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martes, 22 de mayo de 2012

EL VENDEDOR DE AUTOMÓVILES JOE GIRALD


Joe Girard es el mejor vendedor del mundo. Su oferta: automóviles. Su récord: mientras los demás vendían en promedio cinco vehículos al mes, él cerraba seis o más tratos al día. Este hecho lo hizo acreedor al récord mundial Guinness en 12 ocasiones consecutivas. Durante sus 15 años de carrera vendió 13,001 autos de manera individual. ¿Cómo lo hizo? Con una serie de estrategias para crear y mantener relaciones con sus prospectos y clientes. Pero, sobre todo, sorprendiéndolos una y otra vez. Y es que ya no basta con estar a tiempo, ofrecer un producto de calidad o superar las objeciones para que te den el “sí”. Se trata de dejar una buena impresión duradera, incluso antes que la reunión de negocios comience. Toma nota de los siguientes tips que te ayudarán a impresionar a las personas en ese primer encuentro. Esto no sólo con la oferta que tengas preparada, sino con una planeación (antes), estrategias para descifrar el lenguaje corporal y facial (durante), así como acciones para dar seguimiento a cada caso (después). Antes La palabra clave es preparación. Para Girard, la vida es un juego y tienes que saber qué es lo que estás jugando. Y no es únicamente planear lo que vas a decir o qué ropa vas a usar, también tienes que saber quién es el prospecto al que visitarás (en la medida de lo posible).


  Por ejemplo, si vas a reunirte con un potencial comprador para comer, investiga sus gustos y el tipo de comida que prefiere, si es alérgico a algún alimento o si tiene alguna restricción (para obtener esta información, llama a su secretaria o visita el perfil de la persona en sus redes sociales). Después, elige el restaurante, reserva una mesa con anticipación, llega a tiempo y asegúrate que el encuentro se lleve a cabo de manera agradable. Así, lo que das a entender es que si para una cita de almuerzo tomas tantas previsiones, para el trabajo serás igual o más dedicado.


  Renata Roa, consultora en Imagen Pública y comunicación facial (www.renataroa.com), asegura que lo mejor es contar con una fotografía de la persona no sólo para reconocerla, sino como una estrategia de ventas. Según la especialista, con la imagen puedes saber si el prospecto es del tipo racional, práctico o intuitivo. ¿Cómo? La cara se divide en tres secciones: de la línea del cabello a las cejas, de las cejas a la nariz y de la nariz al mentón. Si la frente predomina la cara, significa que decide de manera racional y analítica, es decir, necesita datos, estadísticas y comprobar los hechos. Si su parte media es más grande, es del tipo práctico y no le gusta complicarse. Si lo más pronunciado es la parte baja, decide por intuición, le gustan las experiencias y es muy emotivo. “Con esta información puedes saber qué discurso de ventas aplicar e incluso dónde citar a la persona”, afirma Roa, quien ofrece cursos y talleres de comunicación facial para particulares y clientes corporativos. Por ejemplo, para vender un sustituto de azúcar, el racional responderá a datos como “este producto no contiene calorías, tiene 0% sodio, sin grasas saturadas o trans y es una fuente de energía, vitaminas, calcio y hierro”. Al práctico le bastan afirmaciones como “con esto bajas de peso y te sientes bien”. El intuitivo responderá a la experiencia del producto con frases como “si lo tomas, podrás volver a usar esos jeans que hace años no te ponías”, explica la consultora.




 En cuanto al lugar de la reunión, recomienda citar al racional en un restaurante minimalista que no tenga muchos estímulos para que no se distraiga analizando el lugar. En cambio, un intuitivo agradecerá un espacio que tenga variedad de colores, texturas y olores, por ejemplo, uno de comida étnica. En el caso del práctico, hay que citarlo cerca de su oficina para que no se tenga que trasladar lejos y cuidar que la reunión no se demore para que pueda continuar con su rutina.


 Joe Girard decía que le gustaba mirar los labios de las personas, pues aprendía más de ellos que de cualquier otra parte del cuerpo. Para Roa no sólo es la boca, sino también otras facciones del rostro las que comunican sentimientos, comportamientos y deseos; desde las orejas hasta las fosas nasales. De acuerdo con la experta, las orejas revelan la capacidad de escuchar del cliente: si están muy separadas y hacia fuera –como las de Gandhi o Barack Obama– será más difícil la venta porque no escucha ni se deja viciar fácilmente. En este caso, dale material escrito y apóyate con diapositivas, dummies y maquetas para reforzar el discurso. La altura de las orejas delata si toma decisiones rápidamente o de manera más consiente. “Esto es clave porque si las tiene arriba de la línea de las cejas puedes insistir para cerrar, pero si están abajo del puente nasal conviene darle un tiempo y llamarle unos días después”, dice Roa.


