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lunes, 6 de agosto de 2012

ORIGEN DE INTELIGENCIA EMOCIONAL. ARISTÓTELES. CONCEPTOS


Las emociones y no el coeficiente intelectual pueden ser la base de la inteligencia humana. Una investigación sobre el cerebro sugiere la importancia de comprender los sentimientos. La expresión “Inteligencia Emocional” fue acuñada hace años por el psicólogo Peter Salovey, de Yale, y por John Mayer, de la universidad de Yale de New Hampshire, para describir cualidades como la comprensión de los propios sentimientos, la comprensión de los sentimientos de otras personas y “el control de la emoción de forma que intensifique la vida”.



Su idea está a punto de pasar a formar parte del debate nacional en Estados Unidos, hábilmente abreviada como Cociente Emocional (EQ, siglas en inglés), gracias al libro de Daniel Goleman titulado Inteligencia Emocional. Daniel Goleman, psicólogo por Harvard y redactor científico del New York Times, sugiere que el cociente intelectual puede importar menos que lo que en su día se llamo carácter.


 El cociente emocional no es lo opuesto al cociente intelectual. Lo que los investigadores intentan entender es cómo se complementan el uno al otro; como la capacidad de una persona para controlar la tensión afecta a la capacidad de concentrarse y usar la inteligencia. Neurocientíficos y evolucionistas son quienes explican mejor el comportamiento más irracional. Las respuestas emocionales primitivas tienen las claves de la supervivencia: el miedo hace que la sangre llegue a los músculos; la sorpresa permite que los ojos reúnan más información sobre lo inesperado. La vida emocional se desarrolla en la zona del cerebro llamada sistema límbico, concretamente en la amígdala, donde se originan el deleite y el asco, el miedo y la ira. Hace millones de años se sumó a estos el neocórtex, que permitió a los humanos programar, aprender y recordar. El deseo sexual procede del sistema límbico; el amor del neocórtex. Cuantas más conexiones haya entre el sistema límbico y el neocórtex, más respuestas emocionales son posibles. Si hay una piedra angular de la inteligencia emocional, es la conciencia de uno mismo, de ser inteligentes a la hora de sentir. Los científicos hacen referencia al metahumor, la capacidad de reconocer lo que se siente. Para Goleman, esta conciencia es quizá la capacidad más crucial porque nos permite ejercer cierto autocontrol. La idea no es reprimir los sentimientos (la reacción que ha hecho ricos a los psicoanalistas) sino hacer lo que Aristóteles decía en Ética a Nicómaco. “Cualquiera es capaz de enfadarse, eso es fácil. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado adecuado, en el momento adecuado, con el propósito adecuado y de forma adecuada, eso no es fácil”.

La comprensión actúa como un amortiguador de la crueldad. ¿Hasta dónde seríamos más felices, tendríamos más éxito como individuos y seríamos más civilizados como sociedad si prestásemos más atención a la inteligencia emocional, y supiéramos enseñarla mejor? Los estudiantes con problemas para ser aceptados por sus compañeros tienen de dos a ocho más posibilidades de abandonar los estudios. Una incapacidad de controlar la frustración se relaciona con los desórdenes alimentarios en las chicas. El problema puede ser que las aptitudes emocionales, igual que las intelectuales, son moralmente neutras. Sin dirección moral predeterminada, la inteligencia emocional puede utilizarse libremente bien o mal.



 1) Definiciones

 Una competencia es un rasgo personal o un conjunto de hábitos que llevan a un desempeño laboral superior o más eficaz o, por decirlo de otro modo, una habilidad que aumenta el valor económico del esfuerzo que una persona realiza en el mundo laboral. Inteligencia práctica: una combinación de destreza y experiencia. Así pues, aparte del CI son nuestras habilidades prácticas y las capacidades técnicas que podamos dominar las que determinarán nuestro desempeño cotidiano. La pericia es, en gran medida, una combinación entre el sentido común y los conocimientos y habilidades concretos necesarios para desempeñar adecuadamente nuestro trabajo. La pericia se adquiere mediante el aprendizaje cotidiano y nos permite comprender los entresijos de una determinada profesión, un conocimiento real que sólo puede ser fruto de la práctica. Una competencia emocional es una capacidad adquirida basada en la inteligencia emocional que da lugar a un desempeño laboral sobresaliente. ¿Por qué el tema de la inteligencia emocional ha capturado la atención de los medios científicos, académicos, empresariales, de comunicación y sociales en todo el mundo? Pueden haber varias razones que expliquen este fenómeno, pero me atrevería a señalar que la principal es la dramática comprobación a diario de los gravísimos problemas sociales y humanos que se viven en todo momento en el mundo. La inteligencia emocional en este escenario cotidiano de desencuentros y angustias no representaría sino una necesidad de reencontrarnos con nosotros mismos y los demás, además de una esperanza viva para la humanidad.

 2) Los problemas existenciales del mundo contemporáneo

 Viktor E. Frankl (1905 - 1997), el notable médico psiquiatra y neurólogo austriaco, fundador de la tercera escuela vienesa de psicoterapia, reflexionaba sobre los graves problemas existenciales y los males sociales de la época contemporánea en varios de sus extraordinarios libros y planteaba como una respuesta a los mismos la logoterapia y el análisis existencial. Los principios en los que se basa la logoterapia, de acuerdo a Joseph Fabry, uno de discípulos más conspicuos de Frankl, son los siguientes:

— La vida tiene sentido en cualquier circunstancia;

— El hombre es dueño de una voluntad de sentido, y se siente frustrado o vacío cuando deja de ejercerla;

— El hombre es libre, dentro de sus obvias manifestaciones, para consumar el sentido de su existencia.

