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martes, 24 de julio de 2012

FORMACIÓN EN TRABAJO CON PVD



Artículo 5. Obligaciones en materia de formación e información.

 1.- De conformidad con los artículos 18 y 19 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, el empresario deberá garantizar que los trabajadores y los representantes de los trabajadores reciban una formación e información adecuadas sobre los riesgos derivados de la utilización de los equipos que incluyan pantallas de visualización, así como sobre las medidas de prevención y protección que hayan de adoptarse en aplicación del presente Real Decreto.

2.- El empresario deberá informar a los trabajadores sobre todos los aspectos relacionados con la seguridad y la salud en su puesto de trabajo y sobre las medidas llevadas a cabo de conformidad con lo dispuesto en los artículos 2 y 4 de este Real Decreto.

3.- El empresario deberá garantizar que cada trabajador reciba una formación adecuada sobre las modalidades de uso de los equipos con pantalla de visualización, antes de comenzar este tipo de trabajo y cada vez que la organización del puesto de trabajo se modifique de manera apreciable. La formación e información de los trabajadores usuarios de pantallas de visualización y de sus representantes debería tener como principal objetivo la prevención de los riegos específicos para la salud que pueden derivarse del trabajo con dichos equipos. Para lograr ese objetivo la formación e información debería comprender, al menos, los siguientes aspectos:

a) La explicación de las causas del riesgo y de la forma en que se pueden llegar a producir daños para la salud en el trabajo con pantallas de visualización.

 b) El papel desempeñado por el propio trabajador y sus representantes en el reconocimiento de dichos riesgos y los canales que pueden utilizar para comunicar los eventuales síntomas o deficiencias detectados.

c) La información de todos los aspectos importantes del Reglamento sobre pantallas de visualización, especialmente los relativos a la vigilancia de la salud, la evaluación de los riesgos y los requerimientos mínimos de diseño del puesto contenidos en el Anexo del citado Reglamento. Esta formación e información puede efectuarse de distintas formas, por ejemplo, mediante medios audiovisuales o charlas específicas. La información dada por el empresario a los trabajadores usuarios de pantallas de visualización debe incluir, de manera específica, la correspondiente a la organización de la vigilancia de la salud, así como el resultado de las preceptivas evaluaciones del riesgo en los puestos de trabajo y de las medidas adoptadas para corregir las deficiencias. Además, cada trabajador debería recibir una información suficiente sobre:

a) La forma de utilizar los mecanismos de ajuste del equipo y del mobiliario del puesto, a fin de conseguir la configuración más adecuada a sus necesidades, poder adoptar posturas correctas, visualizar satisfactoriamente la pantalla, etc.

b) La importancia de propiciar el cambio postural en el transcurso del trabajo, evitando el estatismo y el mantenimiento de posturas incorrectas.

c) La adopción de pautas saludables de trabajo para prevenir la fatiga. A este respecto, es recomendable la inclusión de una sencilla tabla de ejercicios visuales y musculares que ayude a reducir la tensión del trabajo prolongado ante la pantalla durante las pausas. Por modalidades de uso de los equipos con pantallas de visualización se debe entender las que se derivan de la utilización de diferentes programas de ordenador así como la aplicación de cualquiera de ellos para efectuar distintos tipos de tarea. La formación inicial del trabajador usuario de pantallas de visualización debería adecuarse a su capacidad y habilidades, así como a las exigencias concretas de la tarea que se le vaya a encomendar. Esta formación debe ser actualizada cada vez que se modifique de manera apreciable alguno de los principales elementos que configuran el puesto de trabajo: equipo informático, programas de ordenador o tareas que se realicen.


8. EL SOFTWARE 

En la ergonomía del software se consideran siete principios generales de diseño, aplicables a cualquier técnica específica de diálogo:

— Capacidad de adecuación a la tarea

— Autodescriptividad del sistema

— Controlabilidad

— Conformidad con las expectativas del usuario

— Tolerancia a los errores

— Capacidad de adaptación al usuario

— Fácil de aprender a utilizar


 1) Capacidad de adecuación a la tarea 

Un sistema de diálogo tiene capacidad de adecuarse a la tarea en la medida que puede asistir al usuario para realizarla de manera eficiente. Para ello, la aplicación debe permitir la ejecución del trabajo sin presentar problemas u obstáculos innecesarios. Por ejemplo, si existe la posibilidad de entrada de datos “por defecto” en una tarea dada, estos no se le deben pedir al usuario (especificación de longitudes de campo para fechas, etc.) En el mismo orden de cosas, cualquier operación requerida en el proceso de diálogo usuario/ordenador que no sea inherente a la tarea propiamente dicha debe ser realizada automáticamente por el propio sistema. Por ejemplo, los datos que pueden ser calculados por el sistema, no deben ser pedidos al usuario, el cursor debe situarse automáticamente siguiendo la secuencia de la tarea, etc.


 2) Autodescriptividad del sistema 

Un sistema de diálogo es autodescriptivo en la medida que se hace comprensible en cada una de sus etapas mediante las oportunas explicaciones dadas al usuario con arreglo a las necesidades de este o bien a través de una retroacción adecuada. Por ejemplo, el usuario puede ser informado mediante una ayuda sensible al contexto o bien mediante las explicaciones que pueda solicitar al sistema. El usuario debe poder solicitar estas ayudas de forma sencilla.

3) Controlabilidad 

Se dice que un sistema es controlable en la medida que permite al usuario conducir con facilidad el curso de la interacción durante la tarea. Para ello el sistema debe facilitar al usuario tanto la ejecución de operaciones como su anulación, dándole la posibilidad de deshacer lo efectuado en el último paso. Un ejemplo de controlabilidad consiste en que, si el diálogo se interrumpe por un error, su reinicio se pueda efectuar en el paso inmediatamente anterior al error. La controlabilidad supone también que la velocidad de interacción debe mantenerse bajo control del usuario, es decir, que no le sea impuesta por el sistema.

4) Conformidad con las expectativas del usuario

 Un sistema de diálogo es conforme con las expectativas del usuario cuando este funciona de acuerdo con los estereotipos comúnmente aceptados y se corresponde con su formación y experiencia sobre la tarea. Por ejemplo, la aplicación debe usar una terminología que resulte familiar al usuario en el contexto de su trabajo y los diálogos utilizados en tareas análogas deben ser similares. De igual forma, el sistema debe satisfacer las expectativas del usuario sobre los tiempos de respuesta.

5) Tolerancia a los errores

 La tolerancia a los errores cometidos por el usuario ha sido tradicionalmente muy pequeña en los programas de ordenador; por ejemplo, la excesiva rigidez en la sintaxis usada en los diálogos constituía un factor de tensión para el usuario. Se dice que un sistema de diálogo es tolerante a los errores cuando, a pesar de los errores que se cometan a la entrada, se puede continuar la tarea con correcciones mínimas. Un sistema tolerante a los errores debe proporcionar mensajes claros de error, informar sobre la causa de la interrupción y dar sugerencias para corregirlos.

