertenecen. 

— Impartir seminarios a jefes directos sobre «cómo actuar como formador u orientador de sus colaboradores».

 — Recompensar por la Dirección General los logros conseguidos en desarrollo de colaboradores. 

— Reconocimiento abierto por la Dirección General de la labor de aquellos que se han destacado desarrollando a sus colaboradores. 

— Organizar estancias de 2-3 personas en unidades o filiales distintas, con un programa concreto.

 d) Reciban orientación de los veteranos.

 — Identificar y designar directivos senior para ejercer (voluntariamente) como tutores o mentores de los directivos junior con alto potencial, transmitiéndoles su experiencia y su «saber hacer» en las actividades gerenciales. 

— Hay que ser rigurosos en tal selección de estas personas. Fijarse muy especialmente en que: se hayan distinguido como buenos « desarrolladores »; sean «conseguidores de resultados»; y buenos «delegadores»; sean conscientes de que son un ejemplo a imitar; tiendan a enseñar a sus colaboradores a trabajar bajo su propio control. 

— Debe recompensarse el esfuerzo adicional de estas personas en materia de desarrollo de Recursos Humanos, utilizando diversas fórmulas disponibles que estimulen incluso a aquellos que, por edad, van a permanecer poco tiempo en la empresa.

 e) Estimulación a la Dirección General.

 — Llamar su atención sobre el desigual reparto de talentos (en unos sitios abunda y están desaprovechados y en otros sitios con oportunidades desarrolladoras escasean). 

— Mostrarle la conveniencia de hacer una evaluación del potencial. 

— Plantear un proyecto o actividad por la que la Dirección General esté interesada, y que implique participar a varias personas que deben ser desarrolladas. 

f) Otras consideraciones. 

No olvidar que, en estas primeras actuaciones, resulta muy importante: 

— Lo antes indicado de conseguir la promoción de algunas personas que gocen de unánime reconocimiento, o el cambio de una política importante. 

— Que las acciones abordadas se centren en la realidad de lo que hacen los directivos.

 — Aprovechar las oportunidades que espontáneamente se presentan, de proporcionar experiencias nuevas. 

— Partir de la intención explícita de que las acciones se dirijan, simultáneamente, al desarrollo y a la consecución de resultados. 

DISEÑO DEL PLAN DE CARRERA


1) Métodos de diseño

 Existen dos planteamientos básicos: el de las rutas promocionales (el Plan de Carrera conduce a una situación definida en función de un puesto concreto; por ejemplo: «Que el candidato sea capaz, al cabo de X años, de desempeñar el puesto de Director Comercial»); y el de los niveles de capacitación gerencial (el Plan de Carrera conduce a un estado que se define por la posesión de un conjunto de capacidades, habilidades y destrezas gerenciales, propias de un estrato de responsabilidad que se corresponde con su nivel de potencial identificado). Ambos tienen el común denominador de hacer énfasis en los aspectos gerenciales; pero no debe olvidarse los aspectos de carácter más bien técnico relacionados con la especialidad previsible por la que va a discurrir el devenir directivo del candidato. 

A) Método de las rutas promocionales

 Este método se plantea establecer el Plan de Carrera en términos de puesto concreto a alcanzar por el interesado en un período dado, e identificar y definir un campo de posibles caminos alternativos (rutas promocionales) por los que se puede acceder al referido puesto concreto. Este conjunto de posibles accesos disponibles a cada puesto considerado puede tener dos posibles representaciones: 

a) La de los esquemas de trayectorias: indican, en forma gráfica, el conjunto de puestos existentes en un área o, dada la actual movilidad funcional, las diferentes áreas, constituyendo de este modo el mapa de puestos de la organización, con sus niveles de responsabilidad, las distintas rutas alternativas horizontales o ascendentes (verticales o en diagonal) que una persona podría seguir, a partir del puesto en que se encuentra actualmente o bien desde su incorporación. Identificar los puestos destino a los que una persona puede acceder en el siguiente paso de su carrera profesional no planteará dificultades al haber definido correctamente el mapa de puestos. A medida que las personas van avanzando en su carrera profesional, el abanico de puestos destino se reduce. La formación, experiencia, especialización... reducen las alternativas de promoción. Identificados los puestos destino debe efectuarse el análisis de las diferencias entre el puesto y la persona, comparando el perfil de requerimientos del puesto con el perfil aptitudinal de la persona, para detectar el grado de ajuste o las diferencias y en tal caso, asegurarse que tales diferencias pueden subsanarse mediante formación, por ser de naturaleza más aptitudinal que actitudinal o de rasgos innatistas de personalidad. 

El análisis efectuado permitirá la selección del puesto destino considerando: 

— La identificación en el mapa de trayectorias donde debería desplazarse. 

— La selección de entre los puestos destino de aquel o aquellos puestos a los que podría desplazarse por su potencial y formación que pudiese recibir. 

— Finalmente, conocer a qué puesto destino quiere desplazarse en función de su motivación, interés, etc. 

b) La de la matriz de movimientos potenciales: se obtiene una matriz o un organigrama en que, tanto en líneas como en columnas, se indican las denominaciones de todos los puestos existentes en los estratos considerados. En los cruces de línea-columna se indica, mediante unos signos codificados, cuándo una persona que esté en un puesto puede pasar a cada uno de los otros. La matriz constituye así un mapa global de los cambios de puestos posibles (complementados con alguna formación). Ambos elementos trayectorias y matrices suelen acompañarse de una información escrita, que describe los contenidos fundamentales de las diversas funciones básicas y puestos que las integran. De esta manera, el propio interesado dispone de una primera orientación a la hora de plantearse sus opciones de carrera. La técnica de construcción de dichos instrumentos es compleja y laboriosa. Sí queremos señalar que, tanto una como otra solución, suponen un estadio de evolución alcanzado en el tratamiento de los Planes de Carrera y debe aspirarse a su implantación paulatina, siempre que se trate de empresas con un relativo grado de estabilidad en la conformación de sus estructuras orgánicas. 