Viktor E. Frankl explicó también la neurosis colectiva que caracteriza a las sociedades enfermas. Los síntomas de estas sociedades enfermas, serían los siguientes:

— El fatalismo, es decir la creencia de que existe un destino inexorable que encierra al ser humano en los límites de un determinismo del que no es posible escapar. Esta mentalidad fatalista es uno de los rasgos psicosociales de la cultura de la pobreza en Latinoamérica y en todo el mundo.

— El fanatismo o el reduccionismo en creencias, valores y comportamientos que alejan al ser humano de su racionalidad y lo impulsan a la exclusión, los prejuicios y el autoritarismo. Se manifiesta en la política, la religión, la cultura, el deporte y en muchos de los ismos segregacionistas de la época actual.

 La masificación o la pérdida del sentido de la individualidad que convierte al hombre libre en un hombre masa. Los totalitarismos de cualquier signo político engendran este tipo de personalidad básica. Frankl también comprendió los males de nuestra época contemporánea, y los clasificó en tres grupos:

— La depresión, una de las enfermedades psiquiátricas de mayor gravedad, que tiene incidencia y prevalencia mundial en constante aumento. Se manifiesta también bajo la forma de desaliento, desánimo y desesperanza en la vida y por la vida.

 — Las adicciones, que en los últimos años no solamente se han agravado sino que inclusive han aparecido nuevas formas con el desarrollo tecnológico. Es un problema mundial que tiene hondas y dramáticas repercusiones psicológicas, sociales, culturales, legales, económicas y políticas.

— La agresión, manifestada en todo momento y en todos los confines del planeta. Aparece revestida bajo la forma de conflictos de pareja, abandono familiar, paternidad no responsable, pobreza extrema, explotación de niños y mujeres para la prostitución, pandillas infantiles y juveniles, delincuencia criminal, tráfico de drogas, guerrillas, terrorismo, revueltas sociales y protestas, terrorismo, torturas y muchas otras formas más de violencia.



Una comunicación personal de la maestra Leticia Ascencio de García, Directora General de la Sociedad Mexicana de Análisis Existencial y Logoterapia, nos informa: “Aquí en México la logoterapia responde a un anhelo de esperanza que los mexicanos sentimos ante un país que día a día vive en más inseguridad y al que el derrumbe de tradiciones está afectando como a muchos pueblos del mundo”. Y qué es lo que podríamos decir cada uno de nosotros acerca del estado de cosas en nuestro país. Acaso bastaría observar sólo un día de programación de la televisión nacional para ver en la pantalla reflejada nuestra propia miseria no solo material sino también moral y espiritual. Afortunadamente existen esperanzas bien fundadas, hay fuerzas vivas de la sociedad que con pocos recursos y en silenciosa pero fecunda y comprometida acción luchan por vencer el avance degradante de la cultura de muerte y su miseria moral y espiritual que día a día tratan de vendernos sus mercaderes.

 El mensaje de Viktor E. Frankl, sintetizado en sus bellas palabras: “A pesar de todo, sí a la vida”, es realmente esperanzador para un mundo en el que grandes masas de personas pierden la fe en su propia vida y en la vida. El desafío para todos nosotros, recogiendo el esperanzador mensaje frankliano, es aprender a vivir cada día plenos de sentido o, lo que es lo mismo, plenos de humanidad por la riqueza de nuestros principios y valores.



















"Emotional Intelligence: Is There Anything To It?








 Inteligencia Emocional - Daniel Goleman

 











ORIGEN DE INTELIGENCIA EMOCIONAL. ARISTÓTELES. CONCEPTOS. Escrito en EL MASTER DEL GUAPO HACKER, de Xavier Valderas

INTELIGENCIA EMOCIONAL



La idea no es reprimir los sentimientos (la reacción que ha hecho ricos a los psicoanalistas) sino hacer lo que Aristóteles decía en Ética a Nicómaco. “Cualquiera es capaz de enfadarse, eso es fácil. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado adecuado, en el momento adecuado, con el propósito adecuado y de forma adecuada, eso no es fácil”. Muchas personas no sabrían describir dónde sienten o cómo son las diferentes emociones o sentimientos; siendo muy habitual decir “en el corazón”, en “el alma”... esto en realidad son convencionalismos, conceptos o respuestas que uno se da a si mismo. Sin embargo, las emociones y sentimientos se sienten en el cuerpo, no se piensan... y si se piensan son pensamientos, no sentimientos. Las emociones se caracterizan por un trastorno fisiológico del individuo que en su estado anímico puede hacerle sentir sudores frío, temblores, palpitaciones y hasta la perdida del lenguaje. Se podría confirmar que no existen dos personas a las que les afecte de la misma forma una mala noticia.
 “Cualquiera es capaz de enfadarse, eso es fácil. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado adecuado, en el momento adecuado, con el propósito adecuado y de forma adecuada, eso no es fácil” (ARISTÓTELES)
El comportamiento de una y otra puede ser muy diferente. Depende de la sensibilidad y fortaleza de lo que cada una es capaz de soportar y sentir. Tener una visión positiva o negativa puede ser de temperamento innato. El optimismo y la esperanza lo mismo que la impotencia y la desesperación pueden aprenderse. Nuestra inteligencia emocional determina la capacidad potencial de que dispondremos para aprender las habilidades prácticas basadas en uno de los siguientes elementos compositivos: la conciencia de uno mismo, la motivación, el autocontrol, la empatía y la capacidad de relación.