6) Capacidad de adaptación al usuario

 Se dice que un sistema es adaptable al usuario en la medida en que es capaz de modificarse para adecuarse al nivel de destreza del usuario en relación con una determinada tarea. Por ejemplo, la extensión de las explicaciones dadas por el sistema (en informaciones de ayuda, en los mensajes de error, etc.) debe ser modificable de acuerdo con la experiencia del usuario. Asimismo, el programa debe disponer de mecanismos para adaptar el sistema de diálogo al lenguaje, cultura y conocimientos de cada usuario. Por ejemplo, al sistema de unidades de medida, etc.

 7) Fácil de aprender a utilizar 

Aunque un operador aprenda a utilizar una determinada aplicación informática su primer objetivo consiste en conseguir, con el mínimo esfuerzo posible, un procedimiento que le permita efectuar su trabajo. Lo más habitual es que el aprendizaje sea guiado por las necesidades de la tarea, no por las potenciales capacidades del sistema. Esto es así porque, en la práctica, el usuario siempre tiende a buscar un equilibrio entre el esfuerzo invertido en aprender a usar el sistema y los beneficios esperados. Se dice que un sistema de diálogo facilita el aprendizaje en la medida que proporciona guías de ayuda y otros medios didácticos al usuario durante la etapa de aprendizaje. El sistema puede incluir ejemplos y supuestos prácticos que ayuden al usuario a familiarizarse con el sistema y a construir su propio procedimiento operativo. Asimismo, las guías de ayuda y la información deben correr a cargo del sistema y, siempre que sea posible, ser “sensibles al contexto”.

8) Disposiciones legales 

Conviene recordar aquí las disposiciones generales para la interconexión persona/ ordenador contenidas en el Anexo del R.D. 488/1997, de 14 de abril, sobre pantallas de visualización, donde se recogen los principales requisitos que deben reunir los sistemas de diálogo. (Ver información adjunta). R. D. 488/1997. Anexo 1. Interconexión ordenador/persona Para la elaboración, la elección, la compra y la modificación de programas, así como para la definición de las tareas que requieran pantallas de visualización, el empresario tendrá en cuenta los siguientes factores:

a) El programa habrá de estar adaptado a la tarea que deba realizarse.

 b) El programa habrá de ser fácil de utilizar y deberá, en su caso, poder adaptarse al nivel de conocimientos y experiencia del usuario; no deberá utilizarse ningún dispositivo cuantitativo o cualitativo de control sin que los trabajadores hayan sido informados y previa consulta con sus representantes.

c) Los sistemas deberán proporcionar a los trabajadores indicaciones sobre su desarrollo.

d) Los sistemas deberán mostrar la información en un formato y a un ritmo adaptados a los operadores.

e) Los principios de ergonomía deberán aplicarse en particular al tratamiento de la información por parte de la persona. Muchos de los requisitos del sistema de diálogo como son: la autodescriptividad, la tolerancia a los errores, la capacidad de adaptación al usuario y la facilidad de aprendizaje, dependen estrechamente de las “guías de ayuda”. Por ello el sistema de diálogo debe incluir un subsistema de ayuda que facilite al usuario la realización de su tarea. Las “guías de ayuda” son informaciones adicionales que pueden obtenerse en el curso de la interacción usuario/ordenador. Estas informaciones pueden ser proporcionadas a requerimiento del usuario (iniciadas por el usuario) o bien ser suministradas de forma automática por el sistema (iniciadas por el sistema). Este tipo de información debe ser fácilmente distinguible de otras informaciones mostradas en la pantalla en el curso de la tarea. Los mensajes de ayuda iniciados por el sistema deben ser eliminados automáticamente de la pantalla cuando dejan de ser pertinentes a la acción del usuario o al estado del sistema. Por el contrario, los mensajes iniciados por el usuario deben permanecer bajo su control hasta que este decida suprimirlos. En general, se recomienda que los mensajes de ayuda se formulen en sentido positivo, indicando lo que hay que hacer mas que lo que hay que evitar. No obstante, conviene emplear formulaciones negativas cuando sea necesario enfatizar un aspecto o señalar excepciones a una regla. — Por ejemplo: [no almacenar los datos mientras el sistema esta corriendo] Asimismo, en los mensajes debe aparecer escrito, en primer lugar, el resultado de una acción y después como ejecutarla. — Por ejemplo: [para borrar la pantalla presione “intro”] en lugar de: [presione “intro” para borrar la pantalla] Por otra parte, los mensajes deben aparecer formulados de tal manera que refuercen la percepción del usuario de que es él quien controla la tarea y no el sistema. — Por ejemplo: [para guardar los cambios presione “intro” ] en lugar de: [el sistema guardará los cambios si presiona “intro” ]

1) Las ayudas interactivas 

Una clase de ayuda importante es la de tipo interactivo, destinada a proporcionar información al usuario de forma automática en respuesta a sus acciones. En estas ayudas el tipo de retroacción o “feed-back” depende de las entradas del usuario, del estado del sistema y de los cambios realizados en la tarea. Como ejemplos comunes de retroacción tenemos: los mensajes que indican que un comando se ha recibido y está siendo ejecutado, la presentación de una ventana de ayuda cuando el usuario presiona la tecla de ayuda y el movimiento del puntero en la pantalla en respuesta a los movimientos del ratón. El diseño de estas ayudas debe tener en cuenta lo siguiente:

— La habilidad del usuario y sus limitaciones. Por ejemplo, las aplicaciones diseñadas para ser utilizadas por personas con daltonismo, sordera, etc. deben proporcionar retroacciones adecuadas a dichas limitaciones.

— La variedad de los potenciales usuarios. La retroacción para usuarios con poca experiencia debe incluir más información básica que la necesaria para los más experimentados.

— Los propios requisitos de la tarea. La clase de señal utilizada por el sistema debe ser compatible con el tipo de atención demandado por la tarea. Por ejemplo, si el operador debe mirar durante la tarea a otros lugares distintos que la pantalla será necesario incluir un sistema de retroacción suplementario distinto del visual (por ejemplo, de tipo acústico) para determinados mensajes.

— Las capacidades del sistema. La retroacción no debe depender de “hardware” que el usuario pueda o no tener (o depender de ello lo menos posible). Por ejemplo, no incorporar solamente señales acústicas si parte de los sistemas no tienen dispositivo acústico. Un requisito importante para la retroacción proporcionada por el sistema es que no sea intrusiva ni distraiga de la tarea al usuario. Por otro lado, el sistema también debe proporcionar una señal destinada a indicar al usuario cuando ha concluido una petición. En el caso de que dicha petición no pueda concluirla inmediatamente debe proporcionar primero una señal de que la petición ha sido aceptada y finalmente otra indicación cuando la acabe. Por ejemplo, cuando una petición va a tardar en realizarse más de 15 segundos el sistema puede dar una indicación a los 5 segundos de que ha sido aceptada, seguida de indicaciones sucesivas cada 5 segundos para informar del estado del proceso.