B) Método de los niveles de capacitación gerencial

 Este método se justifica como iniciación a la Planificación de Carreras y en tanto no se ha elaborado información suficiente para aplicar el más completo (pero laborioso) de las «rutas promocionales».

 a) Instrumentos requeridos

 Para aplicar el método de «Niveles de Capacitación Gerencial» pueden utilizarse los siguientes documentos:

 — Necesidades de desarrollo/formación de directivos próximos cinco años (N. 5a). 

— Lista de Capacitaciones Requeridas (LCR). 

— Fichas de Clasificación para Planes de Carrera (CPC). 

— Plan de Desarrollo/Formación a dos años (PDF). Seguidamente, presentamos especificaciones de los mismos, confiando que a cualquier posible usuario le resultará fácil ponerlos a punto para su caso concreto.

 b) Necesidades de desarrollo/formación de directivos próximos cinco años Supone una previsión cuantitativa y cualitativa de las necesidades de la empresa en recursos directivos en un período de cinco, siete o diez años. Constituye la base de las actividades de desarrollo/formación que han de ser realizadas en el expresado período. Y asimismo el elemento que permite planificar otras actividades de gestión de recursos directivos (que no son objeto de este apartado), tales como los nuevos reclutamientos, tratamiento de personas «estancadas», etc.
 c) Listas de Capacitaciones Requeridas (LCR) Expresan y definen el nivel óptimo de capacitación que debe llegar a alcanzar quien desempeñe un puesto en determinado estrato de la estructura orgánica. Estimaremos igualmente a estos efectos que existen los tres estratos ya utilizados: Dirección General; dirección de una función básica o gran división; dirección de un servicio o subfunción. Para cada uno de estos estratos ha de diseñarse su correspondiente Lista de Capacitaciones Requeridas (LCR). Por ejemplo, la LCR que corresponde al estrato 2º podría contener los aspectos que se señalan en el cuadro siguiente con sus correspondientes definiciones. Las LCR de los estratos 1º y 3º tendrían una construcción similar, pero las definiciones estarían adaptadas a los correspondientes niveles de responsabilidad. Efectivos necesarios a 5 años. Efectivos probables a 5 años. Desviación. Director de estrato 1º.................... Director de estrato 2º..................... Director de estrato 3º ................... Técnico superior o asimil.............. 2 10 38 32 2 11 26 4 + 1 - 12 - 28 Las tres LCR disponibles constituirían un elemento crucial en este método, pues, en relación a sus factores: a) Se valorarán las capacitaciones actuales de los afectados; b) Se orientará el desarrollo/formación de cada uno; c) Se determinará la idoneidad para ocupar vacantes (de esto trataremos más adelante). d) Ficha de Clasificación para Plan de Carrera (CPC) Contiene las informaciones fundamentales para identificar cada año cuáles son las necesidades de desarrollo/formación de un directivo al que se pretende ayudar a alcanzar las capacitaciones definidas en la «Lista de Capacidades Requeridas» (LCR) relativa al estrato de potencial en que fue incluido. 

Se estima que para desempeñar puestos de estrato 2º (dirección de una función básica o gran división) el (la) ocupante debe ser capaz de:

 1. Adoptar decisiones. 

2. Interpretar / valorar entorno exterior.

 3. Interpretar / valorar “cultura” interior.

 4. Planificar la orientación de la actividad. 

5. Organizar / estructurar. 

6. Gestionar / desarrollar Recursor Humanos. 

7. Promover comunicaciones ágiles y efectivas. 

8. Flexibilizar / adecuar estilo directivo.

 9. Crear equipo. 

10. Negociar. 

11. Desarrollar / operar sistema de control. 

12. Practicar análisis económico / financiero. 

13. Valorar oportunidades / restricciones del marco jurídico. 

14. Conocer el contenido principal e interacción delas funciones básicas.

 15. Actuar como experto en dos funciones básicas a nivel gestión (específico para cada persona.) 

Debe ser informatizada y muchos de sus elementos son susceptibles de codificación. Igualmente constituye una pieza básica en el proceso de búsqueda de candidatos para ocupar una vacante. Seguidamente ampliamos algunos detalles sobre determinados contenidos de la indicada ficha:

 — Estrato de potencial atribuido. Se refiere al que se le atribuyó en el proceso que antecedió. Sugerimos seguir utilizando los estratos 1º, 2º y 3º ya señalados.

 — Niveles actuales de capacitación: en relación a cada elemento o factor de la Lista de Capacitaciones Requeridas (LCR), asignar una calificación numérica cada año, según escala de uno a seis (por ejemplo). Para calificar cada factor, es necesario considerar y ponderar en cada interesado: 

a) Lo que éste dice (entrevista);

 b) Su experiencia en puesto actual y puestos anteriores: ¿en qué medida le exigen o exigieron utilizar el factor de capacitación que se valora?; 

c) Su formación y desarrollo realizados. 

