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jueves, 31 de mayo de 2012

HISTORIA DE UNA EMPRESA ESPAÑOLA: TELEPIZZA Y SU FUNDADOR LEOPOLDO FERNÁNDEZ PUJALS


Las empresas multinacionales de comida rápida de origen americano, como McDonald’s, Burger King, Kentucky Fried Chicken, Wendys o Pizza Hut, son hoy parte del lenguaje cotidiano en la gran mayoría de países, y han ayudado a crear lo que se ha dado en llamar la «cocacolonización del mundo». Sin embargo, por primera vez en el sector, una nueva empresa de origen no americano, sino español, parece haberse hecho un hueco en este lucrativo y creciente mercado, enfrentándose cara a cara a los indiscutibles líderes mundiales. Ésta es una batalla sin concesiones, donde cualquier flanco abierto puede ser rápidamente utilizado por cualquier competidor, y donde las dimensiones empresariales, que afectan directamente a las economías de escala en producción y compras, imagen internacional y capacidad de financiación, son piedras angulares para la competitividad empresarial en el sector. Solamente hay que pensar que Pizza Hut, el principal competidor de la española Telepizza, tiene más de 12.000 locales repartidos por 88 países y un presupuesto de comunicación de más de 420.000 millones de pesetas, frente a los 280 locales, presencia en cinco países, y 2.000 millones de pesetas en comunicación de Telepizza. A pesar de ello, el «David» de la comida rápida parece estar ganando la batalla a los «Goliat» en diversos flancos y mercados. Parece ser que la originalidad, la creatividad y el dinamismo latino es fuente de inspiración para ganar la batalla de los estómagos más hambrientos e impulsivos. Sin embargo, para mantener la competitividad de la empresa, Telepizza tiene que crecer y buscar nuevos mercados. En una mañana del invierno de 1997, Leopoldo Fernández Pujals, presidente de Telepizza, estaba leyendo The Wall Street Journal mientras espera el embarque del avión que le iba a llevar a Polonia.


 En un artículo sobre el sector de las pizzas en nuevos mercados emergentes, se indicaba cómo los países de Asia y Latinoamérica mostraban un enorme potencial de mercado. Solamente para Japón, el artículo anunciaba que las ventas de pizzas en restaurantes, supermercados y a domicilio se duplicaría en los próximos años, pudiendo alcanzar en los próximos tres años un valor de 300 billones de yenes (2.800 millones de dólares). Asimismo, el artículo indicaba cómo los grandes de industria, Domino´s Pizza y Pizza Hut, estaban desarrollando importantes planes de crecimiento en este lucrativo mercado. Durante todo el vuelo Madrid- Varsovia, Leopoldo fue pensando en las posibilidades que ofrecería la zona de Asia, ya que el desarrollo en estos mercados podría ofrecer un crecimiento tal a Telepizza que le permitiría situarse en el grupo de las grandes multinacionales del sector. Sin embargo, sus dudas se centran en la gran distancia cultural que separa estos mercados del resto de los países donde Telepizza está ya funcionando, y si el concepto Telepizza, su forma de trabajo, cultura organizativa y mix de marketing, sería el adecuado y fácilmente transferible a la cultura oriental. Respecto a Latinoamérica, Telepizza era ya líder en el segmento de home delivery en Chile y estaba implantada, aunque de una forma casi testimonial, en México. Sin embargo, y dado el potencial del mercado azteca, el presidente y creador de Telepizza estaba pensando que a su regreso de Varsovia, no sería mala idea visitar y dedicar unos cuantos días a conocer más de cerca este mercado de más de 86 millones de consumidores.



 



 a) Historia de la empresa 

Conocer la historia de Telepizza pasa, en primer lugar, por conocer la historia de su fundador, su dinamismo y filosofía de trabajo, ya que son los atributos y características personales de Leopoldo Fernández Pujals, fundador de Telepizza, los que configuran las características competitivas de la empresa. Leopoldo Fernández Pujals nació en Cuba en 1947, hijo de un notario y de una arquitecta y catedrática de universidad. Por sus venas corre sangre asturiana, catalana, andaluza y canaria. A los trece años, el 18 de julio de 1960, salió de Cuba con la intención de volver a empezar el colegio. La instauración de un régimen socialista por parte del gobierno revolucionario de Castro, a los siete meses de la toma del Palacio Presidencial, obligó a muchas familias cubanas a permanecer en el exilio. Afincado con su familia en los Estados Unidos, entra en la escuela de oficiales del Ejército, obteniendo el número uno de su promoción. Dos años después de su graduación, fue a Vietnam como capitán, responsable de un puesto de enlace entre el Ejército y las compañías civiles que le daban apoyo. A la vuelta de Vietnam, nacionalizado estadounidense y casado, estudia contabilidad financiera, consigue el título universitario y se propone montar un negocio. Sin embargo, las responsabilidades familiares le obligan a buscar un empleo seguro con unos ingresos regulares. Empezó como auditor, pero muy pronto se dio cuenta que algunos de sus compañeros, que trabajaban en ventas, vivían mejor que él. Contacta con un head hunter para entrar en el mundo de las ventas. Ficha por Procter & Gamble, y en tres meses cubre las ventas de todo el año, gracias a que utilizaba los sábados y los domingos para visitar a los clientes que no podía ver durante la semana. Por dos veces más durante aquel año cubre anticipadamente las cuotas que le fija la compañía. Procter & Gamble le «recompensa» con 500 dólares. Leopoldo acude al mismo head hunter y le dice: «Mira lo que he hecho y cómo me lo han pagado. Creo que hay que pagar poco al malo y premiar al bueno para que no se te vaya. Yo me fui». Su head hunter le busca un puesto en ventas en la empresa Johnson & Johnson en Manhattan, en pleno corazón de Nueva York. Tenía que vender instrumentos quirúrgicos, como, por ejemplo, válvulas para hidrocefalias. Como no sabía nada sobre estos productos, iba todos los días a las siete de la mañana a los hospitales, a meterse en los quirófanos y aprender las necesidades de sus clientes. En seis meses cubrió los objetivos del año. Solicitó entrar en el área internacional, y vistos sus resultados en el mercado doméstico, la empresa le traslada a Boston para cubrir la venta de productos quirúrgicos en toda Hispanoamérica. A finales de 1981, le destinan a España como director de marketing. Presenta un proyecto de cambio de organización de la división de ventas de Johnson & Johnson. La compañía lo aprueba para el mercado español pero nombra a otro para que lo lleve adelante.


 Entonces, Leopoldo pierde la fe en que los de arriba sepan valorar lo que hace. Nace la idea de crear su propio negocio. Nace la idea de Telepizza. Este directivo de marketing empieza a buscar un negocio que requiera poco dinero para su lanzamiento; donde se cobrara al contado y se pagara a noventa días, de tal manera que el propio crecimiento se autofinanciara; y que fuese un sector de alto cre cimiento. Dada su experiencia en los Estados Unidos, Leo se da cuenta que el sector de la «comida rápida» está por desarrollar en España, presentando una situación como la de los Estados Unidos a principios de los setenta. Sin embargo, los cambios que se estaban produciendo en el sistema de vida español estaban demandando nuevos servicios y productos. La mujer estudia y quiere trabajar. En muchos matrimonios jóvenes trabajan ambos cónyuges. Los horarios de trabajo, aunque más flexibles, hacen que la gente llegue más tarde a casa. El precio de la vivienda se estaba multiplicando en España. Cuando la mujer o el marido llegan a casa, no tienen ganas de cocinar, pero cenar fuera es caro. Entonces, la situación está servida para que la «comida rápida » agarre auge. La comida rápida en los Estados Unidos se había centrado en tres sectores: hamburguesas, pizzas y pollo frito. La decisión fue en favor de las pizzas por tres razones fundamentales: 1) el coste de montaje era mucho menor; 2) la pizza se prestaba más a la comida mediterránea (no en vano su origen es italiano), y 3) el futuro empresario sentía que no iba a competir con ningún gigante y, sin embargo, ya existían en Madrid un Burger King, un McDonald’s y un Wendy. La idea era arrancar donde hubiese un campo abierto. En octubre de 1987, y todavía trabajando en Johnson & Johnson, Leopoldo fleta con diez millones de pesetas un negocio con el nombre de Telepizza en el madrileño y popular barrio del Pilar. El concepto que maneja es el reparto a domicilio de pizzas, copiando la idea del gran éxito de Domino’ s Pizza en los Estados Unidos. En esa fecha, Pizza Hut tenía ya en España 12 establecimientos y Pizza World estaba a punto de abrir su segunda tienda. Antes de abrir y comercializar sus productos, Leo probó varios tipos de masa e ingredientes para sus pizzas. Una tarde se asomaron varios chicos a la tienda. Eran cuatro o cinco. Él estaba haciendo masa. ¿Está abierto?, preguntaron. Leo contesta en un primer momento que no, pero rectifica sobre la marcha: ¡Sí, sí, sí!, ¿queréis comer pizza gratis?, les preguntó. Como era de esperar, respondieron que sí. Leo les propuso un acuerdo: «Yo voy a daros tres trozos a cada uno con una condición, que los toméis y sin hablar entre vosotros luego me escribáis en un papel cuál os gustó más». Así lo hicieron y así lo repitieron durante dos semanas, durante las cuales estuvieron probando con más levadura, más queso, menos queso, etc. El decimoquinto día todos coincidieron por vez primera: la número dos era la que más les gustaba. Al día siguiente, 21 de octubre, abría la tienda al público. La composición de la masa sigue guardada bajo siete llaves, y de ahí el eslogan de la compañía: «El secreto está en la masa». Así empezó el desarrollo de esta multinacional de la comida rápida.