 En cuanto a la nariz, una más ancha en relación a la boca revela a alguien que se siente atraído por lo material; una más delgada prefiere las ideas novedosas. Si las fosas nasales son notorias y grandes, significa que a la persona le gusta gastar; si son pequeñas y discretas, es más cuidadosa con el dinero. También debes fijarte en las microexpresiones, que son gesticulaciones faciales sutiles que revelan sentimientos. El psicólogo Paul Ekman las clasificó en: alegría, tristeza, ira, asco, miedo, sorpresa y contempt (rasgo de superioridad).



Para identificarlas, Roa aconseja observar a la persona con atención –sin incomodar–, ya que éstas aparecen de manera repentina y debes estar pendiente de cuando sucedan para obtener la retroalimentación que necesitas. Por ejemplo, si durante tu discurso notas que tu prospecto entrecierra los ojos, arruga la nariz, aprieta los labios o sube una ceja, es señal de hacer un cambio, pues en realidad te está cuestionando o no le gusta lo que le dices. Entonces, debes aplicar otra estrategia, presentar más argumentos a tu favor y darle estímulos diferentes. Abrir los ojos y la boca y asentar corresponde a la emoción de sorpresa y tiende a ser positiva. “Cuando esto pase, es momento de cerrar la venta”, asegura Roa.


 Entender la manera de ser, de comportarse y lo que está sintiendo tu cliente durante su encuentro te ayudará a saber lo que te quiere decir sin palabras. Pero no todo es interpretar y reaccionar. Además de explicar las bondades de tu producto o servicio y resaltar cómo puede beneficiar al prospecto, también debes ofrecer un servicio de primera. Girard entendía esto a la perfección. Cuando vendía un auto, le ofrecía a sus compradores arreglar cualquier desperfecto mecánico que sufriera la unidad. Si sucedía, se aseguraba de que en menos de 30 minutos hubiera tres mecánicos atendiendo la falla, mientras que él absorbía los gastos generados. Sí, era un gasto que salía de su bolsillo, pero la recompensa era mayor al ver que los clientes regresaban con él y que, por supuesto, lo recomendaban. Quizá no tengas la capacidad financiera o humana para hacer una promesa de este tipo, pero recuerda que basta con interesarse en la persona, escucharla e intentar satisfacer sus necesidades y expectativas. No olvides que si cuidas a tus clientes, ellos cuidarán de ti.


Después el proceso de ventas no termina con la firma del contrato. Y es que una venta no es exitosa sólo porque se colocó una mercancía, sino porque el cliente regresa una y otra vez para repetir la experiencia. Para asegurarte que esto suceda, enfócate en la labor de postventa para saber desde cómo le está funcionando el producto hasta si tiene algún referido que pueda compartirte. Considera que las acciones más simples funcionan si se ejecutan bien. Girard solía enviar por correo 13 tarjetas a cada uno de sus clientes y prospectos (incluso, a quienes no le habían comprado), una por cada mes y una más para Navidad, sumando 16,000 sobres mensuales. La primera tarjeta decía: “me agradas y quiero desearte un feliz año nuevo”. En febrero enviaba el mensaje: “me agradas y quiero desearte un feliz día de San Valentín”. Así, cada mes la correspondencia llegaba al buzón de sus clientes para desearles felices fiestas. El sobre también contenía una tarjeta de presentación y otra en la que los invitaba a referirlo entre sus amigos o conocidos. De esta forma, Girard se ganó un espacio en el hogar y la mente de las personas manteniendo abierto el canal de comunicación.


Por su parte, ellos respondían: mensualmente unos 50 sobres regresaban con mensajes de agradecimiento y referidos. Hoy, las cosas han cambiado y gracias a la tecnología puedes estar en contacto permanente con tus clientes enviando mails, hablándoles vía redes sociales y hasta compartiendo videos por medio de diferentes plataformas. El resultado: además de escuchar su opinión, los harás sentir importantes para ti y para tu negocio.




















Escrito en EL MASTER DEL GUAPO HACKER, de Xavier Valderas

LO QUE PUEDE APRENDER DEL VENDEDOR MÁS FAMOSO DEL MUNDO: JOE GIRARD


Durantes sus 15 años en ventas, Joe Girard vendió 13, 001 vehículos nuevos (unos 17 por semana) en una agencia Chevrolet de Detroit, sin incluir flotas o vehículos usados. Este record no ha sido roto todavía. Fue nombrado por Peter y Waterman en su best seller “En busca de la excelencia” como el vendedor que vendía más del doble del número dos del mundo. En el año 2001 fue nombrado para el Automotive Hall of Fame, siendo el primer vendedor en ser aceptado allí; Joe es reconocido por “Libro de Records Mundial de Guinness” como el mejor vendedor del mundo. Bastante para quien apenas terminó el bachillerato, teniendo una niñez bastante difícil.