— Contribución del puesto actual a su desarrollo/formación: este apartado debe ser analizado con especial meticulosidad: ¿domina ya el puesto (larga permanencia en él) y no le aporta nada?, ¿le obliga a hacer uso de aquellos factores de capacitación que necesita practicar y desarrollar?, ¿representa un contexto «apoyador» por la «cultura» imperante o la forma de ser supervisado?, ¿cuánto justifica lo anterior un cambio de puesto para que no se interrumpa el desarrollo e) Plan de desarrollo/Formación a dos años (PDF) Es el soporte en que quedan reflejadas por escrito las acciones de desarrollo/ formación a aplicar al interesado, de acuerdo con sus necesidades analizadas en base a la información contenida en la ficha CPF y el cuadro de necesidades de desarrollo/formación. Sugerimos un formato semejante al siguiente: Breve análisis de los déficit en cada factor de capacitación gerencial revelados por la calificaión de la ficha de “Potencial para Plan de Carrera (PPC)”. Nivel de disponibilidad al esfuerzo, por parte del interesado. Análisis de posibilidades de apoyo significativo que cabe esperar del contexto próximo del interesado (¿contexto “apoyador”?). Objetivo del plan a dos años. 

2) Proceso 

Seguidamente se indica el proceso de funcionamiento del sistema de planes de carrera, que debe repetirse cada 1-2 años en la mayor parte de sus fases: 

1. Se determinan las necesidades de recursos directivos en los próximos cinco años. 

2. Se determinan los objetivos que hay que asignar al plan de carrera. 

3. Se informa a todas las personas de estratos 1º a 4º sobre las características del sistema de Planificación de Carreras, facilitándoles todos los argumentos relativos a las ventajas y oportunidades especiales que puede aportarles para su crecimiento profesional y personal, cuáles habrán de ser sus contribuciones personales y qué programas se aplicarán con quienes no queden incluidos en dicho sistema. 

4. Se adiestra a los responsables del 1º, 2º y 3º estratos en la identificación de potenciales, técnicas de coaching, uso de la Formación en el Propio Trabajo y Planificación de Carreras. 

5. Se identifican las personas a quienes se realizará un Plan de Carrera. Un instrumento importante aquí (entre otros) pueden ser las «cartas de sustitución » que mantienen los principales responsables. 

6. A cada una de estas personas se le establece una «Ficha de Potencial para Plan de Carrera» (PPC). Acciones Programadas (1) Responsables Fecha Resultados de controles Acción 1 .................... Acción 2 .................... Acción 3 .................... (1) A seleccionar entre la amplia gama de cambios horizontales de puestos, cursos, seminarios, estancias, visitas, proyectos, misiones especiales, grupos de decisión, experiencias dirigidas, lecturas orientadas, autodiagnósticos, etc.

 7. Se le hace igualmente una hoja de Plan de Desarrollo/Formación a dos años (PDF) (intervienen jefe directo, interesado, staff de recursos directivos). Al diseñar este plan es preciso tener en cuenta: 

a) El conjunto principal del aprendizaje derivará de un proceso de «modelización ». 

b) Asegurarse de que el interesado conoce las oportunidades ofrecidas a medio y largo plazo por la empresa.

 c) Sean auténticamente activas las participaciones del jefe directo y del interesado. 

d) Asegurarse de que no se interrumpa su desarrollo. Si su puesto actual ha dejado de cumplir esta condición, pero no llegó el momento de una promoción, hay que utilizar las fórmulas de: traslados laterales-intensificar acciones «desarrolladoras» en el propio trabajo (proyectos, misiones especiales, etc.). 

e) No hay que olvidar que la persona de alto potencial tiende a alcanzar determinados niveles de responsabilidad al llegar a ciertas edades: por ejemplo, estuvieron poco tiempo en el estadio técnico; a los 33 años más o menos pasaron por puestos importantes; hacia los 40 suelen estar ya en un segundo nivel, etc.

 f) También es preciso contemplar aquí lo que varios autores denominan «ciclos de vida», considerando aquellos momentos transicionales en que se tiende a experimentar especiales sentimientos de inseguridad, infelicidad o insatisfacción (edades en torno a los 30, a los 43 y a los 50). 

g) A la hora de prescribir medios de desarrollo/formación es muy importante considerar el estadio de desarrollo profesional de la persona (Iniciación- Desarrollo-Madurez-Declive).

 h) Considerar que cada Plan de Desarrollo/Formación (PDF) individual tiene un carácter provisional en tanto se realice la consolidación y ajuste a que se refiere el apartado siguiente. 

3) Plan global de planes de carrera 

Una vez que se han obtenido los planes individuales de carrera a 1-2 años, por el método aquí señalado (o por otro), es necesario asegurarse de que el conjunto de ellos compone un todo coordinado que provee a las necesidades de la empresa en materia de identificar, desarrollar y formar a aquellos de sus hombres y mujeres con los que está previsto cubrir los puestos directivos en los próximos años. Es en línea a lo anterior que es recomendable elaborar todos los años un Plan Global desarrollado en un informe destinado a la Alta Dirección que, a la par que consolida e integra las actividades de Planificación de Carreras, contiene la información y argumentaciones precisas que permiten afirmar que el plan estratégico de la empresa contempla también el elemento recursos directivos (aspecto desgraciadamente omitido con frecuencia). 

El expresado Plan Global de Planes de Carrera podría tener este contenido: 

a) Necesidades de desarrollo/formación de directivos en próximos cinco años.

 b) Acciones de nuevos reclutamientos o redistribuciones de excedentes que hayan de ser practicados en los dos próximos años. 

c) Acciones de desarrollo/formación que serán acometidas en los próximos dos años; desglosadas según naturaleza (recursos, estancias, proyectos, etc.); indicando el número de personas de cada área afectadas por cada una de ellas y el modo como serán abordadas. 

d) Argumentos demostrativos de que las acciones b y c contribuyen significativamente al cumplimiento del plan estratégico y que existe un equilibrio fines-medios. 

e) Descripción de los procedimientos arbitrados para asegurar que los jefes jerárquicos colaboran activa y eficazmente en el desarrollo/formación de sus colaboradores. 

f) Ídem de los que garantizan un adecuado seguimiento y de los sucesivos perfeccionamientos del plan que se proponen, para ser incluidos en el siguiente. 