Por las mañanas, Leopoldo iba a su trabajo de Johnson & Johnson con traje y corbata; y por la tarde iba a la pizzería y se ponía la gorra y el delantal hasta las dos de la madrugada, con sesión completa los fines de semana. Algunos directivos de su compañía decían que estaba desprestigiándoles porque por las noches estaba con una gorrita y la pala en la mano. Al montar la segunda tienda se dio cuenta de que ya no podía abarcar tanto y entonces dejó Johnson & Johnson. Tenía 40 años, vendió su casa y su coche de lujo, todo cuanto tenía, y lo invirtió en el negocio. Telepizza tuvo éxito inmediato. En un puñado de meses, las vespinos de sus repartidores ya formaban parte del paisaje urbano de las grandes ciudades. La reinversión de beneficios fue constante, abriendo en un año cinco tiendas propias y una franquiciada, con una inversión de 60 millones de pesetas, y no es hasta el año 1991, ya con 42 tiendas, que Leo vuelve a tener despacho propio. Para mantener este crecimiento, entran en la empresa otros socios capitalistas, su hermano Eduardo Fernández Pujals con un 30 por 100 del capital y otros empresarios españoles, que conjuntamente reunían otro 30 por 100, quedando el 40 por 100 restante en manos de Leopoldo Fernández. Pujals. Apartir de aquí, Telepizza crece como la espuma, convirtiéndose a finales de 1996 en líder absoluto del mercado de pizzas en España, con un 55 por 100 de cuota de mercado, 287 tiendas, entre propias y franquiciadas, una presencia internacional en cuatro países, una facturación de 26.000 millones de pesetas y un beneficio neto de 1.022 millones de pesetas. Este proceso culmina a finales de 1996 con la salida a bolsa de la empresa, colocando en el mercado, y con enorme éxito, el 45 por 100 de su capital y quedando Leopolde Fernández Pujals como accionista mayoritario con el 40 por 100 de la empresa. A partir de ahora, su reto serán los mercados internacionales. Hoy, incluso en el sector tan culturalmente sensible como es la comida, no es suficiente con ser líder en un solo país.



b) El sector de la comida rápida (fast-food)


 La fórmula del fast-food fue inventada en Estados Unidos en los años cincuenta. Se consideran como establecimientos de fast-food todos aquellos en los que el consumidor puede adquirir platos preparados para su posterior consumo en el hogar (take-away service) o para consumo en el propio local en un mínimo de tiempo. También, los establecimientos pueden ofrecer el servicio de reparto a domicilio (home delivery). La variedad de comidas ofrecida por los restaurantes de comida rápida es muy amplia, desde las clásicas hamburguesas y pizzas, hasta una amplia gama de cocinas regionales (china, mexicana, española, etc.). Los cambios socioculturales y el éxito en la adaptación a los gustos de. los consumidores han permitido un fuerte desarrollo del sector. Los formatos desarrollados (hamburguesas, pizzas, pollo frito, etc.) conectaron además con éxito con los gustos de los consumidores (especialmente de los más jóvenes), lo que ha permitido un crecimiento continuado del sector en todos estos últimos años. Solamente el mercado americano de fast-food, y sólo después de 40 años de expansión, comienza a dar sus primeros signos de madurez, alcanzando una facturación de 93.400 millones de dólares. En Europa, el Reino Unido es el mercado más desarrollado, mientras que países como Alemania o Francia mantienen todavía un importante potencial de crecimiento. En España, el desarrollo del sector no se ha producido hasta muy recientemente, si bien los formatos más tradicionales (pizzerías, hamburgueserías) cuentan ya con una expansión bastante significativa Se ha producido también una adaptación del sector a las peculiaridades propias de la cocina española, como es el caso de la cadena Pans & Compan y numerosas empresas ofrecen servicios a domicilio de especialidades comola tortilla, la empanada o la paella. Si se analizan los consumos per cápita por países, es de observar que Estados Unidos es el país que refleja un mayor consumo por persona y año. En 1995, el gasto per cápita alcanzó en este país unas 44.000 pesetas. En Europa las cifras son dispares entre países, mostrando el distinto grado de desarrollo de los diversos mercados. Así, Francia y Alemania muestran un desarrollo medio y países como España o Portugal están en un estado más inicial del ciclo de vida del sector. En particular, en España el gasto por persona y año en fast-food fue de 2.450 pesetas en 1995, la mitad del francés y del alemán y la cuarta parte del británico (véase tabla 12.3). Sin embargo, España es el que ha experimentando las mayores tasas de crecimiento del sector a nivel europeo con crecimientos espectaculares y superiores al 30 por 100 anual, situándose por encima de países como Francia (15 por 100) o Alemania (12,8 por 100), pasando la facturación de 31.500 millones de pesetas en 1991 a 96.900 millones en 1995, y el número de establecimientos de 291 a 1.247 en ese mismo período (sólo se disponen de datos hasta 1.995, siendo irrelevante para este caso práctico datos más actualizados) Los márgenes de beneficio en productos de este tipo son tremendamente pequeños y exigen tener economías de escala para comprar grandes cantidades de materia prima y equipamiento. Además, como los beneficios son escasos, hay que evitar endeudarse para que los intereses o gastos financieros no se coman los resultados. Como ventaja, este negocio permite ir tirando desde el primer momento, porque el cliente paga, no hay morosos, por tanto, se genera bastante cash-flow La perspectivas del futuro del sector son positivas y podríamos resumirlas en los siguientes puntos: — El sector de comida rápida continuará aumentando su peso en el total del sector de restauración en la gran mayoría de los países. — Aparición y crecimiento de nuevos formatos (kebap, bocatas, crepes...), muy sensibles a las peculiaridades locales de los países y a nuevos hábitos de consumo, que quitarán cuota de mercado a los tradicionales en el sector (pizzas, hamburguesas y pollo frito). — Tendencia a la concentración del sector en grandes cadenas con una fuerte imagen de marca. — Nuevos países emergentes con una fuerte demanda potencial para productos de estilo de vida occidentales y/o americanos (Rusia, República Popular China, Europa del Este, etc.). — Entrada paulatina de países con hábitos de consumo muy tradicionales, que están experimentando cambios graduales hacia este tipo de comida, principalmente en el segmento de los más jóvenes (Japón, India, Pakistán ... ) .



 

 c) El segmento de la pizza y el reparto de pizza a domicilio 

El segmento de pizzas representa un importante porcentaje del mercado total de fast-food en la gran mayoría de países. Sin embargo, en España este segmento es todavía más importante con un 37 por 100 del mercado total de fast-food, muy por encima del 6 por 100 que supone en Alemania, el 7 por 100 de Francia, el 14 por 100 de Gran Bretaña o el 28 por 100 de los Estados Unidos, país en el que todavía sigue ganando cuota frente a otras alternativas delfast-food. A pesar de ello, el gasto en pizza por persona y año en España (909 pesetas) se sitúa muy por debajo de las 2.438 pesetas que se gasta un británico, o las 12.339 del americano medio, por lo que el potencial del sector continúa siendo elevado. El éxito de la pizza en España fue debido en gran parte al desarrollo que ha tenido el concepto de home delivery y la buena adecuación de la pizza a este sistema, la tradición de reunirse la familia o amigos durante las comidas, así como la fácil adaptación de ésta al gusto de los consumidores, a través de las diversas combinaciones de los ingredientes, que incluso permite una combinación de ingredientes parecidos a la tradicional «dieta mediterránea» .