Los líderes emocionalmente inteligentes deben comenzar mirando en su interior y prestando atención a lo que piensan, sienten y experimentan con respecto a su centro educativo. Saben activar las emociones positivas y movilizar a las personas articulando una aspiración común que fomenta el optimismo, la compasión y la sensación de pertenencia y conexión, emociones todas ellas que aseguran una mayor implicación en el proyecto de centro. La organización como un todo tiene una especie de “inteligencia”, al igual que los grupos y los equipos que la componen.


Inteligencia es la capacidad de resolver problemas, enfrentar desafíos o crear productos apreciados. La buena noticia es que la inteligencia emocional se puede aprender. En el plano individual, es posible identificar, evaluar y aumentar los elementos de inteligencia emocional. En el plano grupal, significa afinar la dinámica interpersonal que torna más inteligentes a los grupos. En el plano empresario, revisar la jerarquía de valores para dar prioridad a la inteligencia emocional, en los términos concretos de contratación, capacitación y desarrollo, evaluación de desempeño y ascensos.


















INTELIGENCIA EMOCIONAL. Escrito en EL MASTER DEL GUAPO HACKER, de Xavier Valderas

EL SENTIDO Y FIN DEL TRABAJO


Ha de quedar claro que cada persona es muy libre de vivir y de sentir el trabajo como un bien, siendo capaz de descubrir «las bondades del trabajo» o de aceptar, o mejor, soportar el trabajo como ineludible y convertir su vida en un verdadero infierno con una permanente actitud de cabreo, malhumor y desgana. Aconsejo disfrutar en el trabajo y convertirlo en actividad gratificante y evitarnos pasar la vida «rabiando, maldiciendo y pataleando» porque hemos de trabajar. Si sobre el hombre pesa la necesidad y la obligación de trabajar, ya que, al menos hasta hoy, sin el trabajo humano nuestra sociedad sería inviable, será más inteligente dar un sentido positivo a esta actividad, pues, de una manera u otra, no hay más remedio que trabajar.

El trabajo hace posible la suficiencia material imprescindible, que no está asegurada de antemano y el hombre debe responsabilizarse para procurársela. La adquisición de recursos es conditio sine qua non y supuesto inexcusable para vivir que tiene su origen en el trabajo. Pero no todo lo que reporta el trabajo es material y recursos económicos y de otro tipo. Nuestra condición de personas nos mueve por otros derroteros más allá (de lo meramente tangible y material, y es el perfeccionamiento como individuos en busca de una mayor excelencia, plenitud y sabiduría, cualidades que tienen que ver con las potencialidades de la mente y del espíritu. El fin último del trabajo es el desarrollo de la propia perfección hasta alcanzar la mayor plenitud humana posible. «¡Trabaja! Si puedes, trabaja bien; en caso contrario... trabaja de todos modos.»


 1) En la democracia actual 

El mundo del trabajo constituye una de las claves de la vida política y ocupa un puesto relevante en la mente y en las preocupaciones del hombre en cualquier sociedad demócrata. El trabajo es valorado y apreciado por todos como el fundamento de la grandeza humana y el trabajador es respetado, estimado y considerado cada día más como ser humano digno y con pleno derecho. Hoy, una gran mayoría considera que el trabajo es el fundamento de la grandeza humana y ha elevado a la sociedad y a la humanidad al nivel actual de progreso. Seguramente, en nuestros días, el trabajo es el principal criterio de valoración para definir los méritos y derechos del hombre y hasta llega a admitirse la desigualdad de condición socioeconómica, si está fundamentada en el mérito personal adquirido mediante el esfuerzo y la constancia, a través del trabajo continuado y eficaz. «El pan más sabroso y la comodidad más agradable son los que se ganan con el propio sudor.»
SÉNECA

El trabajo: Los pro y los contra. Defensores y detractores: «El día no le parece nunca largo al que trabaja». (SÉNECA) «Se quiere más lo que se ha conquistado con más fatiga». (ARISTÓTELES) En el trabajo, como en todas las cosas de esta vida, cada cual cuenta su historia según es y según la vive. He hablado con personas entusiastas e ilusionadas con su trabajo, hasta el punto de que no conciben su vida sin trabajar y no se hacen a la idea de poder jubilarse, si todavía están fuertes y jóvenes. También me he encontrado con verdaderos detractores del trabajo, que no hacen sino recordar que es una maldición, una consecuencia del pecado original de nuestros primeros padres... el preceptocastigo bíblico: «... y ganarás el pan con el sudor de tu frente».