2) Los indicadores de órdenes

 Otro tipo de mensaje de ayuda es el constituido por los “prompts” o indicadores de ordenes del sistema. Estos indicadores de ordenes pueden ser genéricos o específicos. Los genéricos indican simplemente que el sistema está esperando una entrada del usuario, sin especificar que tipo de entrada; el ejemplo más común es la indicación del sistema operativo MSDOS. Los indicadores de órdenes específicos indican qué tipo de entrada del usuario está esperando el sistema, así como el tipo de entrada válida en ese punto del diálogo. Por ejemplo, “teclee el nombre del archivo que quiere cargar” Los “indicadores de órdenes” genéricos deben ser utilizados cuando no sean aplicables los de tipo específico y, en particular, cuando existen muchas entradas posibles, de tal forma que estos no resulten prácticos o el espacio en pantalla sea insuficiente para mostrar todas las alternativas. Los “indicadores de ordenes” específicos deben sugerir el tipo de datos que han de ser introducidos, formateando los campos de entrada de forma consistente. Por ejemplo, “introducir la fecha: _/_/_/ (día/mes/año/)”


3) Las ayudas “on line” 

Las ayudas “on line” son guías adicionales proporcionadas por el sistema a las que se puede acceder en cualquier momento en el transcurso de la tarea. Como ejemplos de ayuda “on line” tenemos: las instrucciones, (sobre procedimientos de tarea, sintaxis de comandos, etc.) y las descripciones, (por ejemplo, sobre el significado de las pantallas y acciones asociadas). En general, se recomienda que este tipo de ayuda sea sensible al contexto de la tarea y a las entradas mas recientes del usuario. También estas ayudas pueden ser iniciadas por el sistema o iniciadas por el usuario. La ayuda “iniciada por el sistema” debe ser proporcionada en los casos siguientes:

a) Para usuarios con poca experiencia, a fin de evitarles tener que consultar la guía por propia iniciativa.

 b) Como recordatorio, para usuarios que empleen la aplicación de forma esporádica.

 c) Para informar a cualquier tipo de usuario, sobre los recursos y herramientas disponibles para realizar una determinada operación. Las ayudas iniciadas por el sistema deben poder ser retiradas por el usuario a voluntad. Por otro lado, tenemos las ayudas “on line” iniciadas por el usuario. Estas ayudas deben poder ser solicitadas por el usuario de una forma sencilla y consistente, es decir, el tipo de instrucción debe sugerir una petición de ayuda. Por ejemplo, mediante la pulsación de la tecla “?”, F1 o seleccionando la palabra o icono “ayuda”. Una vez realizada la petición de ayuda, en el transcurso de la tarea, es recomendable que el sistema muestre los temas relacionados con el contexto de esa tarea. No obstante, el tema de ayuda debe ser especificado por el usuario en los siguientes casos:

— Cuando no existe un contexto de tarea disponible para delimitar el tipo de ayuda requerida.

— Cuando el usuario realice distintas tareas simultáneas y requiera flexibilidad para elegir el tipo de ayuda que desea.

4) Los mensajes de advertencia y de error 

En relación con los mensajes de error es necesario tener en cuenta lo siguiente:

a) Los mensajes deben ser retirados automáticamente tan pronto como se haya corregido su causa (o antes, si el usuario quiere quitarlos).

b) En el caso de que sea posible anticipar el fallo el sistema debe proporcionar un mensaje de advertencia antes de que se produzca el mismo. Por ejemplo, se puede dar un mensaje de precaución cuando exista riesgo de fallo debido a que la aplicación está corriendo con poca memoria.

c) El sistema debe proporcionar un mensaje de alerta o de confirmación antes de ejecutar el mandato si las acciones del usuario pueden tener consecuencias destructivas o son reconocidas por el sistema como ilógicas o dudosas o bien pueden ocasionar resultados de difícil reparación. Otro aspecto importante de la ergonomía del software lo constituye la presentación de la información en la pantalla de ordenador. La presentación de la información debe permitir que el usuario realice la tarea visual de forma satisfactoria y eficiente. Para ello, la información debe ser legible, comprensible y fácilmente interpretable. Por otro lado, debe estar de acuerdo con las expectativas del usuario y con las convenciones comúnmente aceptadas. En el conjunto de recomendaciones relativas a la presentación de la información en la pantalla cabe distinguir tres categorías:

— El tamaño y formato de los caracteres alfanuméricos

— La organización de la información

— La utilización de códigos técnicos


a) Las ventanas 

El empleo de ventanas, especialmente de ventanas múltiples, en una pantalla de visualización resulta muy apropiado para mostrar la información procedente de distintas fuentes o cuando es necesario alternar con frecuencia entre distintas aplicaciones, tareas, o ficheros. También resulta apropiado cuando se necesita tener a la vista el contexto de la tarea mientras se realizan operaciones específicas en una parte de ella. Dentro de una misma aplicación las ventanas de un mismo tipo deben tener la misma apariencia. Por ejemplo, las ventanas de ayuda, por un lado, o las ventanas de mensajes, por otro. Análogamente, las áreas y los elementos de control de las ventanas que realicen diferentes funciones deben ser fácilmente discriminables y estar colocados de forma consistente.

 b) Los listados

 El empleo de listados constituye una forma habitual de organizar la información en las pantallas. Cuando se elaboran listados con información alfanumérica la alineación debe hacerse en el margen izquierdo, con la posibilidad de utilizar sangrados para organizar dicha información en orden jerárquico. Por el contrario, en los listados numéricos que representen cantidades o valores la alineación debe de hacerse a la derecha y si contiene decimales deben ordenarse respecto al punto o la coma que indica el decimal.

c) Las tablas 

Otra de las formas utilizadas habitualmente para organizar la información es el empleo de tablas, que son disposiciones de dos o más listas relacionadas entre sí. En la información tabulada los datos más relevantes o de mayor prioridad deben situarse en la columna de la izquierda y los de menor significación a la derecha. Con el fin de facilitar la exploración visual los encabezamientos de columna y de fila deben ser mantenidos al pasar las páginas. También se recomienda la inserción de filas en blanco entre cada 5 ó 6 filas de datos con el fin de facilitar la lectura de las tablas o bien la utilización del color o de líneas divisorias.

 5) La utilización de códigos técnicos 


Para presentar información en la pantalla se utilizan códigos que cumplen diferentes funciones, entre ellos se encuentran los códigos gráficos, los códigos luminosos y los códigos de color.

a) Códigos gráficos

Dentro de los códigos gráficos se incluyen los diagramas, los iconos y las formas geométricas. Los diagramas resultan muy útiles para facilitar la comprensión de datos numéricos. A este fin se pueden utilizar diagramas de barras, histogramas y gráficos en forma de tarta. Estos gráficos pueden tener distintas apariencias, por ejemplo, aparecer planos o en perspectiva. Por otra parte, los iconos o pictogramas, ampliamente utilizados en los entornos gráficos actuales, consisten en representaciones simplificadas de objetos reales y resultan muy útiles para la identificación rápida y clara del tipo de acción deseada. Para que sean eficaces, los iconos deben ser configurados de manera que sean fácilmente comprensibles distinguibles entre sí. Otra clase de codificación gráfica lo constituyen las formas geométricas. Estas formas se pueden utilizar para hacer más fácil la discriminación de categorías de información en las pantallas gráficas. Cuando se emplean formas geométricas es necesario limitar el número de ellas, con el fin de facilitar su discriminación.