Al realizar este Plan Global es posible que, para mantener la pertinente integración, sean precisas ligeras modificaciones en alguno(s) de los planes individuales. De aquí que éstos no adquieren carácter definitivo hasta la aprobación del Plan Global por la Alta Dirección. El Plan Global de Planes de Carrera presenta, pues, un conjunto de ventajas tales como: la garantía de disponer de los recursos directivos necesarios para la realización del plan estratégico; la posible planificación de las acciones formativas con el máximo aprovechamiento de éstas; la sensibilización y participación activa de la línea jerárquica en el desarrollo/formación de sus colaboradores y la integración de los afectados con el plan, como elemento contribuyente a su permanencia y estabilidad. 

EL PLAN DE CARRERA


Ya dijimos que los Planes de Carrera se inscriben dentro de un sistema más amplio (Desarrollo de Directivos y Mandos) y que afectan sólo a una minoría de aquel colectivo: precisamente a la que con mayor probabilidad accederá a los puestos de auténtica responsabilidad. Es un proceso individual que consiste en descubrir a las personas que poseen potencial de desarrollo de entre nuestros empleados a fin de prepararlas para el desempeño satisfactorio de un puesto o de un nivel gerencial. 

1) Objetivo 

El objetivo de un Plan de Carrera es transformar a ciertas personas dotadas de potencial para puestos de responsabilidad. De esta forma, la empresa se garantiza la cobertura de las funciones claves, estimula comportamientos constructivos que se traducen en resultados y, además, retiene a los «valiosos». Naturalmente, todo Plan de Carrera cristaliza en un diseño, al que siguen una realización y un seguimiento. En los puntos siguientes trataremos estos temas.

 2) ¿Qué es diseñar un plan de carrera de una persona? 

Consiste esencialmente en estas ocho operaciones:

 a) Determinar su potencial o posibilidad de crecimiento dentro de una organización;

 b) Definir la situación de término (aquella a la que se quiere conducir a la persona); 

c) Recopilar diversas informaciones sobre los «puntos débiles» del candidato y sobre las futuras exigencias del puesto; 

d) Identificar los aspectos más prioritarios a desarrollar en la evolución hacia la situación de término; 

e) Establecer el programa consensuado de actividades de desarrollo/formación a realizar en los próximos 2-3 años, con indicación de responsables y fechas; 

f) Plasmar lo anterior en un informe o ficha; 

g) Desarrollar el programa. Ponerlo en práctica. Evaluarlo. 

h) Repetir el proceso cada 1-2 años, para su actualización. 

3) ¿Cuál es la meta?

 Como es obvio, un Plan de Carrera parte de una definición clara y precisa de la futura situación que alcanzará la persona al final del proceso. La situación de llegada o nivel de responsabilidad debe definirse con precisión: sólo así podremos articular las acciones de desarrollo/formación más aptas y ejercer el necesario seguimiento que garantice el avance previsto. 

FORMACIÓN DE RECURSOS DIRECTIVOS


En los puntos anteriores hemos descrito cómo localizar a los directivos con potencial de desarrollo. En éste trataremos de averiguar cómo mejorar sus aptitudes. 

1) Objetivos del DFRD (desarrollo y formación de recursos directivos)

 A estas alturas resulta claro que su objetivo principal es «estimular la adquisición de conocimientos, capacidades, habilidades, destrezas y actividades necesarias para el desempeño eficaz de la actividad actual y la capacitación para desempeñar puestos de mayor responsabilidad y exigencias» (ILLESCAS, op. cit.). En otros términos: persigue transformar al participante en una persona capaz de nuevas conductas, necesarias para el perfeccionamiento de su trabajo o la asunción de nuevas y mayores responsabilidades; para ello, hay que ayudar a esa persona a adquirir o desarrollar determinados conocimientos, destrezas, habilidades o actitudes que facilitan y posibilitan esa conducta requerida. Éste es el objetivo genérico de cualquier DFRD. En la práctica, lógicamente, sus objetivos deben acomodarse a los de la organización, que pueden variar de unas a otras y de una época a otra. Por eso, hay que plantearse objetivos realistas, a base de responder a estos interrogantes: ¿qué pretendemos conseguir?, ¿cuáles son las necesidades reales de nuestra empresa?, ¿cuál es la estrategia de Recursos Humanos que más se le adecua?, ¿en qué medida contribuye la satisfacción de estas necesidades al logro de la planificación estratégica?, ¿qué comportamiento deseamos modificar mediante el logro de esos objetivos? Una respuesta coherente y seria a estos interrogantes es el paso necesario para que nuestra actuación obtenga resultados comprobables. 

2) El plan de DFRD 

El plan global de formación de una empresa es el resultado de integrar los diferentes programas individuales. Dos vías pueden conducir al establecimiento de un plan de DFRD: 

a) Los Planes de Carrera individuales. Una vez establecidos, es preciso elegir los medios formativos más aptos para la adquisición de las capacidades necesarias. 

b) El plan de formación de la empresa consecuente a la detección de necesidades formativas en sus diferentes grupos de directivos o predirectivos. No presupone Planes de Carrera. Como hemos dicho, el plan de DFRD pretende ayudar a una persona a adquirir o desarrollar determinados conocimientos, destrezas, habilidades o actitudes. Ahora bien, ¿cuáles son esas destrezas y habilidades? En este punto cada autor ofrece su propia lista de capacidades. 