A nivel internacional, el segmento de las pizzas también ha experimentado un fuerte proceso de concentración, con unos pocos grupos internacionales controlando la gran mayoría de los mercados. En los Estados Unidos, Domino’s Pizza es el líder absoluto, con más de 13.000 locales, seguido de Pizza Hut. En Europa, el sector está dominado en la mayor parte de los países por la multinacional Pizza Hut, con cuotas de mercado que van desde el 22 por 100 en España hasta el 72 por 100 en Alemania. En Japón, otro de los mercados que muestran un alto potencial, la cadena Pizza California con unas 300 tiendas es la líder del mercado, seguida de Domino‘s Pizza con 120 tiendas y Pizza Hut con 60. El liderazgo de Telepizza en el mercado español es una excepción dentro del panorama europeo. El error de posicionamiento de los primeros años de Pizza Hut (solamente se centró en el sector de restaurantes y no en el reparto a domicilio), la tardía y vacilante entrada de Domino’s en España, y el fuerte proceso de expansión-reinversión seguido por Telepizza desde su creación, ha permitido consolidar a esta como líder español del segmento de pizzas, tanto en ventas como en número de tiendas abiertas. Así, y dada a la situación de concentración en Europa y en los principales países desarrollados, no es de esperar la entrada de nuevos competidores a medio plazo, por la barrera de entrada que supone una imagen de marca y cobertura geográfica consolidada. Esto es patente en España, al ver las dificultades que en este país está teniendo Domino’s Pizza, que después de varios años sólo cuenta con 18 tiendas abiertas. Por otro lado, también se observa una enorme rivalidad competitiva entre las principales cadenas del sector.



 d) Telepizza: ventajas competitivas y políticas de gestión

 Las claves del liderazgo de Telepizza han sido un posicionamiento centrado en el reparto de pizza a domicilio (en un momento que no estaba desarrollado en España), el desarrollo de un producto mejor adaptado a los gustos de los consumidores y una decidida política de apertura de tiendas. Su política corporativa ha sido la de primar el crecimiento sobre otros objetivos, lo que se ha traducido en una agresiva política de precios, promociones y regalos, primando con ello una estrategia de rentabilidad a largo plazo frente al beneficio a corto. La política comercial se basa en la excelencia en dos atributos fundamentales: la relación calidad-precio y un servicio inmejorable. El desarrollo de esta política se fundamenta en unos sistemas de gestión adecuados a las características del negocio, combinando políticas centralizadas (fabricación de la masa, aprovisionamientos, logística y distribución, formación gerencial y personal de gerencia) y la descentralización de las actividades más operativas (política promocional y de recursos humanos de cada tienda). Cada tienda puede elegir entre más de veinte posibles políticas sugeridas desde la central e incluso sugerir su propia política comercial para hacer frente a cualquier actuación de la competencia en su zona. Así, cada jefe de tienda es considerado como un gerente de su negocio y, como tal, dispone de una amplia información sobre todos los aspectos del mismo. La política de promoción desarrollada por cada tienda o grupos de tiendas en sus áreas de acción tiene también por objetivo aumentar el grado de penetración en la zona en la que se ha producido una apertura reciente, promover el consumo durante los días entre semana e introducir nuevos productos. La agresiva política de expansión seguida por las principales cadenas en los últimos años ha mantenido una fuerte presión sobre los precios de las pizzas en el mercado español, permaneciendo prácticamente estancados en los últimos años. A nivel de cada tienda, la principal variable en la política de precios la ha constituido la política de promociones (ofertas) que tienen una importancia creciente dentro del sector. Las promociones típicas son ofertas del tipo dos pizzas por el precio de una (2 X 1), descuentos por la compra de la segunda pizza, bebidas, helados u otros objetos de regalo, etc. Es de esperar que en los próximos años el mercado reclame un aumento del número de promociones y que este hecho, junto con el mantenimiento de los precios, reduzca el margen variable de las tiendas que se tendrá que compensar por el efecto del mayor volumen de ventas por el fuerte apalancamiento operativo con que cuenta la compañía, al repartirse los gastos de estructura entre un volumen creciente de ventas. La elección del nombre de marca ha sido un gran éxito de marketing, a pesar de que los juristas expertos en legislación de marcas o consultores en marketing nunca recomiendan la utilización de nombres descriptivos. La fortaleza de la marca es tal en España, o en otros mercados como el portugués o el chileno, que ésta se identifica con el producto pizza entregado a domicilio, lo que fortalece enormemente la posición competitiva de la compañía. La marca Telepizza es sustantiva. El producto es Telepizza. Además, la marca transmite el significado del producto y del servicio. Todas las pizzas del Grupo Telepizza son denominadas «Telepizzas» al objeto de que todos los clientes asocien el nombre de la cadena y el del principal producto que ésta vende y que constituye la base del negocio. Por otro lado, toda la publicidad, material promocional y packaging de la pizza hace mención a la marca y al claim de la cadena: «Telepizza, el secreto está en la masa». La política de marca va incluso más allá del mero concepto de pizza. Incluso, para los productos complementarios se realiza una verdadera gestión de marca, fomentando acciones de co-branding promocional con las marcas de sus proveedores (por ejemplo, Coca-Cola, Mahou, etc.), principalmente en acciones de colaboración publicitaria. Asimismo, la cadena ha lanzado productos amparados bajo la marca paraguas de «Telepizza», como los helados, posicionados en el nivel premium del mercado, con precios muy similares a los de Haagen-Dazs, que son los helados que sirve su competidor Pizza Hut. Como parte de la política global de marca, están también sus colores, diseños gráficos, estructura de tiendas, imagen corporativa, y programas de fidelización.


Así, los colores rojo y blanco tienen su razón empresarial. El rojo es la base de cualquier pizza, la salsa de tomate, y es un calor cálido, caliente de alta temperatura, atributos esenciales para una pizza que tiene que ser entregada a domicilio. El blanco es el símbolo de la higiene y la limpieza. El color de las pizzerías, el marco de las cristalerías ... todo es blanco. Incluso siguiendo esta filosofía, se diseña el interior de las tiendas. Todas las cocinas de las tiendas tienen cristales, todo es transparente y la higiene está por encima de cualquier cosa. Así, la combinación blanco rojo es parte de la familia Telepizza. Sus uniformes son de polo blanco y gorra roja, y los chubasqueros de invierno son también del color rojo corporativo. Todas las motos están pintadas de rojo, con los distintivos de la marca Telepizza, y las cajas de las pizzas de blanco. Como complemento a su política de creación de imagen de marca, la empresa dispone de una amplia base de datos, alimentada principalmente por la información capturada en las tiendas, que le permite desarrollar importantes actividades de marketing directo y de fidelización. Hay que destacar la Escuela de Magia Telepizza, un club infantil con los datos personales y fecha de nacimiento de un promedio de 3.000 niños por tienda El departamento de compras de Telepizza negocia el precio y las condiciones comerciales de todos los productos, desde la harina a ciclomotores pasando por artículos promocionales u ordenadores. Con la excepción de la harina de maíz, la piña y el pepperoni, todos los productos alimenticios son comprados en España de forma centralizada, lo que da al grupo una mayor capacidad de negociación derivada del volumen de compra. Otros artículos, como bolsas térmicas, gorras, trucos de magia o material promocional, son importados de oriente mediante gestión de compra directa a los fabricantes. De esta forma, se minimizan dos de las principales partidas de costes de las tiendas: las materias primas y promociones. La política del Departamento de Compras es tener no menos de dos proveedores por artículo, por seguridad y rivalidad entre ellos, pero no más de tres, para que el volumen de cada uno sea suficientemente atractivo. La compañía dispone de un centro de producción y distribución, a 50 km de Madrid, en la provincia de Guadalajara. Este centro abastece al mercado español, exceptuando las Islas Canarias y Baleares, en donde se encuentran otros centros de menor escala para cubrir las tiendas de los archipiélagos. La fábrica consta de 3.500 m2 y 60 empleados, con su propio laboratorio de calidad y desarrollo de nuevos productos. Allí se reciben tanto las materias primas para la elaboración de las bolas de masas (único producto allí manufacturado) como el resto de los ingredientes para la elaboración de las pizzas en las tiendas, así como otros productos promocionales, uniformes, utensilios, etcétera. Con la excepción de los helados, cerveza, refrescos, ensalada y gazpacho, todos los demás artículos son pedidos a esta fábrica y servidos desde la misma como centro de distribución. La fabricación de las bolas de masa se efectúa en cuatro líneas pero independientes de producción, cada una de las cuales consta de sus propios equipos de amasado, división y embolada. Las masas, una vez emboladas se introducen en unas bandejas de plástico o gavetas. Las gavetas conteniendo las bolas de masa, tras su paso por los túneles de frío en los que se baja la temperatura de la masa, son almacenadas en grandes cámaras de refrigeración a una temperatura entre 3 y 4 º C, nunca congeladas. En las cámaras, permanecen menos de 24 horas, hasta su carga en camiones refrigerados para su reparto a las tiendas. Cada una de las líneas de producción es capaz de abastecer las necesidades de masa de 60 tiendas, trabajando un turno de siete horas. Los pedidos (unos 2.300 al mes), se reciben de las tiendas, propias y franquiciadas, diariamente por módem en la fábrica. Con ello se planifica automáticamente por el ordenador la producción, que se efectúa a la mañana siguiente, saliendo el producto fresco para su destino al día siguiente de la producción. La fabricación es diaria: siete días a la semana, todos los días del año. La elaboración centralizada de la masa tiene como ventaja el ofrecer una mayor uniformidad del producto, ya que la elaboración de la misma en cada una de las tiendas daría lugar a mayores diferencias en función de a qué tienda se pide la pizza. Además, esta operativa se ha demostrado como un excelente sistema de control del volumen de ventas de cada una de las tiendas, ya que el número de pizzas elaboradas y vendidas debe coincidir con el número de bolas de masa suministradas a cada tienda.