ARISTÓTELES


Hay posturas menos extremistas como las de aquellos que creen que el trabajo es un mal necesario, pero que con el tiempo se hace soportable y hasta llega a gustar. Otros piensan que el trabajo no es ni bueno ni malo, sino una actividad sin la cual no podríamos lograr lo suficiente para vivir y no se paran en otras consideraciones filosóficas. Trabajan para vivir y procuran que no sea una carga, sino algo gratificante y llevadero, si es posible. La mayoría de las personas consultadas admite que no se valora el trabajo de verdad hasta que falta durante un tiempo. Es entonces cuando se mira con envidia al resto que lo posee y se cae en la cuenta de que estar en paro es un verdadero mal para el ser humano. Es curióso, pero el 80 por ciento de las personas consultadas reconoce que quien más valora el trabajo y mejor habla de sus bondades es quien lo pasó mal por no tenerlo o por tener que trabajar antes en trabajos duros, poco rernunerados y nada gratificantes. Son estas personas las que caen en la cuenta de que en este mundo nuestro, trabajar no sólo sirve para ganar dinero y procurarse el sustento diario, sino que el trabajo reporta otros bienes más nobles como: sentirnos útiles, saber que ayudamos a los demás, que colaboramos para un bien común y que todos se benefician de nuestros esfuerzos.

Hay que admitir que abundan las loas al trabajo y que son muchos más los defensores que los detractores. El lector observará que a la hora de hablar bien del trabajo, la mayoría de los escritores y pensadores lo identifican con la felicidad. «Sin trabajo no hay placer», llegan a decir. Otro grupo de autores le conceden el valor de capacitar al hombre para afrontar los problemas de la vida y hasta el dolor, como Cicerón cuando dice: «El trabajo nos endurece contra el dolor». Abundan los pensadores que le conceden el valor de potenciar y alentar otros valores, como Séneca: «El trabajo es el alimento de las almas nobles.» Algunos, como Voltaire, lo consideran el mejor antídoto contra los males del hombre: «El trabajo aleja al hombre de tres grandes males: el aburrimiento, el vicio y la penuria.» A otros, como Burton, el trabajo se les antoja un talisimán, una especie de varita mágica: «La actividad es el imán que atrae todas las cosas buenas».

MARCO TULIO CICERÓN

2) ¿Qué podemos decir de los dretractores del trabajo? Que son muy pocos y además, mal avenidos. Oscar Wilde, por ejemplo, cuando afirma que «El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer», lo hace en solitario. No hemos encontrado a ningún pensador que diga algo parecido. Manuel Kant, no sé si con ironía o desde su profundidad como filósofo, nos recuerda que, entre los animales, sólo el hombre se ve obligado a trabajar. Seguramente pensaba el filósofo que el trabajo es noble por estar reservado al hombre como ser superior, aunque algunos podrían pensar que Kant lo considerase una carga que tenemos que soportar en exclusiva los humanos. Santiago Rusiñol identifica trabajo con necedad: Son los «listos» de este mundo, los que no tienen que trabajar, los que llaman al trabajo virtud para engañar a los otros y que sean ellos los que trabajen. «Al trabajo le llaman virtud los que no tienen que trabajar...»

SANTIAGO RUSIÑOL

La mayoría de los detractores del trabajo sí coinciden en llamar imbéciles a quienes lo consideran como un bien para el hombre. Como mucho, admiten que es un mal que nos vemos obligados a soportar. Con cuanto llevamos dicho, se puede afirmar que para la mayoría, el trabajo no es una desgracia, sino una necesidad que podemos convertir en un bien y desempeñarlo con gozo y alegría. Aunque es verdad que hay trabajos más pesados e ingratos, no es menos cierto que la actitud del trabajador es también muy importante. Un mismo trabajo a una persona puede resultarle interesante y hasta gratificante, mientras que a otra le puede parecer aburrido, agotador y decepcionante. Sucede como en el caso de los estudiantes. La misma asignatura, a unos les encanta y motiva hasta el punto de no cesar de buscar información de esa materia por todas partes. A otros, sin embargo, les parece «un ladrillo», algo indigerible e imposible de aprender. Lo verdaderamente sensato es tratar de encontrar el trabajo que nos resulte más adaptado a nuestra forma de ser y de pensar, a nuestras aptitudes y gustos; pero sin, olvidar que no es fácil encontrar siempre un trabajo a la medida de nuestros deseos y aspiraciones. ¿Qué hacer si no aparece ese trabajo con el que siempre hemos soñado? Recordar que la mayoría de los individuos no pierden el tiempo, mano sobre mano, a la espera del trabajo ideal y entonces, el sentido común aconseja que seamos tan inteligentes como para contagiar a ese trabajo menos interesante toda nuestra ilusión y entusiasmo hasta convertirlo en una actividad no sólo soportable, sino enriquecedora, gratificante e ilusionante. Somos cada uno de nosotros con nuestra actitud positiva y de esperanza, quienes podemos transformar nuestra actividad laboral, en principio poco o nada atractiva, en una tarea verdaderamente gozosa y altamente beneficiosa. Si esta misma actividad es tan atractiva e ilusionante para otros, ¿por qué no puede llegar a serlo para mí? Responder a esta pregunta con coherencia es de capital importancia. Cuanto decimos en los siguientes capítulos sobre cada uno de los valores del trabajo no tiene otro fin que llevarnos al convencimiento de que somos las personas quienes dignificamos y damos valor al trabajo con nuestra forma de llevarlo a cabo. Somos los que «vestimos» con la ropa de cada valor, el oficio o la profesión que ejercemos. La dignidad reside en las personas y la transmitimos a lo que hacemos, a nuestras obras.