b) Códigos luminosos 

Dentro de los códigos luminosos cabe citar la intermitencia, la inversión del contraste y el resalte luminoso. La codificación por intermitencia resulta muy eficaz para destacar alguna parte importante de la información que requiera la atención del usuario de forma prioritaria. Los mejores resultados se obtienen utilizando sólo dos niveles de codificación: con y sin intermitencia, si bien es posible distinguir de manera fiable hasta tres o cuatro ritmos de intermitencia. Cuando es necesario leer la información la frecuencia de parpadeo no debe ser mayor de 2 Hz. El resalte de luminosidad también se puede utilizar para los mismos fines que la intermitencia. Cuando se emplea este tipo de codificación se recomienda usar sólo dos niveles: brillo normal y el brillo elevado, si bien se puede utilizar también un tercer nivel de baja luminancia destinado a la información menos importante. Por último, para destacar ciertos ítems que requieran la atención del usuario se puede utilizar la inversión del contraste. Por ejemplo, en un texto escrito con caracteres negros sobre fondo brillante se puede destacar una parte del mismo representando los caracteres brillantes sobre fondo negro.

c) Códigos de color 


Las recomendaciones que se exponen a continuación se aplican únicamente a las características del color empleado en los textos y gráficos simples, que no presenten gradaciones continuas de tonalidad o apariencia fotográfica.

d) Efectos del fondo y del entorno sobre la imagen. 

Para optimizar la discriminación e identificación de los colores, se recomienda adoptar uno de los dos siguientes sistemas de representación:

— Figuras en color sobre fondo acromático.

— Figuras acromáticas sobre fondo en color. Los fondos acromáticos, como el negro o el gris medio u oscuro, maximizan la visibilidad de las representaciones en color.


 e) Colores extremos del espectro cromático. 

Cuando los colores extremos del espectro cromático se presentan simultáneamente, provocan un excesivo esfuerzo de acomodación o ciertos efectos de profundidad (cromoestereopsis). Este efecto se produce como consecuencia del diferente grado de refracción del cristalino del ojo a la luz de diferentes longitudes de onda. Esa es la razón por la cual dichos colores no deben emplearse simultáneamente para representar caracteres alfanuméricos en tareas de lectura. También se debe evitar el empleo del color azul saturado para representar símbolos o texto sobre fondo oscuro. El empleo del color para codificar la información debe hacerse con mesura, con el fin de evitar la reducción de la eficacia debida al abigarramiento de colores en la pantalla. Para no perjudicar el reconocimiento del significado, cuando se utiliza el color como forma principal de codificación, cada color debe representar sólo una categoría de información. Con este tipo de codificación es posible reconocer con facilidad 10 u 11 colores diferentes, si bien no se recomienda usar más de cuatro o cinco cuando es necesario recordar su significado. En las aplicaciones informáticas el color no debe ser el único medio de codificación. Es necesario tener en cuenta que el 8 % de los varones presenta deficiencias en la visión de los colores y, por otra parte, conviene que la aplicación pueda correr también en monitores monocromáticos. En todo caso, dado que el color constituye un buen código auxiliar para identificar y discriminar la información con eficacia y rapidez se aconseja su empleo de forma redundante junto con otras formas de codificación.

Escrito en EL MASTER DEL GUAPO HACKER, de Xavier Valderas

VIGILANCIA DE SALUD EN PVD ( PANTALLAS DE VISUALIZACIÓN DE DATOS )


Artículo 4. Vigilancia de la salud. 

1.- El empresario garantizará el derecho de los trabajadores a una vigilancia adecuada de su salud, teniendo en cuenta en particular los riesgos para la vista y los problemas físicos y de carga mental, el posible efecto añadido o combinado de los mismos, y la eventual patología acompañante. Tal vigilancia será realizada por personal sanitario competente y según determinen las autoridades sanitarias en las pautas y protocolos que se elaboren, de conformidad con lo dispuesto en el apartado 3 del artículo 37 del Real Decreto 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención. Dicha vigilancia deberá ofrecerse a los trabajadores en las siguientes ocasiones :

a) Antes de comenzar a trabajar con una pantalla de visualización.

 b) Posteriormente, con una periodicidad ajustada al nivel de riesgo a juicio del médico responsable.

c) Cuando aparezcan trastornos que pudieran deberse a este tipo de trabajo.

2.- Cuando los resultados de la vigilancia de la salud a que se refiere el Apartado 1 lo hiciese necesario, los Trabajadores tendrán derecho a un reconocimiento oftalmológico.


3.- El empresario proporcionará gratuitamente a los trabajadores dispositivos correctores especiales para la protección de la vista adecuados al trabajo con el equipo de que se trate, si los resultados de la vigilancia de la salud a que se refieren los apartados anteriores demuestran su necesidad y no pueden utilizarse dispositivos correctores normales. El Artículo 4 obliga al empresario a ofrecer una vigilancia de la salud a todos aquellos empleados que puedan ser considerados “trabajadores” usuarios de pantallas de visualización. Esta vigilancia deberá tener en cuenta especialmente los riesgos para la vista, los problemas musculoesqueléticos y la fatiga mental. Como resultado de dicho examen, el empresario debería ser informado de si el “trabajador” usuario de pantallas de visualización necesita algún dispositivo corrector especial de la vista para realizar el trabajo con la pantalla de visualización y de cuando debe ser efectuada la nueva revisión médica.


 1) Cuando debe ser realizada la vigilancia de la salud Para los “trabajadores” usuarios de pantallas de visualización el empresario debe ofrecer la vigilancia de la salud en tres ocasiones: a) Antes de comenzar a trabajar con una pantalla de visualización El primer examen de la salud debe ser realizado antes de que el sujeto, previamente seleccionado, emprenda su actividad como “trabajador” usuario de pantallas de visualización. Esto no significa que dicho examen se deba realizar antes de que el empleado realice cualquier trabajo con la pantalla, si no desde el momento en que dicho empleado vaya a realizar una actividad propia de un “trabajador” usuario de pantallas de visualización, conforme con las definiciones dadas en el Artículo 2. Debe entenderse que este examen de la salud se refiere a trabajadores ya contratados, no a los que son objeto de un proceso de selección. En lo que concierne a las personas que ya vinieran realizando las actividades propias de un “trabajador” usuario de pantallas de visualización en el momento de la entrada en vigor del presente Reglamento, el empresario debe ofrecer la citada revisión de la salud lo antes posible.


 b) Posteriormente, con una periodicidad ajustada al nivel de riesgo a juicio del médico responsable. El empresario y el trabajador deberían ser informados, por el médico responsable del examen de la salud, sobre la periodicidad de los reconocimientos. Dicha periodicidad puede variar de un trabajador a otro, de acuerdo con sus necesidades individuales. Esto debería ser tenido en cuenta en el caso de las personas con defectos visuales, discapacitados, mujeres embarazadas, etc.



 c) Cuando aparezcan trastornos que puedan deberse al trabajo con PVD El “trabajador” usuario de pantallas de visualización puede solicitar la realización de un reconocimiento de su salud en relación con los síntomas o dolencias que puedan ser consideradas razonablemente debidas a su trabajo, por ejemplo: problemas visuales, molestias en la espalda, dolores en las manos o brazos, etc.


2) Reconocimiento oftalmológico 

Cuando, a través de la referida vigilancia de la salud, se detecte algún problema ocular (posible alteración o enfermedad en los ojos) el trabajador tendrá derecho a que se le practique un reconocimiento oftalmológico por el especialista competente.