  


e) Expansión internacional

 El crecimiento sin pauta en España se ha complementado, a partir de 1992, con la exportación del concepto Telepizza a otros países. El grupo cuenta en la actualidad con filiales en Portugal, Polonia, Chile y México, con un total de aproximadamente 50 tiendas, entre propias y franquiciadas. Si bien la aportación de estas filiales a las ventas y beneficios del grupo no es todavía muy significativa, la expansión internacional de la compañía se configura como una interesante vía de crecimiento de cara al futuro, complementando el desarrollo en España según este mercado vaya alcanzando mayores grados de madurez. Sin embargo, el inicio del proceso de expansión internacional y la eledción de estos mercados tan dispares no parece haber seguido un esquema y proceso definido. La entrada en estos países se realizó porque alguien conocía a alguien, es decir, una internacionalización casi obligada por las circunstancias. A pesar de ello, el importante know-how alcanzado por la compañía le ha permitido situarse, en muy pocos años, como líder del mercado de pizza domicilio en Portugal y Chile, donde compiten con los líderes internacionales del sector: Pizza Hut y Domino’s. En Polonia y México, Telepizza está todavía en la fase de introducción del ciclo de vida del negocio. Respecto a la estructura internacional, Telepizza tiene el 100 por 100 del control en su filial mexicana y portuguesa, mientras que en Chile tiene el 7 por 100 y el 75 por 100 en Polonia. La estrategia de crecimiento internacional es consolidarse en los países en los que la cadena está presente. Son países todavía en su etapa de crecimiento o introducción, y se estima que non se llegará a la madurez hasta dentro de tres años. Además, el plan de aperturas internacionales alcanza un total de 45 tiendas para el período 1996-1999. Las formas de entrada en los mercados internacionales suele ser con tiendas propias, y, una vez consolidado el know-how a nivel local, se expande vía franquicias y con aperturas de tiendas propias. Telepizza envía españoles (expatriados) allí donde ha invertido, para la apertura y desarrollo de la cadena en dicho país.


La compañía entiende que aquellas personas que no pasan por la cultura española de Telepizza no funcionan. Así, una de las labores fundamentales de los ejecutivos españoles en las filiales es la transferencia al personal local, vía formación y aprendizaje continuo, de la filosofía del grupo. La única excepción fue Polonia. La filial polaca estaba dirigida por un grupo de cinco polacos, aunque la titularidad era del 100 por 100 de la matriz española. Sin embargo, la filial estaba en una situación de equilibrio: ni ganaban ni perdían. La matriz Telepizza les ofreció por un sloty, algo así como una décima parte de una peseta (es decir, nada), el 25 por 100 de la sociedad al grupo de ejecutivos polacos que dirigían la filial Telepizza Polonia, S. A., siempre y cuando llegasen a sus objetivos de ventas. La matriz española les dio seis meses de plazo para conseguir los objetivos, y éstos los lograron en tres. Incluso, en la actualidad, hay alguna tienda en Polonia que vende tanto como las más grandes de España. Telepizza transfiere a sus filiales las mismas prácticas de gestión desarrolladas en España. Todos los conceptos nucleares del marketing-mix de la cadena se transfieren con un alto grado de estandarización, si bien, y debido a la fuerte sensibilización cultural que tiene este sector, ciertas partes del mix de marketing se ven adaptadas a las peculiaridades locales. La fabricación de la masa, parte nuclear del producto final y de la diferenciación de la empresa, permanece centralizada en todos los países en los que opera la cadena, utilizando los mismos procesos técnicos que el desarrollado en la matriz. De esta forma, la empresa puede explotar internacionalmente «su secreto» y obtener la uniformidad de la masa a nivel internacional. De ahí, que en cada país la cadena disponga de su propia central de producción y distribución, similar a la estructura descrita anteriormente. Es de reseñar el valor estratégico de la fábrica de Portugal, de 1.500 m2, cercana a Lisboa que, si bien hoy por hoy atiende exclusivamente las tiendas del país vecino, dada su proximidad y capacidad, ha sido diseñada para poder actuar como apoyo a la española. La política de marca, parte también fundamental de la política de producto y nuclear en el sector de comida rápida, se centraliza asimismo en lo que respecta a imagen, posicionamiento, comunicación, nombre de marca, logotipos y colores, vestimenta de los empleados, etc.


Así, Telepizza mantiene en todos sus países su excelente posicionamiento en el segmento de niños, orientando sus campañas de promoción y combinación de ingredientes hacia el segmento de los más pequeños, sin olvidar, por supuesto, el otro gran segmento de gente joven. Esto es especialmente importante por el cada vez mayor peso que tienen los niños en la elección de la marca de la pizza a consumir a la vez que constituyen una apuesta de futuro, puesto que los niños de hoy, serán los consumidores del mañana. Sin embargo, otras partes de la política de producto y de marca se descentralizan a las distintas filiales, para que puedan así hacer frente a las connotaciones locales, tanto culturales como competitivas. Así, por ejemplo, las decisiones en cuanto a qué tipos de telepizzas se presentan en los respectivos menú s (es decir, las combinaciones de ingredientes), las marcas de los productos complementarios, los tipos de ofertas y promociones, así como los lanzamientos de nuevos productos, quedan bajo la decisión de los directivos las respectivas filiales. Asimismo, es de observar las promociones más agresivas y diferentes que se presentan en España respecto a Portugal, y cómo el lanzamiento de productos se realiza primero en España, y más tarde se lanzan en las respectivas filiales. Estas diferencias responden a los distintos grados de competitividad en el sector, tanto en promociones como en nuevos productos. Este equilibrio en su mix de marketing internacional permite a la cadena obtener los beneficios de la estandarización en las áreas críticas de su negocio, y mantener al mismo tiempo la capacidad de adaptarse a las peculiaridades culturales y competitivas de cada mercado. Los planes futuros de la compañía son mantener su política de crecimiento, tanto nacional como internacionalmente, así como diversificar oferta de productos e incluso entrar en un nuevo segmento del mercado, fast-food.