EL SENTIDO Y FIN DEL TRABAJO. Escrito en EL MASTER DEL GUAPO HACKER, de Xavier Valderas

sábado, 4 de agosto de 2012

PERFECCIONAMIENTO PARA EL EJERCICIO DEL MANDO


En base a todo lo señalado en el presente capítulo y anticipando muchos de los principios sobre los que se incidirá en temas futuros (liderazgo, comunicación, gestión del conocimiento, inteligencia emocional, gestión de conflictos, gestión del cambio, etc.) se puede establecer el siguiente decálogo de principios a seguir en la gestión de personas (J.M. Blanco 2004):


1) Orientación a la acción 

El objetivo es presentar un servicio, tanto a los trabajadores como a la empresa u organización:

— Adelantarse a los problemas

— Propuesta continua de mejora

— Enfrentarse a la adversidad "Todo lo que aprendemos a hacer lo aprendemos haciéndolo: los hombres se convierten en albañiles construyendo, y los arpistas, tañendo el arpa. De la misma manera, emprendiendo acciones justas llegaremos a ser justos, realizando acciones de autodisciplina llegaremos a ser disciplinados y realizando acciones valerosas nos convertiremos en seres valerosos" (Aristóteles)


2) Mantener la serenidad 

Soportamos un alto nivel de tensión y presión tanto en los puestos de trabajo como en la vida cotidiana. Si no controlamos los nervios se convierte en hábito, y con el tiempo los hábitos llegan a ser una segunda naturaleza "Cualquiera puede enfadarse…eso es fácil. Pero enfadarse con la persona acertada, en el grado justo, en el momento justo, por el motivo correcto y de la manera adecuada…eso no es fácil" (Aristóteles)


3) Empatía 

Es la capacidad para comprender las emociones de los demás y expresar las propias "No juzgues a nadie hasta haber andado dos lunas con sus mocasines" (Provervio indio americano) 



4) Saber escuchar

Escuchar supone afirmar al otro, conocerle, e incluso conocernos a nosotros mismos, tendiendo un puente entre las partes y contribuyendo a un entendimiento mayor. "Tenemos dos orejas y una sola boca, justamente para escuchar más y hablar menos" (Zenón) 



5) Comunicación

 Las muestras de prisa, comentarios fuera de tono, interpretar algo que la otra parte no ha dicho, hablar de uno mismo, dar lecciones y consejos, enfadarse, dirigir la conversación son señales negativas que acaban con la comunicación. "Una palabra mal colocada estropea el mas bello pensamiento" (Voltaire) "Bien dicho se puede decir todo" (Anónimo)


6) Buen humor razonable 

El humor es un estado de ánimo, una actitud ante la vida de optimismo, una predisposición a entablar relaciones sociales. "No reímos porque nos sentimos felices. Nos sentimos felices porque nos reímos" (William James)


7) Inteligencia emocional 

Disfrutar de la vida es sencillo. Consiste en distanciar todas aquellas cosas que nos alejan de disfrutar de las pequeñas cosas: la naturaleza, la música, la compañía de amistades, una siesta, caminar, hacer deporte… "Hemos llegado a creer que una persona es inteligente si tiene títulos académicos. Pero los hospitales psiquiátricos están atiborrados de pacientes con esas credenciales. El verdadero barómetro de la inteligencia es una vida feliz y efectiva, cada día y cada momento del día" (Wayne W. Dyer)


8) Humildad 

Demuestra respeto hacia los demás y recuerda que siempre tenemos algo que aprender, cada día de nuestra vida, y se puede aprender de cualquier persona sin distinción por raza, sexo, ideología, religión o poder. Se debe tratar a todos por igual, y siempre con espíritu de servicio. "El árbol que se inclina hacia la tierra es el que da más fruto" (Anónimo) 

9) Perdona y asume los errores 


El equivocarse es propio de la naturaleza humana, ya que tenemos continuamente la opción de elegir nuestras acciones. Los errores deben tomarse como aprendizaje, y empezar a poner los medios para evitarlos desde ese mismo momento, en lugar de perder el tiempo lamentándose y condenando al que se ha equivocado. "El perdón es la fragancia con que la violeta cubre el talón que la aplasta" (Mark Twain) 



10) Desarrollo continuo 

Tanto a nivel humano como profesional. Abre los ojos al exterior y a las personas. Se flexible al cambio. Afronta directamente los problemas como forma de autodesarrollo. "La tragedia de la vida no es la muerte, sino que nos dejamos morir por dentro mientras aún estamos vivos" (Norman Cousins) "La mayor derrota personal que puede sufrir un ser humano está constituida por la diferencia entre lo que uno podía haber llegado a ser y en lo que realmente se ha convertido" (Ashley Montagu)

PERFECCIONAMIENTO PARA EL EJERCICIO DEL MANDO. Escrito en EL MASTER DEL GUAPO HACKER, de Xavier Valderas

viernes, 8 de junio de 2012

LA HABILIDAD DE SABER ESCUCHAR


a) Introducción 

La habilidad de "saber escuchar" es más difícil de encontrar y desarrollar que la de ser "buen comunicador", pero proporciona más autoridad e influencia que esta última, dicen los especialistas. Si Ud. es buen comunicador, pero no sabe escuchar, corre el riesgo de comunicar en forma elocuente cosas que no le interesan a la gente. Entre las habilidades que caracterizan a directivos y profesionales exitosos se encuentra la de saber escuchar, su ausencia es uno de los factores generadores de conflictos. Entre los tópicos principales que estudian los especialistas y que son comentados están: los beneficios de saber escuchar, conductas no productivas cuando escuchamos, razones que nos impiden escuchar adecuadamente, lugares desde los que escuchamos, los objetivos de la comunicación y cómo tratarlos así como propuestas de comportamientos y prácticas para desarrollar esta habilidad, tan importante para las relaciones interpersonales. "Se necesita coraje para pararse y hablar. Pero mucho más para sentarse y escuchar". (Winston Churchill) Durante mucho tiempo la actividad de escuchar se ha estudiado como parte del proceso de comunicación interpersonal, que transita por tres momentos: 

— La transmisión. 