Por su interés, vamos a reseñar las más significativas:

 — Analíticas 

— Organizativas

 — Operativas (obtener resultados) 

— Comunicativas: - General - Interpersonal - Presentaciones - Informes 

— Emprededoras (prever el futuro) — De dirección y de desarrollo de equipos 

— De influir en otros

 — De trabajar bajo presión 

— De negociación 

— De solucionar problemas 

— De resolver conflictos 

— De trabajar en ambientes culturales diferentes 

— Físicas 

— Psicológicas

 3) Medios de desarrollo y formación directivos

 Disponemos de un amplio catálogo de medios parar llevar a buen puerto un plan de desarrollo y formación. Dada su gran variedad, suelen agruparse en:

 a) Clasificación general (inspirada en H. HAGUE) 

— Medios convencionales de aula: se trata de los conocidos cursos y seminarios, mediante los cuales se persigue que el participante aprenda los aspectos conceptuales y de aplicación de una técnica o conjunto de conocimientos normalizados. 

— Medios interactivos: comprende aquellas actividades (talleres, encuentros, ...) en que, partiendo de las propias experiencias y vivencias de los participantes, se persigue que éstos se interaccionen entre sí para practicar la aplicación de ciertas habilidades y destrezas, generalmente de índole comunicativo y relacional. 

— Medios de «autodesarrrollo»: actividades espontáneas del propio sujeto, que actúa en pro de su autodesarrollo por la vía de lecturas, asistencia a conferencias, encuentros, etc. 

— Desarrollo/formación adquiridos trabajando: hoy se considera que es la principal fuente de adquisición de destrezas directivas, siempre que haya sido aplicada convenientemente. Los cursos y seminarios, que integran los medios convencionales de aula, pueden ser organizados internamente en la empresa cuando ésta tiene una dimensión que lo justifica. Frecuentemente son impartidos por consultores y centros externos. En este último caso, es preciso cuidar que la versión aplicada responda a las auténticas necesidades de la empresa y la transmisión se realice con un «lenguaje» que resulte próximo a los participantes. Los medios interactivos de aula difieren de los anteriores en que, básicamente, no tratan de transmitir conceptos ni conocimientos formalizados, sino crear y provocar «vivencias» a partir de las cuales, y mediante una mayor o menor implicación emocional y«descubrimiento personal», cambiar o flexibilizar actitudes y practicar habilidades y destrezas. 

b) Clasificación según la materia 

El mismo H. HAGUE afirma que existen dos materias básicas en el desarrollo y formación de un directivo: 

a) Aspectos mecanicistas: aprender cuestiones sobre elementos inanimados (simplificación de trabajos, áreas funcionales PERT). Ha de ser aprendido generalmente en aula. En la actualidad son considerados como secundarios, pues son pocos los directivos que desconocen las técnicas. 

b) Aspectos orgánicos: hacen referencia a conseguir resultados a través de personas; a la comunicación, al uso eficaz de las habilidades mentales (solución de problemas, toma de decisiones, pensamiento creativo). Requieren ser practicados. 

c) El propio trabajo como medio de DFRD Éste es un medio de primer orden. Sin embargo, es insuficientemente analizado. Este medio de formación consiste en encomendar objetivos, trabajos y misiones que exigen poner en juego determinadas actitudes y habilidades; o bien en exponer a una persona a una serie de vivencias inhabituales, capaces de conformar su percepción y sus actitudes de forma más realista y operativa. Éste es, sin duda, el procedimiento más próximo, directo, asequible y efectivo de que dispone un directivo para perfeccionar, reforzar o desarrollar las habilidades y destrezas de sus colaboradores.

 Pero, como señala ILLESCAS (op. cit.), para ello debe superar el dilema básico de cualquier jefe:

 — Conseguir que el trabajo se haga bien y pronto. 

— Conseguir que el trabajo se haga algo menos bien y tardando algo más, pero formando y desarrollando a una persona. En este caso, se trata no sólo de encomendar una misión sino también de animar a que el interesado pase sucesivamente por todas las fases del aprendizaje eficaz: vivencia, observación- reflexión, conceptualización-generalización, validación. Si el afectado se estanca en alguno de esos puntos, el proceso queda incompleto.

 Siguiendo al ya citado ILLESCAS, diremos que la Formación en el Propio Trabajo (FPT) puede adoptar diversas modalidades, entre las que destacan: 

a) Modalidades en que no se requiere cambiar de puesto al colaborador: 

— «Experiencias dirigidas». 

— «Misiones especiales». 

— «Desarrollo impulsado» (coaching).

 — «Grupos de discusión». 

— «Visitas-estancias».

 b) Modalidades que requieren cambiar de puesto al colaborador: 

— «Adjuntías». 

— «Desempeño de puestos staff». Como aspectos más comunes a todas las acciones de FPT pueden señalarse los siguientes: 

— Los trabajos o misiones asignados: - Deben obligar a poner en juego las habilidades o capacidades a perfeccionar o desarrollar. - Deben constituir algo necesario y rentable (no basta que sea «útil» o «interesante»). - Deben ser suficientemente definidos en términos de objetivos. 

— Debe conseguirse previamente una auténtica aceptación por parte del cola borador («disponibilidad»); y, sobre todo, una acción muy activa por parte del jefe directo, puesto que una gran parte de estas acciones e iniciativas han de partir de él. 

— Deben convenirse criterios claros para evaluar el resultado final, exigir al colaborador una planificación previa y practicar controles intermedios si procede. Por supuesto, es preciso proporcionar al colaborador los recursos y atribuciones indispensables. 

— Al término del trabajo o misión, debe ayudarse al colaborador a que autoevalúe los logros y extraiga conclusiones útiles sobre lo emprendido. 