3) Dispositivos correctores especiales

Por “dispositivos correctores especiales” se debe entender aquellos dispositivos correctores de la visión (normalmente gafas) que sean prescritos en los exámenes de salud, por el médico responsable de los mismos, con el fin de poder trabajar a las distancias requeridas en el puesto equipado con pantalla de visualización. Por “dispositivos correctores normales” se entenderá aquellos dispositivos destinados a corregir los defectos visuales con una finalidad distinta a la anterior. Entre los trabajadores que necesitan dispositivos correctores especiales pueden encontrarse tanto los que ya vinieran utilizando gafas o lentillas como aquellos que tuvieran defectos de la visión sin corregir, de los que pueden tomar conciencia al trabajar con pantallas de visualización, como consecuencia de la mayor demanda visual. Las gafas antirreflejo y sistemas análogos, destinados a proteger contra los reflejos molestos, radiaciones, etc., no se deben considerar dispositivos correctores especiales a los efectos mencionados anteriormente.



Escrito en EL MASTER DEL GUAPO HACKER, de Xavier Valderas

METODOLOGÍA DE EVALUACIÓN DE PVD ( PANTALLAS DE VISUALIZACIÓN DE DATOS )



1) La evaluación de los riesgos

 El empresario debe proceder a realizar la evaluación de los riesgos para la seguridad y salud de los trabajadores usuarios de los equipos con pantallas de visualización, especialmente de los relativos a la fatiga visual, los trastornos musculoesqueléticos y los derivados de la carga mental. A estos riesgos está sometida cualquier persona que haya sido catalogada como “trabajador” usuario de pantallas de visualización, con arreglo a los criterios expuestos anteriormente. Por tanto, la citada evaluación deberá realizarse en todos aquellos puestos equipados con “pantallas de visualización” que puedan ser ocupados por empleados con la consideración de “trabajadores” usuarios de dichos equipos. No obstante, la naturaleza de los riesgos derivados del trabajo prolongado con pantallas de visualización limita el tipo de evaluación que puede realizarse en la práctica. Así, por ejemplo, la conjunción de todos los factores que pueden contribuir a la carga visual hace que sea prácticamente inabordable la predicción puramente objetiva de la magnitud de dicha en una determinada situación de trabajo. Lo dicho anteriormente, no impide que pueda realizarse un control de todos y cada uno de los factores que contribuyen a la fatiga visual y acondicionarlos siguiendo las buenas prácticas de diseño ergonómico generalmente aceptadas. Estas mismas consideraciones son aplicables a la evaluación de los riesgos de fatiga mental y de los trastornos musculoesqueléticos.


 En la práctica se nos ofrecen tres alternativas complementarias para evaluar los puestos de trabajo en relación con estos riesgos:

 a) La verificación de los requisitos de diseño y acondicionamiento ergonómico para los diferentes elementos que integran el puesto a fin de controlar el riesgo en su origen.

 b) La estimación de la carga mental, visual y muscular; a través del análisis de las exigencias de la tarea, las características del trabajador, el tiempo de trabajo, los síntomas de fatiga, etc.

c) La detección de las situaciones de riesgo mediante la vigilancia de la salud del trabajador. Desde el punto de vista preventivo tienen mayor interés los dos primeros enfoques, por su carácter activo (se actúa antes de que se produzca el daño). No obstante, el control de la salud es un complemento importante de la evaluación, dado que permite detectar los daños sufridos. En lo que concierne al segundo enfoque, las estimaciones de la carga mental, visual y muscular, suelen requerir la intervención de expertos y el empleo de procedimientos de cierta complejidad, lo que puede quedar fuera del alcance de la mayoría de las empresas. Finalmente, el control del riesgo basado en la verificación de los requisitos de diseño y acondicionamiento ergonómico resulta mas accesible y está de acuerdo con lo establecido por la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, en su Art. 15, letra

d). Esta evaluación debe comprender los 5 elementos que integran el puesto de trabajo:

— El equipo informático

— La configuración física del puesto —

 El medio ambiente físico

— Los programas informáticos

 — La organización del trabajo


2) Metodología de la evaluación

 El tipo de evaluación debe ser apropiado a la clase de trabajo realizado y a la complejidad del puesto. Para la mayoría de las actividades de oficina será suficiente la evaluación basada en la aplicación de un test de evaluación. En la Guía Técnica del INSHT se incluye un test destinado a realizar una primera evaluación de este tipo de puestos. Este test está pensado para hacer frente a las dificultades prácticas que plantea la evaluación de un gran número de puestos. El citado test tiene sus limitaciones y, por tanto, se podrían presentar casos en los que no se pueda determinar con certeza la adecuación de algunos aspectos del puesto. Dichas limitaciones pueden presentarse también en los puestos ocupados por trabajadores con características especiales; discapacitados, embarazadas, etc. Cuando en la aplicación del test se presenten situaciones dudosas, el responsable de la evaluación puede proceder a la realización de análisis mas detallados de los correspondientes aspectos. Por ejemplo, si una vez aplicado el test de evaluación a un conjunto de puestos no existe la certeza de que la iluminación esté bien o mal acondicionada en alguno de ellos, se puede proceder a la realización de mediciones y utilizar, en su caso, criterios cuantitativos de evaluación. La información proporcionada por los trabajadores usuarios constituye una parte esencial de la evaluación. Una forma práctica de obtenerla consiste en el empleo del citado test, que también puede ser cumplimentado por los propios trabajadores usuarios. En cualquier caso, el empresario debe asegurar que los trabajadores que vayan a cumplimentar el test reciban las instrucciones adecuadas. También es posible emplear otros procedimientos de evaluación complementarios o alternativos; por ejemplo, los aspectos que se prestan a un análisis mas objetivo, tales como la calidad de las pantallas y de los teclados los requisitos de ajuste de las sillas de trabajo, etc., comunes a muchos puestos, podrían ser considerados de forma global por parte del responsable de la evaluación, mientras la información proporcionada por los usuarios se centraría en los factores menos susceptibles de objetivar. No obstante, en actividades donde puedan aparecer riesgos particulares, o importantes pérdidas materiales, o bien la seguridad para terceras personas pueda constituir un factor crítico (como por ejemplo, el control del tráfico aéreo, salas de control de procesos, grandes plantas de energía, etc.), puede ser necesario realizar una evaluación mas detallada que la proporcionada por los procedimientos citados anteriormente. Esta evaluación podría requerir un estudio ergonómico del puesto donde, por ejemplo, se incluyera un análisis de la tarea donde se hubiera detectado una situación particular de estrés de trabajo, registros posturales, mediciones relativas al diseño del puesto, análisis del “software” utilizado, análisis cuantitativos de la iluminación y del entorno visual, etc. La aplicación de este tipo de análisis ergonómico sólo estaría justificada en puestos de trabajo especiales, como sería el caso de las actividades donde los errores del trabajador puedan tener consecuencias graves para él o para terceras personas, o bien dar lugar a importantes pérdidas materiales.