Escrito en EL MASTER DEL GUAPO HACKER, de Xavier Valderas


miércoles, 30 de mayo de 2012

LANZAMIENTO DE UN PRODUCTO A NIVEL GLOBAL – LA AFEITADORA MACH 3 DE GILLETTE –


El propósito de este caso consiste en demostrar como se realizó en forma exitosa el lanzamiento a nivel mundial de la máquina afeitadora de tres hojas Mach 3, a partir del siguiente contenido :




 a) La empresa

 En la actualidad, The Gillette Company es líder del mercado mundial en cerca de una docena de categorías de productos de consumo, principalmente en el cuidado personal, la energía portátil y el cuidado oral. Este gigante de los productos de consumo basa su ventaja competitiva en la calidad, el valor agregado en el cuidado personal y en productos de uso personal, y asimismo, se encuentra comprometida en crear valor para el accionista mediante un crecimiento sostenido de los beneficios. En los cien años desde que se fundó la empresa, Gillette ha ganado, mantenido y reforzado posiciones de liderazgo mediante la estrategia de gestionar su negocio desde una perspectiva global y a largo plazo. Esta capacidad demostrada de generar un crecimiento rentable y a largo plazo en un mercado mundial en constante cambio, se basa en varias virtudes fundamentales. Entre ellas, una acumulación constante de conocimientos científicos en líneas de negocio fundamentales, unos productos innovadores basados en importantes avances tecnológicos y una capacidad de producción anual de billones de productos sin defectos combinando eficacia, fiabilidad y rentabilidad. La materialización de ideas innovadoras en productos útiles de uso diario, vendidos a precios razonables, proporciona otras de las ventajas de Gillette : una fidelidad sólida y duradera hacia la marca por parte de los consumidores en todo el mundo.



 El objetivo de The Gillette Company es la comercialización inteligente de tecnologías superiores para lograr un liderazgo mundial, en negocios globales, estables y de gran volumen, con un potencial enorme basado en el desarrollo normal del mercado, así como en nuevos productos que estimulan el crecimiento. Como ha quedado demostrado por su excepcional rendimiento a lo largo del siglo XX, nadie puede competir con Gillette en el negocio del cuidado personal. Tiene el conocimiento científico para crear y la capacidad tecnológica para desarrollar y producir productos de afeitado y depilación superiores, ya sea en seco o con agua, para el hombre o la mujer. Una gama de calidad superior en preparaciones para rasurar y lociones para después de afeitar son el complemento perfecto para el proceso de afeitado y completan la exclusividad en el cuidado personal de Gillette. La presencia adicional en el mercado, la proporcionan las conocidas marcas de desodorantes y antitranspirantes. Otro de los prósperos mercados en los que compite con éxito la empresa es el de la energía portátil. Duracell, la marca más famosa del mundo de pilas alcalinas, ha expandido su claro liderazgo mundial en un mercado de rápido crecimiento como es el de las pilas alcalinas. Hoy en día se está generalizando el uso de un número cada vez mayor de dispositivos electrónicos portátiles de tecnología digital. Para garantizar estas perspectivas de crecimiento, Duracell ofrece servicios de asesoramiento estratégico sobre energía portátil a los líderes en la fabricación de dispositivos, para así extender el uso de pilas alcalinas como fuente de energía en estos dispositivos de consumo cada vez más populares. Otro de los negocios de gran volumen con grandes oportunidades de crecimiento para la empresa es el cuidado oral. Este ha sido el negocio de más rápido crecimiento en los últimos años para Gillette. Las marcas Oral-B y Braun mantienen sus posiciones de liderazgo mundial en cepillos dentales manuales y eléctricos respectivamente. Con sus negocios fundamentales: el cuidado personal, la energía portátil y el cuidado oral, la empresa posee una cartera extraordinaria de marcas globales. Estando en una posición de crecimiento, ya que la amplia gama de productos Gillette, en sus distintas categorías y precios, atraen cada vez a más consumidores nuevos. Por ejemplo, en el negocio del cuidado personal, la mayoría de las afeitadoras Gillette para hombre en mercados en desarrollo utilizan doble hoja. El primer paso para aumentar la relación calidad/precio para estos consumidores consiste en utilizar los sistemas de afeitado de doble hoja o las máquinas de afeitar desechables. En mercados más desarrollados, el movimiento tiene lugar dentro de la categoría de sistemas de afeitado, ya que los consumidores cambian el sistema de doble hoja por el de triple hoja. De un modo similar, más del 75% de los consumidores de energía portátil en todo el mundo utilizan pilas de carbono-zinc, más baratas, en lugar de las alcalinas, de mayor rendimiento. Pero una vez que han utilizado pilas alcalinas Duracell, estos consumidores tienden a utilizar tecnologías más avanzadas y de mayor rendimiento de la marca. Las ofertas de cuidado oral constituyen una oportunidad comparable, ya que los consumidores se pasan de los cepillos dentales manuales Oral-B a los cepillos CrossAction de mayor calidad y precio, y cambian luego a los eliminadores de placa dentobacteriana eléctricos Braun Oral-B, que generan un negocio con alto margen de beneficio basado en cabezales de repuesto. Estas marcas líderes en el mundo son la columna vertebral de Gillette. Dichas marcas demuestran el compromiso global con el crecimiento a través de la innovación, un crecimiento que garantiza a largo plazo el éxito competitivo de la empresa como líder mundial en el mercado de los productos de consumo.

 

b) El producto 

En mayo de 1994, meses antes que Gillette lanzara su máquina de afeitar Sensor Excel en los Estados Unidos, ya estaban en marcha los planes de marketing para su siguiente producto. Ese mismo mes, cuatro ejecutivos de marketing de Gillette se reunieron con su agencia de publicidad, B.B.D.O., con el fin de fijar la agenda de marketing para el producto que convertiría en obsoleta a la Sensor Excel. La nueva afeitadora, que recibiría después el nombre de Mach 3, fue lanzada con bombos y platillos a mediados de 1998. En lo que hace a hojas y afeitadoras, a Gillette no le alcanza con lanzar un producto verdaderamente innovador. La empresa hasta logró convertir al marketing en una ciencia cuantitativa, asignándole tiempo y recursos a sus planes con una precisión y una implementación propias del ámbito militar. Gillette invirtió otros US$ 300 millones en la comercialización del nuevo producto, convirtiendo a la Mach 3 en la única afeitadora del mundo que cosechó mil millones de dólares.



Las ventas sobrepasaron con creces a las de la Sensor y la Sensor Excel, que dominaron el mercado en su momento y superaron ampliamente las expectativas más optimistas de Gillette. A pesar del escepticismo que reinaba en buena parte de la prensa financiera -que la consideraba demasiado cara y engañosa- en sólo seis meses la Mach 3 se convertió en la máquina de afeitar más vendida en América del Norte y Europa. Al igual que otras corporaciones, Gillette conoce a sus clientes mejor que la competencia. Prueba, mide y califica incesantemente los productos y preferencias en todo el mundo. Cuando un italiano o una australiana cumplen con su ritual de higiene matinal, Gillette sabe qué máquina usarán y por qué. La empresa ha logrado traducir su precisa orientación al mercado y su inigualable capacidad para predecir lo que habrán de comprar hombres y mujeres en un market share del 72 por ciento tanto en Estados Unidos como en Europa. Este dominio tiene su origen en la permanente búsqueda de mejores tecnologías para afeitarse, la tendencia a invertir lo que haga falta para fabricar sus productos con eficacia y una estrategia de marketing integrada y científica que funciona en todas partes.




KING CAMP GILLETTE

c) Un poco de historia 

Desde 1901, cuando King Camp Gillette inventó la afeitadora segura, Gillette ha desarrollado toda una cultura empresaria en torno a encontrar la manera más confiable y lucrativa para que los seres humanos le digan adiós al vello indeseable.


 Durante gran parte de este siglo, Gillette -junto a Campbell Soup y Coca-Cola- ha sido la expresión máxima del estilo de vida norteamericano. Ya en 1939, el primer juego de béisbol televisado contó con avisos de afeitadoras Gillette. En 1971, la empresa revolucionó el mercado cuando lanzó la Trac II, la primera afeitadora de dos hojas paralelas alojadas en un solo cartucho. En 1977, con la Atra mejoró su desempeño cuando incorporó el cabezal móvil y perfeccionó su mito de "una afeitada más suave y más al ras". Y para esa misma época, sumida en la batalla entablada por Bic con las afeitadoras descartables, lanzó Good News, la primera descartable de doble hoja. Para mediados de la década del 80, estas afeitadoras descartables se habían apoderado ya de un 50 por ciento del mercado, por lo que los ejecutivos de Gillette decidieron romper con lo que era una estrategia sin salida. Esta característica había convertido a la afeitadora en un producto indiferenciado y la decisión de compra se basaba exclusivamente en el precio y la conveniencia. Esta situación debilitaba sin duda a una empresa como Gillette. Lo que necesitaba era un producto que la diferenciara, sobre el que pudiera hacer crecer su marca y su participación de mercado. Por lo tanto, en lugar de competir en el campo de juego existente, Gillette decidió crear una nueva categoría: el sistema de afeitar.