— La recepción o escucha. 

— La retroalimentación. 

Sin embargo, en los últimos años, especialistas en temas gerenciales y de las relaciones interpersonales, han venido dándole un tratamiento relativamente independiente y la habilidad de escuchar se encuentra en ofertas de programas de capacitación y en artículos y libros con su propia "personalidad". En investigaciones realizadas sobre habilidades de directivos exitosos, junto con la de ser buen comunicador, aparece también la de saber escuchar. Realmente, pasamos más tiempo escuchando que hablando. Según investigaciones, del tiempo total que dedicamos a la comunicación, el 22% se emplea en leer y escribir, el 23% en hablar, y el 55% en escuchar. Esto no quiere decir, que estemos más dispuestos a escuchar que hablar, sino que estamos más expuestos a estar recibiendo información que a transmitirla. Robertson, un estudioso y consultor de estos temas, dice lo siguiente: "Todos pensamos que escuchar es importante, pero, ¿cuántos de nosotros lo hacemos bien?. Me permito informar que sería raro encontrar uno entre cien altos ejecutivos que fuese, de verdad, un buen oyente. Mucha gente centra su atención en lo que va a decir después de que termine de hablar la otra persona. Ni siquiera intentan comprobar lo que creen haber oído, y mucho menos reconocer el tono o los matices emotivos. Se trata de errores fundamentales a la hora de emplear esta habilidad básica. Con independencia de los estudios que haya cursado o de su experiencia, usted debe aprender a escuchar...". 

b) Beneficios de saber escuchar 

— Son diversos los beneficios de saber escuchar. Entre los principales que destacan los especialistas se encuentran los siguientes: 

— Eleva la autoestima del que habla, pues le permite sentir que lo que dice es importante para el que lo escucha y, con esto, la comunicación y la interrelación se hacen más fluidas, respetuosas y agradables. 

— Le permite al que escucha identificar intereses y sentimientos del que habla y, de esta forma, puede ser más efectivo en la comunicación con su interlocutor. 

— Se reducen las potencialidades de conflictos por malas interpretaciones en las comunicaciones. — Se aprende de los conocimientos y percepciones del otro. 

— Amplia el marco de referencia, cultura e intereses del que escucha.

 — El que escucha con atención, proyecta una imagen de respeto e inteligencia. 

Seguramente todos hemos escuchado la expresión "que inteligente es fulano, con qué atención te escucha cuando le hablas". Lo que dice una persona es importante para ella, aunque no lo sea para usted. Al escucharla con atención, le está manifestando que valora lo que esta diciendo. Con esto, al mismo tiempo que genera un clima positivo para la comunicación y las relaciones interpersonales, está contribuyendo a que la otra persona lo trate con idéntico respeto y consideración. Los que saben escuchar con atención, aprenden de forma indirecta. Todos somos expertos o conocedores en algún área en la que los demás pueden no ser tan conocedores. Quien sabe escuchar atentamente, descubre y se beneficia no sólo del estilo de los demás, sino también del contenido de sus mensajes. Según investigaciones con estudiantes de nivel intelectual medio o alto, la relación entre su capacidad para escuchar y sus calificaciones parece ser más estrecha que la existente entre su coeficiente de inteligencia y sus calificaciones, es decir, que estudiantes con mayor coeficiente de inteligencia obtienen peores resultados que otros con un coeficiente inferior, pero que saben escuchar. Lo que sucede en la comunidad académica se repite en el mundo de los negocios. Los individuos que han alcanzado el máximo nivel en su profesión son típicamente los que saben escuchar mejor, según las investigaciones de Goleman sobre el Coeficiente de Inteligencia y el de Inteligencia Emocional. La razón principal que parece explicar esto es que, las personas que saben escuchar poseen una gama de intereses mucho más amplia que los que no tienen esta habilidad, lo que les permite, entre otras cosas, comprender mejor a los demás y, con esto, poder ejercer una mayor influencia sobre otros. 


Otras ventajas de saber escuchar son: 

— Reducir situaciones potenciales de conflicto, al lograr una mayor comprensión en las relaciones interpersonales. 

— Ahorro de tiempo y de energías, al evitar aclaraciones por "malos entendidos". 

— Mayores niveles de productividad, al lograr un clima laboral de mayor satisfacción. 