3) Revisión de las evaluaciones

 De acuerdo con lo establecido en el Artículo 6 del R. D. 39/1997, la evaluación de los riesgos debe ser revisada en el caso de que se hayan introducido cambios significativos en el puesto de trabajo, cuando se hayan detectado daños a la salud de los trabajadores y en los demás supuestos incluidos en el Artículo 6 del Reglamento de los Servicios de Prevención. En el caso del trabajo con pantallas de visualización, esto puede ser debido a los cambios efectuados en el equipo informático, en los programas de ordenador, en la iluminación, etc., o bien como consecuencia de incrementos sustanciales del tiempo de trabajo ante la pantalla de visualización o debido a los cambios en el propio colectivo de trabajadores usuarios. La revisión de las evaluaciones también podría ser necesaria cuando la investigación científica descubra algún nuevo riesgo significativo en el trabajo con pantallas de visualización.



4) Reducción del riesgo al mínimo posible 

Una vez conocidas las deficiencias más importantes, a través de la correspondiente evaluación de los riesgos, se deberían llevar a cabo las medidas correctoras necesarias con la celeridad adecuada a la importancia de los mismos, de manera que se elimine el riesgo o se reduzca al nivel más bajo razonablemente posible.


5) Medidas técnicas u organizativas para disminuir el riesgo 

Según la Guía Técnica del INSHT, la mayoría de las acciones correctoras pueden ser clasificadas dentro de los siguientes grupos:

— Las dirigidas a garantizar que todos los elementos materiales constitutivos del puesto satisfagan los requisitos de diseño ergonómico, (equipamiento, programas de ordenador, condiciones ambientales, etc.). En definitiva, el cumplimiento de todos los requisitos especificados en la primera parte de esta unidad didáctica.

— Las dirigidas a garantizar la formación e información de los trabajadores usuarios de pantallas de visualización, con el fin de que sepan utilizar el equipamiento de trabajo de manera segura (ver más adelante el punto relativo a la formación e información de los trabajadores usuarios).


 — Las dirigidas a garantizar formas correctas de organización del trabajo. Este constituye un aspecto importante del acondicionamiento de los puestos dado que los principales riesgos del trabajo prolongado ante la pantalla (problemas posturales, fatiga visual y sobrecarga mental) están muy ligados al diseño de las tareas y la organización del trabajo. Desde el punto de vista preventivo, siempre que la naturaleza de las tareas lo permita, podrían organizarse las actividades de manera que los trabajadores tengan un margen de autonomía suficiente para poder seguir su propio ritmo de trabajo y hacer pequeñas pausas discrecionales para prevenir la fatiga física, visual y mental. Estas modalidades de trabajo, habituales en muy distintos ámbitos laborales, pueden considerarse satisfactorias desde el punto de vista de la prevención del riesgo de fatiga, y suelen hacer innecesario el establecimiento de pausas regladas, sobre todo si el trabajo se combina con otras tareas donde no se utilice la pantalla de visualización. Lo deseable es que, de forma espontánea, cada usuario tome las pausas o respiros necesarios para relajar la vista y aliviar la tensión provocada por el estatismo postural. Esta forma de prevenir la fatiga puede ser eficaz siempre que el trabajador no se vea sometido a un apremio excesivo de tiempo. Por el contrario, donde las necesidades inherentes al tipo de tarea realizada conlleve inevitablemente períodos de trabajo intensos con la pantalla de visualización, (ya sea debido a la propia lectura de la pantalla, al uso intensivo del dispositivo de entrada de datos o a una combinación de ambos), se puede afirmar la existencia de un riesgo importante de fatiga para el trabajador. En estos casos, se debería tratar de alternar el trabajo ante la pantalla con otras tareas que demanden menores esfuerzos visuales o musculoesqueléticos, con el fin de prevenir la fatiga. Por ejemplo, un trabajador encargado de introducir datos en el ordenador podría alternar esta tarea con otras actividades de oficina, tales como la atención al cliente, el archivo de impresos, la utilización del teléfono, etc. Por el contrario, no serviría como tarea alternativa la mecanografía tradicional. Considerando el número, cada vez mayor, de personas que trabajan con pantallas de visualización, en la práctica puede resultar difícil encontrar tareas alternativas que permitan reducir la carga visual, mental y postural. Donde las actividades realizadas con pantallas de visualización tampoco puedan ser organizadas de la forma anterior, será necesario establecer pausas planificadas.



6) Naturaleza de las pausas y de los cambios de actividad 

En aquellos casos en los que el trabajo realizado con pantallas de visualización conlleva una demanda visual importante o una utilización intensiva del teclado, durante los cambios de actividad debe ser evitada la ejecución de aquellas cuyas demandas visuales o, en su caso, musculoesqueléticas sean relevantes. En lo que concierne a las pausas planificadas, su duración y frecuencia dependerán de las exigencias concretas de cada tarea. No obstante, se pueden dar las siguientes recomendaciones de carácter general:

— Las pausas deberían ser introducidas antes de que sobrevenga la fatiga.

— El tiempo de las pausas no debe ser recuperado aumentando, por ejemplo, el ritmo de trabajo durante los períodos de actividad.

— Resultan más eficaces las pausas cortas y frecuentes que las pausas largas y escasas. Por ejemplo, es preferible realizar pausas de 10 minutos cada hora de trabajo continuo con la pantalla que pausas de 20 minutos cada dos horas de trabajo. Siempre que sea posible las pausas deben hacerse lejos de la pantalla y deben permitir al trabajador relajar la vista (por ejemplo, mirando algunas escenas lejanas) cambiar de postura, dar algunos pasos, etc.

— En la formación e información de los trabajadores usuarios se puede incluir alguna tabla sencilla de ejercicios visuales y musculares que ayuden a relajar la vista y el sistema musculoesquelético durante las pausas.

— De forma orientativa, lo más habitual sería establecer pausas de unos 10 ó 15 minutos por cada 90 minutos de trabajo con la pantalla; no obstante, en tareas que requieran el mantenimiento de una gran atención conviene realizar al menos una pausa de 10 minutos cada 60 minutos. En el extremo contrario, se podría reducir la frecuencia de las pausas, pero sin hacer menos de una cada dos horas.






Escrito en EL MASTER DEL GUAPO HACKER, de Xavier Valderas

OBLIGACIONES DEL EMPRESARIO ACERCA DE LAS PVD ( PANTALLAS DE VISUALIZACIÓN DE DATOS )



Artículo 3. Obligaciones generales del empresario.

1. El empresario adoptará las medidas necesarias para que la utilización por los trabajadores de equipos con pantallas de visualización no suponga riesgos para su seguridad o salud o, si ello no fuera posible, para que tales riesgos se reduzcan al mínimo.En cualquier caso, los puestos de trabajo a que se refiere el presente Real Decreto deberán cumplir las disposiciones mínimas establecidas en el Anexo del mismo.

 2. A efectos de lo dispuesto en el primer párrafo del apartado anterior, el empresario deberá evaluar los riesgos para la seguridad y salud de los trabajadores, teniendo en cuenta en particular los posibles riesgos para la vista y los problemas físicos y de carga mental, así como el posible efecto añadido o combinado de los mismos. La evaluación se realizará tomando en consideración las características propias del puesto de trabajo y las exigencias de la tarea y entre éstas, especialmente, las siguientes:

a ) El tiempo promedio de utilización diaria del equipo.

 b) El tiempo máximo de atención continua a la pantalla requerido por la tarea habitual

c) El grado de atención que exija dicha tarea.