Y se convirtió en líder indiscutido, consiguiendo al mismo tiempo erosionar el market share de la categoría de afeitadoras descartables. En 1990, después de diez años de investigación y desarrollo, Gillette lanzó su sistema Sensor de hojas delgadas. Con la Atra, los cartuchos eran descartables. Pero eso no fue todo. Con hojas montadas sobre resortes capaces de adaptarse a la cara, la Gillette Sensor creó un concepto revolucionario en la técnica de afeitarse. El resultado era significativamente superior. El diseño no sólo derivó en una afeitada mucho más al ras sino que sacó a Gillette de la ciénaga de las descartables y recuperó para ella su posición de imbatible liderazgo. Pero Gillette nunca se duerme en los laureles. Si dos hojas podían producir una afeitada más al ras, ¡de lo que no serían capaces tres hojas! Durante gran parte de esta década, los científicos del laboratorio de Gillette, en Reading, Inglaterra, estudiaron metalurgia, la piel y el vello y así llegaron a nuevos bordes para sus hojas -los primeros desde los años 60- diseñados para que el hombre pudiera afeitarse con menos esfuerzo y menor irritación. Para asegurar que los consumidores no se limitaran a encogerse de hombros pensando que se trataba de otra artimaña más del marketing, la afeitada tenía que ser ostensiblemente mejor.

 

d) El desafío 

Cuando usted se acerca al director para pedirle US$ 750 millones para invertir en desarrollo tiene que ofrecerles un producto perfecto, dijo William J. Flynn, director comercial de máquinas y hojas de afeitar Gillette. El cliente debe considerar que es superior a lo que está usando. Al igual que otras grandes empresas, Gillette reconoce que la calidad del producto es la propuesta de valor central en torno a la cual gira todo lo demás. Procter & Gamble se apoya, también, en este principio desde hace años. Cuando lanza un mejor producto, realmente es un producto nuevo y superior. Y de verdad resuelve un problema personal. Lo que ha hecho Gillette es desarrollar una nueva tecnología que funcionó. Lo más difícil es lograr que la gente la pruebe. En realidad, muchas tecnologías superiores pasaron inadvertidas y no recibieron la recompensa que merecían en la historia de los productos de consumo. En Gillette, saber lo que está pensando el cliente es una forma de arte. Y la estrategia para lograr que prueben un producto nuevo y ofrecerles una "razón para creer" nunca ha sido mejor orquestada que con la Mach 3. El primer paso, y el más importante, es crear una propuesta de valor para el consumidor. Para la Mach 3, la propuesta de valor tenía que ser atractiva, sucinta y de fácil comprensión para una vasta gama de consumidores de todo el mundo.

 Y, como cualquier otra etapa de un proceso de desarrollo, fue un esfuerzo arduo. En verdad, redactar la declaración de valor llevó dos años enteros, incontables reuniones e innumerables grupos de análisis (focus groups). Después de haber probado el producto con miles de hombres, Gillette era consciente de lo que realmente importaba. Afeitarse evoca algunas reacciones clave en los hombres: lleva tiempo, irrita y, con frecuencia, es desagradable. Frente a esta conclusión, no puede sorprendernos que los hombres del mundo entero deseen exactamente lo mismo: una afeitada limpia, suave y sin cortes ni tajos. La mayoría de los hombres, dijo Flynn, necesitan entre 100 y 500 pasadas cuando se afeitan, volviendo a recorrer la misma zona de la cara una y otra vez. Por lo tanto, había que construir un puente de conexión entre una afeitada al ras y una afeitada que no causara irritaciones. Si a todo esto le sumamos la rapidez, atributo central que conquista al usuario de las descartables, llegamos a la propuesta de valor de la Mach 3: afeitado más al ras, con menos pasadas y menor irritación. Todo esto, que puede parecer tan simple y tan obvio, fue un verdadero descubrimiento dentro de Gillette. Con esta frase, todos los esfuerzos de marketing tendrían una base común de sustentación. Gillette no sólo podía lograr que sus propios clientes de la Sensor Excel subieran un peldaño más, sino apoderarse de la participación de mercado entre los usuarios de las afeitadoras descartables. Si usted no traduce todo esto a un lenguaje que prometa algo mejor, la gente no estará dispuesta a probar el producto, dijo Flynn. Pero si logra que lo hagan, el producto se venderá solo.



 e) Por el mundo 

La admirada máquina de marketing de Gillette es la suma de muchas piezas, unidas indisolublemente por tradiciones ancestrales vigentes en la compañía. Por ejemplo, el Comité de Horizonte está encargado de vislumbrar el futuro y trata de imaginarse qué significará eliminar el vello dentro de un plazo de cinco a veinte años. El grupo que planificó la Mach 3, conocido como Fuerza de Tareas 225, trabajó durante cinco años con la gente de investigación y desarrollo para producir y orquestar su exitoso lanzamiento. Apuntaron tanto a la creación de una nueva marca de envergadura como al desarrollo de un gran producto. Estos cinco años se caracterizaron por continuas mejoras, pruebas permanentes entre los consumidores de todo el mundo y, finalmente, la creación de una estrategia de marketing destinada no sólo a subrayar la nueva propuesta de valor sino también a fundamentar los argumentos. Alfred M. Zeien, CEO de Gillette, dice que la empresa mira al mundo como si fuera "una sola nación"; en consecuencia, el posicionamiento global del producto es un imperativo. Para mediados de 1996, durante la gestión de John Darman, vicepresidente del área comercial de afeitadoras masculinas, la fuerza de tareas comenzó a dar forma a los planes específicos para un lanzamiento global. Con la Mach 3, Gillette tenía una ventaja distintiva: hacía tiempo que la empresa circulaba por este terreno. La experiencia ganada con la Sensor y la Sensor Excel había creado las bases para la fabricación, el marketing global y la promoción de un sistema de afeitar. Sensor había tenido tanto éxito que fijó un nuevo rumbo en términos de utilidades, hasta tal punto que la empresa cosechó 32 períodos rentables consecutivos. Los planes deben ser minuciosos, coordinados y super secretos. En una etapa temprana, John Darman reunió a ejecutivos de oficinas satélites de Gillette en todo el mundo con los ejecutivos de B.B.D.O., la agencia de publicidad de la empresa desde 1988 que lanzara el slogan que caracterizó a la marca a fines de la década del 80: Gillette: la mejor afeitada que un hombre puede esperar? La agencia fue también parte integral del equipo de desarrollo de la Sensor y la Mach 3. Siguiendo el estilo de un ataque militar, el éxito del lanzamiento global dependía de una planificación y una implementación cuidadosas. Gillette había lanzado la Sensor en todos sus mercados en sólo 18 meses.