LA EVALUACIÓN DEL POTENCIAL


Como se recordará, éste es uno de los procesos que posibilita la Planificación de Carreras en una organización. ¿Cuándo es necesario hacer esta evaluación? ¿Qué síntomas pueden anunciar su necesidad? Siguiendo al ya citado ILLESCAS, éstos son los síntomas más habituales que expresan dicha necesidad: ¿Siente usted en su empresa estas dificultades? 

— Nos damos cuenta de que una persona es valiosa cuando nos dice que se marcha y esto resulta ya irreversible. 

— La situación precedente se nos viene dando últimamente con una frecuencia que preocupa (fuerte «succión» por parte del exterior).

 — Tenemos la impresión de que una parte importante de nuestros empleados clave no se integra, al estar aquí «de paso» en espera de una oportunidad externa. 

— Cuando hemos de cubrir un puesto vacante ignoramos si existe «dentro» la persona capacitada para ocuparlo. 

— Con frecuencia nos vemos abocados a reclutamientos externos caros, que no satisfacen nuestras expectativas y que generan desmotivación interna. 

— No sabemos sobre qué personas concretas valiosas debería recaer una política especial de retribuciones, que les retenga y disuada de dejar nuestra empresa. 

— Tenemos la impresión de que se pierde una parte importante de nuestra inversión en formación, al no dirigirse a las personas a quienes más aprovecharían y no incidir en los contenidos más apropiados. 

— En ocasiones no conseguimos alcanzar nuestros objetivos estratégicos por no habernos planteado la planificación de los recursos de dirección pertinentes, en forma similar a como hacemos con los recursos financieros, tecnológicos y organizativos. 

— Cuando hacemos reclutamiento/selección en el exterior no tenemos ideas claras sobre el perfil deseable en los candidatos.

 1) ¿Qué es potencial de desarrollo?

 Podemos definirlo como la fuerza ascensional que late en el interior de una persona y que es consecuencia de la posesión de ciertas aptitudes, cualidades, capacidades y rasgos de personalidad y de la acumulación de ciertos conocimientos, experiencias y habilidades. «Potencial» es la capacidad de hacer (rendimiento) que se puede obtener de una persona en futuro. (Recordemos que el rendimiento es función de las capacidades y de la motivación). Metafóricamente diríamos que «potencial» es un flotador con cuatro cámaras: aptitupersonalidad, conocimientos y experiencia. La llamada «teoría botánica» lo compara a una semilla, que en su interior es portadora del germen que producirá una planta, pero cuyo desarrollo depende también de las condiciones ambientales que la rodean en su crecimiento.

 En todo caso, el potencial de desarrollo presenta ciertas características, tales como: 

a) Es pronosticable, ya que se preanuncia a través de ciertos signos (luego volveremos sobre este punto).

 b) Es cultivable; es decir, no basta con poseer dicho potencial, sino que, para que fructifique, debe ser cultivado en un ambiente o contexto apoyador; de lo contrario, el potencial no se convierte en realidad. Es, pues, necesario el desarrollo del potencial. 

c) No debe confundirse con «desempeño» (éste hace referencia a los resultados y comportamientos en el puesto actual, mientras que el potencial se refiere a la futura evolución de la persona). El desempeño y su evaluación es un importante elemento de motivación y control, pero se refiere al momento presente. Por tanto, no debemos confundir «evaluación del potencial» (mira al futuro) con «evaluación del desempeño» (evalúa el presente).

 2) Evaluación del potencial 

Se define como la determinación o pronóstico de las posibilidades de desarrollo de una persona a fin de estimar a qué tipo de puestos puede llegar en una organización y, en consecuencia, encaminarle por esas trayectorias y darle la formación más adecuada. Es identificar hoy qué puede lograr una persona en el futuro. En ello, sus logros pasados son también un indicador de su capacidad. De la propia definición cabe deducir algunas ventajas: 

— Retiene a personas valiosas y evita la «succión» procedente del exterior. 

— Reduce marchas imprevistas. 

— Dispone del ocupante capacitado ante cualquier vacante. 

— Mejora el clima.

 — Mantiene un equipo integrado con la organización, sus normas y filosofía. 

— Aumenta el grado de satisfacción personal. 

— Aprovecha al máximo los recursos invertidos en formación y desarrollo. 

— Consigue que la persona adquiera las habilidades y destrezas necesarias para el nuevo puesto, a tiempo. 

— Ayuda al cumplimiento de la estrategia al facilitarle recursos directivos. 

— Limita el reclutamiento-selección externo a las verdaderas necesidades de la empresa. 

— Reduce costes, anticipándose a las necesidades futuras.

 — Contribuye al cambio de cultura. 

— Permite el ajuste persona-puesto, lo que incrementa la productividad, aumenta el rendimiento y eleva la probabilidad de éxito en la gestión. 

— Aprovecha óptimamente las capacidades personales. 

— Eleva el nivel de motivación e interés de los empleados. 

— Estimula comportamientos (individuales y grupales) creativos. 