3. Si la evaluación pone de manifiesto que la utilización por los trabajadores de equipos con pantallas de visualización supone o puede suponer un riesgo para su seguridad o salud, el empresario adoptará las medidas técnicas u organizativas necesarias para eliminar o reducir el riesgo al mínimo posible. En particular, deberá reducir la duración máxima del trabajo continuado en pantalla, organizando la actividad diaria de forma que esta tarea se alterne con otras o estableciendo las pausas necesarias cuando la alternancia de tareas no sea posible o no baste para disminuir el riesgo suficientemente

4. En los Convenios Colectivos podrá acordarse la periodicidad, duración y condiciones de organización de los cambios de actividad y pausas a que se refiere el apartado anterior. Los principales riesgos asociados al uso de equipos con pantalla de visualización son: los trastornos musculoesqueléticos, la fatiga visual y la fatiga mental.

El Anexo del Reglamento sobre pantallas de visualización establece las disposiciones mínimas que han de cumplir este tipo de puestos a fin de prevenir los citados riesgos. Estos requerimientos comprenden el equipo informático, el mobiliario, el medio ambiente físico y los programas informáticos. De acuerdo con la “Observación preliminar” del citado Anexo, los requerimientos específicos del mismo se aplicarán en la medida en que existan en el puesto los elementos a los que se refieren cada uno de ellos y siempre que lo permita las características intrínsecas de la tarea. En la práctica, los requerimientos detallados en el Anexo son plenamente aplicables a la mayoría de los puestos típicos de oficina, pero puede haber aplicaciones mas especializadas de los equipos con pantallas de visualización donde algunos de dichos requerimientos sea inapropiado.



Escrito en EL MASTER DEL GUAPO HACKER, de Xavier Valderas

LA PROBLEMÁTICA DEL TRABAJO CON PVD


Los trastornos que suelen aquejar a los usuarios de pantallas de visualización son más acusados que los sufridos por los empleados en otras actividades de oficina; diversas investigaciones han mostrado que el tipo y frecuencia de los síntomas sufridos por las personas que trabajan habitualmente con pantallas de visualización dependen del tipo de tarea realizada. Una útil clasificación de Panel, basada en la tarea predominante realizada por el operador, caracteriza las actividades realizadas con PVD de la siguiente forma:

 1) Entrada de datos 

La información es tecleada habitualmente de acuerdo a un formato establecido. El volumen de trabajo suele ser alto, con pocas interrupciones, poco control del ritmo de trabajo por parte del operador y pocas oportunidades para la toma de decisiones.

 2) Consulta de datos

 La información se lee en pantalla, lo que conlleva una frecuente visualización de la misma. La frecuencia de tecleo es media y con interrupciones, mientras el control del ritmo y la oportunidad de tomar decisiones es variable.

3) Diálogo. 

Este tipo de actividad conlleva la introducción y lectura de información. La frecuencia de tecleo es alta pero intermitente, y la visualización de la pantalla es alta. El control del ritmo de trabajo por parte del operador y la oportunidad de tomar decisiones es variable.

4) Tratamiento de textos 

Conlleva la introducción e impresión de textos, así como la búsqueda, organización del formato y realización de correcciones. La frecuencia de tecleo es alta pero intermitente, la visualización se reparte entre el documento y la pantalla. Existe alguna oportunidad de controlar el ritmo de trabajo y de tomar decisiones.

5) Programación y diseño asistido 

Estas actividades se consideran habitualmente como de tipo profesional. La frecuencia de tecleo suele ser baja e intermitente, combinado con visualizaciones de pantalla y documentos. El tiempo ante la pantalla puede ser muy variable, con interrupciones frecuentes, y existen mayores posibilidades de controlar el ritmo de trabajo y la toma de decisiones. La caracterización hecha para las principales actividades realizadas con pantallas de visualización muestra el origen de muchos de los problemas sufridos habitualmente por los operadores de estos equipos, principalmente trastornos musculoesqueléticos, problemas visuales y fatiga mental.

A) Trastornos musculoesqueléticos


 Estos trastornos se localizan habitualmente en el cuello, espalda, hombros, brazos y manos. El origen de muchos de estos problemas está en el mantenimiento de posturas estáticas prolongadas, habituales en muchas de las actividades realizadas con PVD, así como en la adopción de posturas incorrectas que pueden estar propiciadas, entre otras cosas, por un diseño inadecuado del puesto. Elementos cuyo diseño puede originar posturas incorrectas: Los trastornos sufridos en las manos y en el cuello, pueden ser también debidos, respectivamente, a los movimientos repetitivos necesarios para teclear y a los giros de cabeza realizados durante la lectura alternativa de la pantalla y documentos de trabajo. ´


B) Problemas visuales y oculares 

Las irritaciones oculares, ojos enrojecidos, visión borrosa, etc., se pueden derivar, entre otras cosas, del movimiento repetitivo de los ojos y de los sucesivos esfuerzos de acomodación realizados durante las tareas de lectura de la pantalla y de los documentos. Estos esfuerzos serán tanto mayores cuanto peor sea la legibilidad de dichos soportes y cuanto mayor sea la diferencia de sus distancias al los ojos del operador. Otro de los factores que está en el origen de muchos de los problemas visuales consiste en los desequilibrios de luminosidad entre los diversos componentes de la tarea visual (principalmente entre una pantalla oscura y unos documentos claros) así como entre esta y el entorno. Cuando la diferencia de luminosidad entre documento y pantalla es excesiva, las frecuentes transiciones visuales entre estos elementos pueden producir fatiga visual, como consecuencia del repetido esfuerzo de adaptación exigido a los ojos del operador. De manera análoga, si la luminosidad del entorno del puesto es muy diferente a la de pantalla, la necesidad de adaptación de los ojos del operador a su lectura puede entrar en conflicto con los requerimientos de adaptación a los niveles de luminosidad del entorno.

C) Fatiga mental 

Suele ser un trastorno bastante frecuente en las actividades realizadas en los puestos de trabajo con equipos de PVD. Este problema puede tener su origen en la organización inadecuada de la tarea, derivada, en general, de una organización del trabajo deficiente, como por ejemplo, un ritmo y volumen elevados de trabajo o la ejecución de actividades monótonas y repetitivas. Otro de los factores determinantes de la fatiga mental lo constituye la inadecuación de los programas informáticos utilizados para realizar la tarea. Muchos de los aspectos relativos a la organización del trabajo pueden ser también la causa de problemas de tipo psicosocial, como por ejemplo, la excesiva división y falta de contenido de las tareas y la imposibilidad de tomar decisiones durante su realización. Como ya se ha visto, estos inconvenientes se presentan con mayor frecuencia en las tareas limitadas a la introducción de datos.

2. DEFINICIONES

 El R. D. 488/1997 de 14 de abril constituye, en nuestro país, la única norma de carácter legal destinada a regular el trabajo con pantallas de visualización; así pues, toda persona que intervenga en el acondicionamiento de este tipo de puestos debe conocer las implicaciones prácticas de dicho reglamento. A este fin, resulta especialmente útil la “Guía técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relativos a la utilización de equipos con pantallas de visualización”, editada por el I.N.S.H.T. En esta Guía se basan las siguientes consideraciones.