Pero la Mach 3 sería lanzada en todo el planeta en menos de un año. El nuevo producto ingresaría al mercado de América del Norte en julio de 1998, en Europa y Rusia el 1 de septiembre, en Japón en febrero de 1999 y en el resto de Asia, América latina y Australia a mediados de año. Queremos acelerar las ventas y el crecimiento de nuestras ganancias, dijo Flynn. "Y un lanzamiento global es el medio para lograrlo". Cuanto antes llega un producto al mercado global, antes se inclinarán por él los actuales clientes y más fácil resulta ganarle clientes a la competencia. El proceso para bautizar a la afeitadora comenzó en julio de 1995, tres años antes de su salida al mercado. Las computadoras de B.B.D.O. aportaron algunas sugerencias como Vector, Synchro y Triad. Pero el nombre debía ser atractivo en Alemania y América latina, además de los Estados Unidos. Miles de entrevistas personales con consumidores de todo el mundo confirmaron que Mach 3 era el nombre apropiado. Para mantenerlo en secreto fue necesario montar una operación similar a las de la CIA, que exigió a todos los ejecutivos firmar acuerdos de confidencialidad -estaba estrictamente prohibido contárselo al esposo o esposa- y no hubo excepciones. Para 1996, comenzaron a diseñarse planes específicos. La fuerza de tareas elaboró presupuestos de publicidad, costos de capital, costos de muestreos y fórmulas para lograr una mayor rentabilidad anual por usuario. Así se elaboraron los planes estratégicos para 1997 y finalmente para 1998. Gillette había rastreado con sumo cuidado toda la información sobre el uso de las hojas de afeitar. Con la máquina Atra, los hombres utilizaban un promedio de 30 a 32 hojas por año. Esa cantidad declinó a algo más de 25 con la Sensor y era esperable que, por su rendimiento superior, cayera aún más con la Mach 3. Partiendo de estos cálculos, la empresa fijó la estrategia de precios. Y, dado el éxito de la Sensor, que valía un 25 por ciento más que la oferta previa, Gillette fue sumamente agresiva en la determinación del precio de la Mach 3. Sería un 35 por ciento superior al de la Sensor Excel -US$ 6,49 a US$ 6,99 para la afeitadora y un aumento similar para las hojas- y, una vez más, los consumidores ni siquiera chistaron. Para que el producto llegara al mercado con todo éxito, Gillette siguió pautas estrictas sobre publicidad, marketing y promoción. Todo, desde el packaging a los exhibidores de los puntos de venta pasando por las ventas minoristas, se creó teniendo en mente un solo público y no individualidades regionales . Por lo tanto, el packaging, los exhibidores y el material de promoción son los mismos en todo el mundo. El color -verde agua-, los tipos de letra y los elementos de diseño también coinciden. Los paquetes de la Mach 3 de España, Alemania, Gran Bretaña e Italia son idénticos excepto por el idioma que llevan en el envase. Intencionalmente, la empresa redujo la cantidad de palabras del frente del envase al mínimo posible para evitar toda modificación de diseño en el packaging. Para países como Italia y España, donde muchos comercios son pequeños, Gillette creó un exhibidor especial para la Mach 3. Durante los seis primeros meses posteriores al debut se vendieron más de 100.000 exhibidores de este tipo. Hasta la publicidad de radio y televisión es igual. En todos los países se está utilizando el mismo comercial de la Mach 3. Aunque en algunos mercados fue necesario realizar un poco de producción local, el comercial es en esencia el mismo en todas partes -los modelos masculinos deben tener un rostro "aceptable" en todas las regiones. Al crear una sola imagen para toda la campaña global, la Mach 3 tuvo presencia de marca casi instantáneamente. Como empresa que cree fervientemente en los grandes presupuestos de publicidad, Gillette busca rodear al consumidor con su mensaje, cubriendo todos los medios, de la televisión a las web site de Internet. A inicios de 1999, Gillette pudo declarar la victoria sin temor a equivocarse. La Mach 3 barrió con todos los escépticos y se convirtió en ese éxito arrollador con el que sueñan los estrategas de un producto y los expertos en marketing. La Mach 3 ha reemplazado con facilidad a la Sensor Excel como marca Nº 1 del mercado. En verdad, dijo Flynn, a la Sensor le llevó dos años alcanzar el nivel de ventas que la Mach 3 consiguió en sólo seis meses. En una economía global competitiva, Gillette comprende que cuanto antes consiga que un consumidor pruebe un nuevo producto, menor será la posibilidad de perderlo.



f) Desembarcando en Europa A pesar de la precisión militar con la que ataca el mercado global, existen algunas cuestiones propias de determinadas regiones geográficas a las que debe prestarse la debida atención. Gillette realizó el lanzamiento de la Sensor Excel, antecesora de la Mach 3, en Europa antes que América del Norte. Y luego hizo exactamente lo opuesto con la Mach 3. ¿Por qué? William Flynn, artífice del lanzamiento, lo explicaría de la siguiente manera : primero desembarcamos en Europa con la Sensor Excel porque es un mercado de mayor envergadura que el norteamericano. Es un 20 por ciento más grande. En ese momento, estamos hablando de 1991, analizamos la economía de Europa que estaba a la zaga y no crecía al ritmo de la norteamericana y sentimos que el mercado europeo necesitaba un estímulo. Hacía falta que la energía comenzara a circular y pensamos que lanzar el producto primero allí tendría precisamente ese efecto y, al mismo tiempo, serviría para demostrar que éramos una empresa internacional. Con la Mach 3, la idea era lanzar el producto en julio de 1998 pero nos dimos cuenta de que agosto no es el mejor momento para hacer publicidad en Europa. Todo el mundo se va para su casa de veraneo. En verdad, el factor tiempo no era tan importante, porque el lanzamiento en Europa se produjo sólo dos meses después". Analizamos en detalle cada mercado. Sabemos que el principal motor del crecimiento está en los medios, por lo tanto tenemos que asegurarnos de que estamos invirtiendo nuestro dinero con inteligencia. ¿Dónde está la mejor oportunidad para el crecimiento de las ganancias? ¿Cómo es el entorno competitivo? Creamos un modelo de inversión en los medios basado en cosas tales como las ganancias por país, la cantidad de menciones en los medios, el potencial de crecimiento que genera un producto innovador, las ganancias incrementales por encima de las de la competencia. Repetimos esto en 17 mercados de Europa. Cuando lanzamos la Sensor, creamos el llamado Modelo de Derivación, que en esencia indicaba cómo invertíamos los recursos y qué share obteníamos.



 Por lo tanto, nos preguntamos qué podía suceder si repetíamos el lanzamiento de la Sensor. Supimos, por ejemplo, que gastamos más en Italia que en Alemania. El mercado italiano prefiere las afeitadoras desechables, por eso tuvimos que concentrar más esfuerzo de medios en Italia. Todo esto ayuda a crear el plan final. Pero con la Mach 3, tuvimos que superar esto también. Con la Sensor, todo consistió básicamente en un plan para televisión, invertimos mucho en los comerciales. En cambio, con la Mach 3, hicimos publicidad en la vía pública, en los medios gráficos, en la radio y en Internet. Fue un esfuerzo de medios multifacético. Y fue necesario incorporar todo esto al Modelo de Derivación de la Sensor. El modelo es la base de nuestro plan de inversiones en los medios. Teníamos que llegar a todas las regiones geográficas y diseñar un principio fundamental que sería nuestra recomendación para cada mercado. Basamos nuestros planes en puntos de rating, y esto nos brinda una perspectiva del peso que tiene la publicidad que hacemos. La televisión puede tener un mayor impacto que la radio pero si optamos por los dos, los resultados son mejores. Y todo esto debe ser analizado minuciosamente en términos del objetivo global del plan. El plan se proponía convertir a la Mach 3 en parte del paisaje -colocarla en todas partes-. Lograr que se incorpore dentro del vocabulario de la gente. Con la Mach 3 logramos en Europa en tres meses lo que con la Sensor nos llevó 18. Son muchos los factores que contribuyeron a lograr una aceptación tan rápida. En Italia, la dimensión del esfuerzo realizado durante el año previo al lanzamiento fue sorprendente. No queríamos quedarnos sin stock, por lo tanto, el sector fabricación debía ajustar sus proyecciones. Buscábamos además que el producto estuviera en el punto de venta en condiciones de satisfacer la demanda. El equipo trabajó mucho antes del lanzamiento, antes de comenzar a enviar el producto, la fuerza de ventas de Gillette o los contratistas externos iban al punto de venta minorista y reorganizan el sector de hojas y afeitadoras para dejar espacio para la Mach 3. Había carteles que decían: "Este lugar será ocupado por la Mach 3". Cuando la gente de Procter & Gamble vio esto en los comercios, se sorprendió al comprobar la forma en que se había dispuesto el espacio para el producto y la coordinación entre los exhibidores y la publicidad. Hubo mucha planificación previa para asegurarnos de que la Mach 3 asumiera una posición de liderazgo desde el principio y que la falta de stock fuera mínima. ¿Cómo lograr que los minoristas acepten estos cambios con agrado? Era parte del desafío. Ese trabajo inicial es fenomenal. Eso es algo que Gillette sabe hacer muy bien, desde la óptica de la ejecución. La empresa está orgullosa de esto. Un año antes del lanzamiento, la gente de fabricación ya tenía en claro cuántos cartuchos y afeitadoras podía fabricar: entre 50 y 70 millones de afeitadoras y 400 millones de repuestos. Pudieron decirlo con un año de anticipación. Para lograr esto, hace falta gente extraordinaria. Obtuvimos resultados de diagnóstico y de impacto y mediciones que nos dijeron por qué las cosas eran diferentes en Alemania con respecto a España o Italia. Hicimos pruebas con respecto a la pronunciación del nombre en los diferentes países. Tomamos la propuesta de valor y creamos una campaña publicitaria. Y las pruebas de nuestro comercial demostraron que era el mejor que habíamos hecho en toda nuestra historia. Los gerentes de cada país aceptaban el lanzamiento. La convicción venía del brazo de las pruebas y de los excelentes resultados obtenidos durante los ensayos. Tenían que estar convencidos de que era absolutamente creíble. Cuando les mostramos por primera vez a los directores de marketing y gerentes generales el packaging que teníamos previsto, les dijimos que necesitábamos que participaran de las traducciones y la publicidad local. Primero nos cuestionaron pero terminaron convencidos de que lo que teníamos entre manos era otra Sensor. Es necesario que todos estén a bordo a partir de los resultados de las pruebas.