 A los 14 años solía dormir en los vagones de ferrocarril en la estación del frente de su casa, cuando su padre lo echaba. Después de clases la hacía de lavador de platos, cargador en los muelles, mandadero, botones de hotel, etc. Siempre trataba de llevar suficiente dinero a casa para no suscitar el rechazo de su irascible padre. Parece que en lugar de considerar esto un castigo, lo utilizó para conocer mejor la naturaleza humana. Su madre lo amaba mucho, creía en él y constantemente lo alentaba a luchar ante la adversidad. Probablemente eso fomentó su buena autoestima, que tanto le ha ayudado en su trabajo donde no ha tenido paralelo en la historia. Yo aconsejo a mis alumnos de ventas que tengan en la sala de sus casas un espejo de cuerpo entero y viéndose en él se digan a la salida, en voz alta: “Aquí va el mejor. Ve y haz pedazos al mundo.” No es síntoma de locura; Girard hace algo similar. Cada mañana cuando se levanta, se mira al espejo y se dice: “Eres el mejor tipo y el mas guapo de todo el mundo.”. Incluso usa un alfiler de oro en su solapa que lo proclama como el No. 1.


 “¿Y saben por que soy el mejor”?, dice en sus conferencias, y se contesta: “Creo en mi mismo. Si se quiere vender algo, se tiene que vender uno mismo, se debe tener autorrespeto; en otras palabras, se debe creer que eres el Número Uno.” Cuando vendía autos utilizaba dos asistentes de tiempo completo. Los asistentes saludaban a los clientes prospecto y los llevaba dar vueltas de demostración. Una vez que los clientes estaban predispuestos, Joe se lanzaba a la carga. Llevaba al cliente a una pequeña oficina en donde se sentaban a unos 75 centímetros uno del otro, nunca mas cerca “porque se debe mantener el flujo de electricidad, el contacto visual cercano, cerrar todo lo que no sea yo y lo que tengo que decir. Las personas siempre ven a los vendedores como mentirosos, tramposos, dispuestos a robarles su dinero. Pero yo soy su amigo. Le doy a todos un botón de solapa que dice Me Agrada.” 



 Girard dice que hay que poner mucha atención al lenguaje corporal del prospecto. Si lo ve muy tenso, sugiere hablar de futbol o de otra cosa que lo haga relajarse. Joe insiste en que no es un farsante. Las personas olfatean la falsedad. “Nadie que no sea sincero será un vendedor exitoso. El 65 % de mis clientes ya me han comprado algún automóvil antes. Eso se debe a que los trato de la forma en que ellos quieren que los traten. Los cuido porque si los trato bien, traerán más clientes. Nunca dejo de trabajar. Soy el mejor, pero puedo ser más.”



RECOMENDACIONES DE JOE GIRARD PARA LOS VENDEDORES:

1. Deje que el cliente prospecto sepa que usted quiere ser su amigo y no le dé la oportunidad de rechazar su oferta de amistad. Nunca haga preguntas que puedan contestarse con un si o un no.

2. Deje que los clientes prueben el producto hasta su satisfacción. Girard dice al probable comprador que tome cualquier auto y le sugiere: “Tal vez debería manejarlo hasta su casa y mostrárselo a su esposa.” De acuerdo con Girard, “Una vez que la esposa vea a su marido en un auto nuevo, se sentirá emocionada. Y el desea sentirse importante. Así le será muy difícil devolverlo a la distribuidora.”

3. Use los halagos, pero asegúrese de que sean sinceros. “¿Cómo alguien puede alejarse de alguien que se interesa por él?”

4. Nunca interrumpa o trate con altanería a un posible comprador.

5. Haga que sus subordinados trabajen para usted. La venta importante comienza después de la venta, cuando se asegura que el cliente está satisfecho.

6. De seguimiento después de la venta. “Iré hasta con los directivos de GM para ayudar a alguien engañado con un automóvil que no sirva.”, afirma Girard.

7. Pida un precio razonable, sin considerar el nivel de conocimiento del cliente al respecto. Tarde o temprano este se dará cuenta si el precio fue justo, así que si quiere volver a hacer negocio y tener una buena reputación, trate a todos los clientes con honestidad.

8. Nunca presione a sus clientes y no solo porque no es agradable hacerlo. “No uso técnicas de presión, por que no funcionan”, comenta Girard.










Escrito en EL MASTER DEL GUAPO HACKER, de Xavier Valderas