Robertson lleva su análisis a la vida matrimonial y familiar informando algo muy interesante cuando plantea que "... más del 90% de los ejecutivos y profesionales que asisten a nuestros cursillos para saber escuchar se muestran más interesados por mejorar la comunicación en su casa que en el trabajo". La fundamentación de esto es que, en el matrimonio, la capacidad para discutir las discrepancias es el principal indicador de una relación fructífera. Saber discutir los problemas requiere saber escuchar. Según las estadísticas, el problema número uno que citan las parejas como motivo de divorcio son las malas comunicaciones, por no saber escucharse adecuadamente. En sus investigaciones para formular su teoría y enfoques sobre la Inteligencia Emocional, Goleman identificó el arte de saber escuchar entre las principales habilidades de las personas con altos niveles de inteligencia emocional. La considera como la primera de las aptitudes que determinan el manejo de las relaciones, lo que posibilita comprender a los demás, en lo que se incluye percibir sentimientos y perspectivas ajenas, e interesarse activamente por sus preocupaciones. En sus relaciones con los clientes "Cuando estás desesperado por hacer una venta no escuchas con la misma atención... En cuestión de ventas no hay nada mejor que, cuando alguien objeta algo, poder decirle: Tiene usted toda la razón, deberíamos tenerlo en cuenta. Si puedes escuchar y simpatizar con su punto de vista, todo sale mucho mejor", le relató a Goleman, un vendedor exitoso. 

c) Conductas no productivas cuando escuchamos. 

¿Qué debemos mejorar? En sus investigaciones, , identificó lo que denomina “Las diez costumbres no productivas más practicadas cuando se escucha”, en las que incluye: 

— Falta de interés sobre el tema. (No existen asuntos sin interés. Únicamente personas no interesadas). 

— Fijarse demasiado en el exterior y descuidar el contenido. 

— Interrumpir al que habla. 

— Concentrarse en los detalles y perderse lo principal. 

— Adaptarlo todo a una idea preconcebida. 

— Mostrar una actitud corporal pasiva. 

— Crear o tolerar las distracciones.

 — Prescindir de escuchar lo que resulta difícil. 

— Permitir que las emociones bloqueen el mensaje. 

— Ensoñaciones. (Ponerse a pensar en otra cosa, en lugar de concentrarse en lo que se escucha). Edgar Schein, especialista en temas sobre cultura empresarial y liderazgo, plantea que "...interrumpir a los demás es uno de los comportamientos de comunicación más comunes y destructivos. La mayoría de la gente suele tener poca conciencia de cuán frecuente y groseramente interrumpe a los demás, convencida de que tiene que decir algo más importante que aquello que va a decir el que esta hablando.". 

Algunos problemas que más se han reiterado sobre lo que debemos superar al comunicarnos son los siguientes:

 — Necesidad de mejorar nuestra comunicación, escuchando más. 

— Utilizar más toda la capacidad de escuchar que tenemos. 

— No interrumpir al interlocutor. 

— Poner más atención cuando nos hablan. 

— Concentrarnos más en lo que nos dicen, escuchar palabras y gestos. 

— Ser escuchados nos satisface, debemos ser consecuentes con esto y tener más disposición para escuchar a los demás. 

— Parafrasear lo que dice el otro (repetirlo, resumirlo) para verificar que hemos comprendido. 

— Evitar barreras, no hacer suposiciones previas. 

— Evitar tener la "mente en blanco", cuando nos hablan. 

— No identificar la acción de escuchar como una actitud de sumisión o pasividad sino todo lo contrario. 

— Demostrarle al otro que le prestamos atención, que nos interesa lo que dice, aunque no coincidamos. 

— Mirar al que habla. Hemos pensado alguna vez por qué tenemos dos oídos y una sola boca? ¿Será un mensaje subliminal que nos está sugiriendo que debemos escuchar más de lo que hablamos? Además, los oídos los tenemos hacia ambos lados y la boca en una dirección, de frente. ¿Estará sugiriéndonos esto que debemos estar dispuestos a escuchar todo lo que suceda a nuestro alrededor y hablar de frente a la persona a la que nos dirigimos y no mirando hacia otro lugar? 

d) Impedimentos para escuchar adecuadamente 

Entre las razones principales por las que la mayoría de nosotros no escuchamos con atención a los demás están: temor a ser influidos por ellos, pensar que somos los poseedores de la verdad, que el otro está equivocado, sentir que cuando uno habla puede ejercer más influencia que cuando escucha. Sin embargo, en una investigación muy interesante sobre cómo actúan los negociadores exitosos, entre los comportamientos que asumen estos en una negociación se encuentra que "... escuchan mucho más que los negociadores promedio…". Por eso, un especialista afirma "...quien controla una conversación no es quien mas habla sino quien mejor escucha...". La realidad es que, cuando se nos escucha auténticamente tenemos tendencia a expresar más cosas, y con mayor profundidad y riqueza de detalles que si se nos escucha superficialmente. Esta es la oportunidad que aprovechan los negociadores exitosos. Cuando el interlocutor percibe que lo estamos escuchando con interés, nuestra influencia es mayor. La formación y la cultura que hemos heredado no han contribuido al desarrollo de la habilidad de saber escuchar. Desde los filósofos de la antigüedad hasta la actualidad, el énfasis principal de la formación sobre la comunicación se ha centrado en la escritura y en la oratoria. Aristóteles definió el estudio de la retórica (comunicación) como la búsqueda de "todos los medios de persuasión que tenemos a nuestro alcance". Aunque analizó las posibilidades de los propósitos que puede tener un orador, dejo muy claramente asentado que la meta principal de la comunicación es la persuasión, es decir, el intento del orador de llevar a los demás a tener el mismo punto de vista. Durante años prevaleció este enfoque, el que el objetivo principal de la comunicación era eminentemente informativo, un llamamiento a la mente. El otro objetivo era persuasivo, un llamado hecho al alma, a las emociones. Otro objetivo más servía al entretenimiento. 