 1) Ámbito de aplicación del R.D. 488/1997 

3. - Quedan excluidos del ámbito de aplicación de este Real Decreto:

 a) Los puestos de conducción de vehículos o máquinas.

 b) Los sistemas informáticos embarcados en un medio de transporte.

c) Los sistemas informáticos destinados prioritariamente a ser utilizados por el público.

d) Los sistemas llamados “portátiles”, siempre y cuando no se utilicen de modo continuado en un puesto de trabajo.

e) Las calculadoras, cajas registradoras y todos aquellos equipos que tengan un pequeño dispositivo de visualización de datos o medidas necesario para la utilización directa de estos equipos.

f) Las máquinas de escribir de diseño clásico, conocidas como “máquinas de ventanilla”.

 — La exclusión relativa al punto 3 

a) se refiere a los puestos que incorporan una cabina de conducción en vehículos o máquinas (por ejemplo, grúas y excavadoras).

— La exclusión relativa al punto 3 c) se refiere a los equipos con pantalla de visualización utilizados por el público en general para realizar operaciones de corta duración, tales como: los cajeros automáticos de los bancos, los equipos con pantalla para consultas del público en bibliotecas y centros de documentación y las pantallas electrónicas de información y consulta en centros públicos, aeropuertos, estaciones de ferrocarril, etc.

— La exclusión de los equipos portátiles con pantallas de visualización, en el punto 3 d), sólo se aplica cuando no son utilizados de forma continua en un puesto de trabajo. Los criterios para determinar si la utilización es continua son los mismos que se aplican para definir la condición de “trabajador” usuario (ver más adelante).

— La exclusión relativa al punto 3 e) para pequeños dispositivos de visualización, se debe a que estos no suelen requerir una visualización intensiva por largos períodos de tiempo. Esta exclusión comprende muchos equipos científicos de laboratorio, tales como osciloscopios y otros instrumentos con pequeñas pantallas para mostrar dígitos. En general, quedarían excluidos una gran variedad de instrumentos dotados con estas pequeñas pantallas, destinados a medir cualquier tipo de magnitud física y que pueden ser utilizados en actividades muy diversas: comprobaciones en líneas de montaje, tareas de mantenimiento, controles de calidad, reparaciones, etc.

— La exclusión a que hace referencia el punto 3 f) sólo se aplica a las máquinas de escribir que poseen una pequeña pantalla rectangular, habitualmente de cristal líquido, que generalmente muestra dos o tres líneas de texto. No hay que perder de vista que para los casos excluidos de la aplicación del Real Decreto sobre trabajos con pantallas de visualización todavía se dispone de la legislación general en materia de prevención de riesgos laborales (la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, el Reglamento de los Servicios de Prevención y el Reglamento sobre Lugares de Trabajo).


2) Definiciones 

Artículo 2. Definiciones. A efectos de este Real Decreto se entenderá por:

a) Pantalla de visualización: una pantalla alfanumérica o gráfica, independientemente del método de representación visual utilizado.

b) Puesto de trabajo: el constituido por un equipo con pantalla de visualización provisto, en su caso, de un teclado o dispositivo de adquisición de datos, de un programa para la interconexión persona/máquina, de accesorios ofimáticos y de un asiento y mesa o superficie de trabajo, así como el entorno laboral inmediato.

c) Trabajador: cualquier trabajador que habitualmente y durante una parte relevante de su trabajo normal utilice un equipo con pantalla de visualización.

— Las definiciones de “pantalla de visualización”, “puesto de trabajo” y “trabajador”, determinan si el Reglamento de pantallas se aplica o no a una determinada situación.

a) Qué se entiende por “pantalla de visualización” 


— La definición dada en Reglamento incluye las pantallas de visualización convencionales (con tubo de rayos catódicos), así como las pantallas basadas en otras tecnologías (de plasma, de cristal líquido, etc.). También deben considerarse incluidas las pantallas de visualización no basadas en la tecnología electrónica, como es el caso de las pantallas de visualización de microfichas. Así mismo, deberían considerarse incluidas las pantallas usadas en control de procesos, control del tráfico aéreo, etc.

— No se debe perder de vista que la utilización de los equipos con dispositivos de visualización no comprendidos en el citado Reglamento, quedan todavía sometidos a los requerimientos establecidos en la legislación general sobre prevención de riesgos laborales a la que antes se ha hecho referencia. Esto también es válido en aquellos casos en los que el equipo con pantalla de visualización se utilice por una persona que no pueda ser considerada como “trabajador” usuario.


b) Quien debe considerarse “trabajador” (usuario)

 En la Guía Técnica del INSHT se establece una clasificación de los empleados que usan equipos con pantallas de visualización en tres categorías:

a) Los que pueden considerarse “trabajadores” usuarios de equipos con pantalla de visualización; todos aquellos que superen las 4 horas diarias o 20 horas semanales de trabajo efectivo con dichos equipos.

 b) Los que pueden considerarse excluidos de la consideración de “trabajadores” usuarios; todos aquellos cuyo trabajo efectivo con pantallas de visualización sea inferior a 2 horas diarias o 10 horas semanales.

 c) Los que, con ciertas condiciones, podrían ser considerados “trabajadores” usuarios; todos aquellos que realicen entre 2 y 4 horas diarias (o 10 a 20 horas semanales) de trabajo efectivo con estos equipos.

 Una persona incluida dentro de la tercera categoría puede ser considerada, definitivamente, “trabajador” usuario si cumple, al menos, 5 de los requisitos siguientes:

1º) Depender del equipo con pantalla de visualización para hacer su trabajo, no pudiendo disponer fácilmente de medios alternativos para conseguir los mismos resultados. (Este sería el caso del trabajo con aplicaciones informáticas que reemplazan eficazmente los procedimientos tradicionales de trabajo, pero requieren el empleo de pantallas de visualización, o bien de tareas que no podrían realizarse sin el concurso de dichos equipos).

2º) No poder decidir voluntariamente si utiliza o no el equipo con pantalla de visualización para realizar su trabajo. (Por ejemplo, cuando sea la empresa quien indique al trabajador la necesidad de hacer su tarea usando equipos con pantalla de visualización)

3º) Necesitar una formación o experiencia específicas en el uso del equipo, exigidas por la empresa, para hacer su trabajo. (Por ejemplo, los cursos impartidos por la empresa al trabajador para el manejo de un programa informático o la formación y experiencia equivalente exigidos en el proceso de selección)

4º) Utilizar habitualmente equipos con pantallas de visualización durante períodos continuos de una hora o más. (Las pequeñas interrupciones, como llamadas de teléfono o similares, durante dichos periodos, no desvirtúa la consideración de trabajo continuo).

5º) Utilizar equipos con pantallas de visualización diariamente o casi diariamente, en la forma descrita en el punto anterior.

6º) Que la obtención rápida de información por parte del usuario a través de la pantalla constituya un requisito importante del trabajo. (Por ejemplo, en actividades de información al público en las que el trabajador utilice equipos con pantallas de visualización).

 7º) Que las necesidades de la tarea exijan un nivel alto de atención por parte del usuario; por ejemplo, debido a que las consecuencias de un error puedan ser críticas (Este sería el caso de las tareas de vigilancia y control de procesos en los que un error pudiera dar lugar a pérdidas materiales o humanas).



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