Las áreas que hay que explorar son: 

A) TRAYECTORIA PROFESIONAL PASADA

 — Evaluación de la trayectoria 

— Logros pasados

 B) SITUACIÓN PROFESIONAL ACTUAL 

— Grado de adecuación al puesto 

— Grado de satisfacción/insatisfacción 

— Expectativas personales 

 C) DESCRIPCIÓN DE LA PERSONA 

— Características personales 

— Actitudes ante el trabajo 

— Actitudes ante las personas. Estilo directivo

 D) EVALUACIÓN DEL POTENCIAL DIRECTIVO 

— Puntos fuertes 

— Limitaciones 

— Líneas de desarrollo 

E) PLANES DE DESARROLLO FUTUROS 

— Carrera profesional: alternativas 

— Posibles puestos 

— Acciones de desarrollo 

F) ODIORNE dice que la predicción del potencial se basa en los siguientes seis factores: 

1. La actuación del empleado en su puesto actual y en los anteriores.

 2. Su inteligencia. 

3. Sus intereses y aspiraciones. 

4. La relativa escasez de candidatos. 

5. La disponibilidad futura del individuo para las oportunidades de promoción. 

6. El inventario de sus cualificaciones personales.

 3) Denotaciones de la posesión potencial 

Aunque los numerosos estudios al respecto aportan importantes divergencias, parece existir bastante acuerdo entre muchos autores respecto a algunas dimensiones que, si están presentes al comienzo de una carrera profesional, denotan altas probabilidades de amplio desarrollo. ILLESCAS (op. cit.) las resume así: Es posible observar en ella estos signos: Si evaluamos a la persona en cada uno de esos aspectos y le damos el peso pertinente a cada uno, puede hacerse una evaluación de su potencial. Estos signos anuncian la presencia de potencial, de donde se deduce que su evaluación es posible. ¿Con qué métodos?

 4) Métodos evaluadores potencial 

Cinco son los más comúnmente empleados, tal como se muestra a continuación: 

COMPETENCIA OPERATIVA COMPETENCIA CONCEPTUAL

 Alcanza objetivos; contribuciones destacadas. Se autoimpulsa; sentido de la realización. Se crece ante las dificultades; efectivo dentro de una red de complejidades, tensiones y pretensiones. Nivel básico de inteligencia e instrucción. Aprende cosas nuevas; capta lo esencial de las nuevas situaciones; dácil adaptación a un mundo cambiante. Crea ideas nuevas; tiene imaginación creadora; es flexible ante el cambio. Tiene capacidad para trabajar con personas muy diversas; posee empatía, escucha, tiene tacto; buena comunicación verbal. Persuade e influencia; aceptan sus propuestas; busca situaciones desafiantes; identificado; no rehúye el riesgo ni la competición; autoconfianza. Busca nuevas responsabilidades y la movilidad; se esfuerza por su desarrollo; es ambicioso. Acepta con facilidad combios y traslados; sin circustancias que limiten su permanencia (enfermedades,, edad, etc.) Persique el éxito; aspira a altos puestos gerenciales (no técnicos). Necesidad de conseguir resultados y tener poder; consiguió realizaciones tempranas. 

CONSECUCIÓN DE RESULTADOS INICIATIVA ESTABILIDAD AMPLITUD MENTAL INNOVACIÓN RELACIONES INTERPERSONALES EMPUJE-INFLUENCIA ACTIVIDADDINAMISMO DISPONIBILIDADPERMANENCIA FINES-FILOSOFÍA COMPETENCIA INTERPERSONAL MOTIVACION DE LOGRO

 a) Evaluación por expertos

 Es el más aplicado en España. Consiste en encomendar a consultores (externos o internos) la identificación/evaluación del potencial. Este método es aconsejable en empresas que carecen de formas sistemáticas de evaluación de potencial. En esencia el proceso que se sigue es éste: se recoge información sobre cada persona (evaluación del desempeño, tests, entrevistas, evaluación del jefe, datos personales, expediente académico, currículum vitae, etc.); seguidamente se emite un informe individual sobre su potencial, aspiraciones y posible evolución futura. El siguiente impreso nos presenta una lista de factores a considerar: Este proceso, para que sea eficaz, debe reunir ciertas características: 

— Que sea voluntario. 

— Que vaya precedido de una información completa. 

— Que se comunique a cada uno el resultado de sus evaluaciones, con posibilidad de discutirlas.

 — Que se acometan políticas y acciones derivadas del proceso (promociones, acciones formativas, cambio en el sistema de compensaciones, etc.).

 — Que no cree falsas expectativas más allá de las que el proceso y la situación pueden ofrecer. 

— Que se cumpla lo ofrecido.

 b) La comisión de altos ejecutivos. Este método se emplea en las grandes empresas norteamericanas. Consiste en que una comisión de personas que conocen al afectado evalúe su potencial en base a datos y hechos sobre su pasado y sus logros, con ayuda de una «lista de comprobación». El proceso que se sigue es, aproximadamente, éste: los más altos ejecutivos (incluido el propio Presidente) se reúnen una o dos veces al año para revisar la posible promocionalidad futura de importantes grupos de personas de los niveles segundo y tercero de estructura. Entre sus características podemos señalar: 

— Crea cultura y sensibilización por el tema. 

— Focaliza a los máximos responsables en una de sus tareas más importantes: asegurar la buena dirección futura y su sucesión. 

— Se basa en las realizaciones, logros y contribuciones de los evaluados 

c) El assessment center 

Es un método antiguo, pero es en la actualidad cuando se está desarrollando ampliamente. Consiste en simular situaciones semejantes a la realidad de las responsabilidades futuras del evaluado. El proceso es bien simple: a cada evaluado se le propone una serie de ejercicios; su actuación es observada, con criterios sistemáticos, por evaluadores (uno cada tres candidatos) generalmente ejecutivos, especialmente adiestrados al efecto; los evaluadores observan las cualidades (liderazgo, capacidad de análisis, espíritu de síntesis, habilidad para la negociación, etc.) denotadas a través de diferentes ejercicios (discusiones de grupo, juegos de empresa, presentaciones orales, entrevistas, solución de problemas, estudios de casos, simulaciones, baterías de tests, pruebas situacionales, etc.); seguidamente, los observadores emiten un dictamen que se recoge en un informe.