Según Berlo, "Los psicólogos actuales no sostienen ya la teoría de esta escuela, pero quedan reminiscencia de ella en la definición del intento comunicativo.... ". Otro factor que ha influido en la comunicación es la tendencia de que todos tendemos a ser selectivos. Escuchamos principalmente, las opiniones que coinciden con las nuestras. Evaluamos mediante una interpretación selectiva, tendiendo a entender los mensajes según el modo que nos conviene, adaptándolos a menudo a nuestras propias concepciones y paradigmas que previamente nos hemos formado. La asunción de conceptos y enfoques que se convierten en "verdades absolutas" y que bloquean la posibilidad de aceptar criterios diferentes las analizó T.S. Kuhn en el plano del trabajo científico, los llamó paradigmas. "...lo que ve un hombre- plantea Kuhn- depende tanto de lo que observa como de lo que su experiencia visual y conceptual previa lo ha preparado hasta ver. Los criterios de Kuhn se tomaron como base para la preparación del famoso video "Paradigmas", muy utilizado en programas de capacitación de directivos para el desarrollo de programas de cambio organizacional. El paradigma es un modelo percibido, o construido, que utilizamos para interpretar la realidad, o lo que nos dicen. No importa cuánta verdad tenga, sino cómo influye en nuestro pensamiento. Los paradigmas son útiles para resolver problemas, dentro de determinados límites (los que nos impone el paradigma), nos proporcionan puntos de referencia para orientarnos, actúan como filtros. Pero bloquean la percepción, nos hacen rechazar lo que no se corresponda con ellos. Lo más peligroso de los paradigmas, son los llamados "efectos paradigmáticos", como son: pensar que existe una sola forma de ver las cosas, tratar de acondicionar los datos a nuestros paradigmas, impiden identificar los cambios que se han producido, asumir que lo que lo que ha tenido éxito en el pasado, deberá continuar teniendo éxito en el futuro. Otro factor más contemporáneo que influye en los problemas de la percepción y en la actitud ante la escucha, es el contexto en el que se desarrolla la actividad humana, cada vez más acelerada y sometida a una profusión masiva de información. En nuestra frenética actividad, donde hay que hacerlo todo para ayer, nos da la sensación de que no tenemos tiempo para escuchar. Pensamos en nuestros problemas y en cómo responderemos a la persona que nos habla. 

En cuanto alguien termina de hablar, nos precipitamos a opinar. O lo que es peor, le interrumpimos antes de que haya concluido. Keith Davis se lamenta de que el énfasis que se hace en el arte de escuchar es una modalidad reciente y que el primer libro editado en inglés dedicado totalmente al arte de escuchar se publicó en 1957 mientras que, anteriormente y después, se han escrito cientos de libros sobre la forma de hablar. Existen muchos "ruidos" internos que, nos impiden escuchar, o entender lo que nos dice una persona. En el aspecto físico, podemos estar cansados o sentir alguna incomodidad; el ambiente puede ser demasiado caluroso o frío; nuestra mente puede estar distraída por una discusión reciente, o tal vez le estemos dando vuelta a un problema sin resolver. La mente de una persona es como un paracaídas, a no ser que esté abierto no funciona, plantea Robertson. ¿Cuántas veces ha tratado usted de escuchar, al mismo tiempo que hace otra cosa? ¿Hasta qué punto puede escuchar mientras trata de hacer un informe? La ansiedad por lo que tiene que decir o hacer, después de escuchar al que habla, le impide prestarle la atención adecuada para comprenderlo. 

martes, 5 de junio de 2012

CITAS DE VARIOS PERSONAJES - 3

CITA DE ARIE DE GEUS:

  

"La capacidad para aprender más rápidamente que los competidores, es probablemente la única ventaja sostenible". (Arie de Geus, directivo de la Shell)




 CITA DE GOETHE:

  

"No basta saber, se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer".




 CITA DE PETER F. DRUCKER:

  

«Los tradicionales factores de producción: tierra, recursos naturales, mano de obra y capital, no han desaparecido, pero se han convertido en secundarios. El saber es hoy el único recurso significativo».




 CITA DE STEVEN WALLMAN:

  

«Dentro de diez años, los indicadores del Capital Intelectual constituirán las cifras más observadas en los informes anuales. Los estados financieros serán relegados a un segundo plano y se convertirán en información complementaria a los informes».




 CITA DE ARISTÓTELES:

  

“Cualquiera puede ponerse furioso… eso es fácil. Pero estar furioso con la persona correcta, en la intensidad correcta, en el momento correcto, por el motivo correcto, y de la forma correcta…eso no es fácil"




 CITA DE JOHN EGAN:




“El objetivo fundamental de las empresas es hacer dinero satisfaciendo al cliente” (Sir John Egan, presidente de Jaguar, S.A.)




 CITA DE WINSTON CHURCHILL:


“Suelo emplear cinco minutos para preparar los discursos de dos horas, y dos horas en preparar los discursos de cinco minutos”




 CITA DE VOLTAIRE:


“Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero.”




 CITA DE ANTOINE DE SAINT EXÚPERY:


“Si quieres construir un barco de vela…… ….organiza a los hombres, recoge la madera, asegura la impermeabilidad, distribuye las tareas… Pero sobre todo…enséñales la nostalgia del mar infinito”.