 Entre sus características más relevantes podemos señalar: 

— Se aproxima a la realidad empresarial, pero no es actuación real. 

— Puede evaluar gran cantidad de variables. 

— Minimiza razonablemente la libertad de los evaluadores, al contar con métodos estandarizados. 

— Se comunica al evaluado sus resultados en términos de puntos fuertes y puntos débiles.

 d) Opinión del jefe inmediato

 Este método es subsidiario del de la evaluación del desempeño. Es el más sencillo. Consiste en pedir al jefe directo del evaluado, cuando evalúa su desempeño, que haga un diagnóstico sobre su posible evolución futura, y plazo. Entre sus características sobresalen: 

—Puede dejar postergada a una persona por razones personales (mala relación con su jefe) y viceversa. 

—Se realiza un pronóstico en base exclusivamente a su puesto actual siendo dudoso que pueda permitir diagnosticar su potencial en otra área. 

—No motiva al jefe a señalar, para un área ajena, a un subordinado competente cuya marcha obligará a reclutar y formar a otro.

 e) La autoevaluación 

Este método va conquistando terreno últimamente. Se fundamenta en la teoría de que el empleado debe intervenir en el diseño y construcción de su propio futuro, siendo el primer responsable de su propio desarrollo. Es, por eso, el método deseado por los evaluados. El proceso consiste en que son los evaluados los que diseñan su propia evaluación de posibilidades, en base a tres circunstancias: 

— ¿Qué necesidades y aspiraciones tengo? 

— ¿Qué cualidades tengo? 

— ¿Qué oportunidades me ofrece la empresa? 

Características descollantes de este método son: 

— La autopercepción del evaluado no siempre es correcta, sino que frecuentemente peca de infra o supravaloración. Esta dificultad intenta paliarse mediante seminarios o a través de manuales para adiestrar en la actividad autoevaluadora.

 — Sus resultados se contrastan con los obtenidos por otros métodos. 

— Facilita al autoevaluado la toma de conciencia sobre su potencial y aspiraciones, lo que le motivará en su responsabilidad de autodesarrollo y le permitirá dialogar con la organización sobre su trayectoria, formación, etc. 

5) Resultados prácticos 

Una vez evaluado el potencial de todas las personas desde cierto nivel podemos: 

1. Comenzar a realizar Planificación de Carreras. 

2. Elaborar «mapas de sustitución» que permitan orientar las políticas de reclutamiento, formación, etc. 

3. Clasificar los recursos directivos en grupos de tratamiento diferenciado. 

Algunos autores utilizan el modelo del «portfolio» o la clasificación de los recursos de dirección disponibles, para orientar la política futura. ODIORNE, por ejemplo (Strategic Management of Human Resources, 1985), utiliza esta matriz: Como se ve, es una matriz de doble entrada: utiliza simultáneamente el desempeño y el potencial estableciendo cuatro categorías en que clasificar los recursos directivos disponibles. Cada categoría requiere distintas acciones. Es obvio que una organización compuesta sólo por «estrellas» no engrosaría una buena «cartera» (portfolio), porque no hay empresa que pueda proporcionar a todos sus empleados las oportunidades que se le dan a un «estrella». De sus características podemos decir que es un modelo muy expresivo, pero super simplificado (aunque dejaría de serlo si se establecieran más categorías en uno o los dos ejes). ILLESCAS recomienda realizar esta clasificación anualmente.

 6) Aspectos críticos 

Para asegurar un adecuado funcionamiento de la evaluación de potencial es menester incidir en estos puntos: Alto Los porcentajes fueron obtenidos por Odiorne en una encuesta con 1.500 directivos. Bajo POTENCIAL DE CRECIMIENTO Mantenedores 80% Estrellas 15% Incompetentes Empleados problema DESEMPEÑO Estrellas: Generalmente personas jóvenes de considerable habilidad, que han denotado un alto nivel de motivación. Pueden ser también técnicos o expertos de staff seniors que permanecen productivos y creativos. Puede incluir también a un Director General de gran potencial, que viene dirigiendo con éxito conjuntos de divisiones complejas. Mantenedores: El grupo más numeroso; desempeñan bien su puesto actual, quizás a un nivel óptimo. Empleados problema: No trabajan a su nivel de posiblidades, despilfarran energías con acciones que crean dificultades, erosionan realaciones o son meramente triviales. Consumen abundante atención de los responsables. Incompetentes: Autoexplicativo.

 a) El proceso, que podría seguir esta estrategia:

 1.- Proponer un cambio significativo en la política de Recursos Humanos.

 2.- Anunciar este propósito a los afectados, explicándoles la necesidad y ventajas de evaluar potenciales, las condiciones en que se hará y el conocimiento que tendrán de los resultados. 

3.- Realizarlo con recursos especializados. 

4.- Deducir política y acciones a emprender.

 5.- Implantación del proceso.

 b) El momento más oportuno para establecer la evaluación del potencial es aquel en que estamos seguros de que se va a traducir en algo visible e importante. Por el contrario, los momentos de recesión son contraproducentes, pues pueden ser interpretados como un método para designar despidos. 

c) El equilibrio potenciales-oportunidades. Hemos dicho repetidamente que la evaluación de potencial es un instrumento para asegurar en definitiva la supervivencia de una organización. Por eso, el esfuerzo que se haga en ello debe ser proporcionado a las necesidades estratégicas de la empresa (a 5-10 años). De lo contrario, si cualificamos más aspirantes que puestos tenemos, las dificultades no tardarán en aparecer. Aunque, a sensu contrario, bien podría la empresa plantearse metas más ambiciosas al conocer su excedente de potenciales, que posibilitarán a éstos su utilización eficaz