Escrito en EL MASTER DEL GUAPO HACKER, de Xavier Valderas


ESTANDARIZACIÓN O ADAPTACIÓN


Con la internacionalización de la economía mundial y al surgir la idea de globalidad, que considera el mundo como un único mercado, se modifica y amplia el campo de aplicación y actuación del marketing. A todo esto ha ayudado la caída de muchas barreras comerciales y la mejora en las tecnologías. Dichas mejoras han reducido las distancias geográficas y psicológicas contribuyendo a esa homogeneización de los deseos y comportamientos de compra que no puede ser atribuido únicamente a un efecto de la moda. Es en este entorno, donde surge y se desarrolla la polémica que enfrenta a los defensores de la adaptación del marketing, los cuales pretenden seguir operando con los esquemas clásicos, con aquellos que pugnan por la estandarización de las estrategias de marketing, aduciendo ventajas y beneficios propios de operar en un mundo con tendencia a la igualdad. La estandarización parte de una constante bien sencilla: cuanto menos modificaciones haya que realizar sobre el producto y sobre los procesos más notable será el ahorro de pasos y más importante el volumen de beneficios obtenido. En particular, cuando nos referimos a la estandarización del marketing mix estamos haciendo referencia a vender el mismo producto en todos los mercados del mundo, con el mismo precio, iguales canales de distribución e igual comunicación; es lo que se conoce como estandarización pura.


De este modo, la estandarización es una forma de reaccionar por parte de determinadas empresas de determinados sectores industriales ante este hecho peculiar y concreto de la globalización. Incluso, podemos afirmar que aunque la empresa desarrolle un enfoque globalizado (estrategia global) ello no quiere decir que el contenido de su estrategia tenga que estar necesariamente estandarizado en todos sus aspectos. Así cuando se planifica sobre una base mundial, con la intención de alcanzar objetivos globales, la empresa utilizará la estandarización en aquellos mercados y para aquellos productos que así lo permitan y adaptará el resto. Es más, puede ocurrir que aplique un posicionamiento global en todos los mercados en los que opera mientras que adapta algunas características del producto a las particularidades propias de cada uno de ellos. Tradicionalmente, la discusión sobre qué estrategia aplicar cuando se realizan negocios internacionales ha girado alrededor de dos posturas extremas: estrategia mundial uniforme versus estrategia adaptada a las condiciones específicas de los mercados locales. Así, por un lado, se ha argumentado que la adopción de una estrategia uniforme permite a la empresa alcanzar unas potenciales sinergias y economías que surgen al operar en más de un país; mientras, que por otro, se alude al hecho de que la adaptación de las estrategias a las rasgos nacionales de cada mercado es cruclal para poder aprovechar las oportunidades que surgen en esos mercados. Sin embargo, tras el análisis de estas dos posturas extremas se considera que en la práctica son inviables tanto una como otra; pues, por un lado, una total adaptación traería como consecuencia unos elevados costes que a la larga serían insostenibles y, por otro, una estandarización total es imposible de llevar a la práctica aunque sólo sea por la diferencia de idiomas y distancias físicas, sin contar con una serie de grandes diferencias culturales que aún perviven. El rápido desarrollo y difusión de la tecnología junto con las innumerables posibilidades de las comunicaciones y los viajes están «forzando» al mundo entero hacia una determinada uniformidad. El resultado de dicha homogeneidad es la aparición de mercados de ámbito universal que demandan productos estandarizados y aquellas empresas que capten esta realidad se beneficiarán de economías de escala no sólo en producción sino también en marketing. A su vez, dichas economías redundarán en precios más económicos con los cuales competir con mayor fortaleza, pudiéndose conseguir a la larga, si se cuenta con segmentos de mercados de alcance universal, productos de bajo precio con alta calidad. De tal modo que para aquellas empresas que operan en diferentes países-mercados y como consecuencia de este proceso de creciente integración de las economías mundiales, la adopción de una perspectiva global se ha convertido en un imperativo a la hora de planificar la estrategia de marketing.


1) Factores claves en el enfoque de estandarización

 Existen una serie de factores clave que asume la filosofía de la estandarización: —Homogeneización de los deseos e intereses de los consumidores en todo el mundo.

 8 — En general, las personas de cualquier parte del mundo prefieren sacrificar sus preferencias en cuanto a características, funciones y diseño del producto a favor de precios más bajos y de una mayor calidad.

— Es posible alcanzar economías de escala tanto en producción como en marketing si se operan en todos los mercados mundiales. Estos tres puntos, que son la base de la filosofía y en los cuales se sustenta, tienen una serie de críticas que a su vez son replicadas. Es como entrar en un debate de defensores y detractores cuyos argumentos y contraargumentos son tan ciertos como las realidades que ha vivido cada una de las empresas de cada sector. Es decir, hemos de partir de que no hay ninguna panacea y que las cosas que pueden ser muy buenas para una empresa no lo son tanto para otra pues existen numerosos parámetros tanto internos (estilos de dirección, cultura empresarial, formación de sus individuos, estrategias aplicadas, estructura organizacional y de costes, motivación, etc) como externos (condiciones del mercado, estructura de la industria, etc) que la hacen realmente diferente.

Por ejemplo, es bastante cierto que el potencial para la estandarización es mayor para ciertos tipos de productos tales como los industriales o artículos personales de lujo donde el comportamiento de los consumidores se espera que sea relativamente similar. Al mismo tiempo, la estandarización es más fácil de llevar a cabo donde las necesidades de los clientes y las condiciones de los mercados sean más semejantes, lo cual ocurre con más frecuencia en los países de la tríada (EEUU, Japón y la Unión Europea). Podemos observar que el gusto por ciertos productos tales como los de lujo (perfumes, equipos de alta fidelidad), la música moderna (Rock, pop), ciertos hábitos alimentarios (comida rápida) son similares y muy parecidos en cualquier parte del mundo. Esto lleva a que muchas empresas hallan explotado esas oportunidades sobre una base mundial antes que sobre la base de país a país. Así lo demuestra Chanel, Sony, Coca-Cola, McDonald, Cartier, Vuitton, Gucci, Mercedes, etc, quienes se dirigen a segmentos muy concretos (segmentación inter-mercados) que tienen sus similares en otros países y que acumulados ofrecen una oportunidad bastante interesante. En contraposición con estas empresas, encontramos otras, con igual éxito, que se adaptaron a las preferencias idiosincráticas de cada país desarrollando marcas locales y variantes de los productos para adaptarse a las preferencias locales; así lo hizo la división de comida congelada Findus de Nestlé, comercializando productos distintos en Francia, Reino Unido e Italia. En este mismo sentido, aunque Coca-Cola comer cializa su marca de forma global, en Japón su conocida bebida lleva un menor contenido en azúcar o que McDonald vende en Méjico sus hamburguesas con unas salsas diferentes. Aunque es cierto que para determinados productos mercados hay segmentos que son invariablemente sensibles al precio, eso no tiene por que llevamos a pensar que esa tendencia vaya en aumento en todos los productos-mercados; por el contrario, hay algunos mercados de productos y servicios que van desde los ordenadores personales hasta la banca y los seguros cuyo interés por ciertas características peculiares de los productos parece ir en aumento.


De forma similar, en determinados mercados de consumo, donde los segmentos globales están formados por consumidores pertenecientes a escalas altas, es probable que dichos consumidores busquen distinción y prestigio asociado con una alta calidad como ocurre con los relojes Cartier o los chocolates Godiva. Por tanto, es lógico pensar que estos clientes mundiales son incluso menos sensibles al precio aunque bien es cierto que demandan cualidades parecidas. Desde un punto de vista puramente estratégico el posicionamiento respecto al precio no se considera una ventaja competitiva sostenible a largo plazo, especialmente en los mercados internacionales donde se está expuesto a rápidos cambios y a nuevos desarrollos tecnológicos, los cuales llevan aparejado una disminución de costes. Otro elemento, aunque de menos trascendencia, que incide en la vulnerabilidad es el ataque de competidores con mano de obra más barata. También anotar que los clientes sensibles al precio no suelen ser leales a la marca y, por tanto, cambiarán rápidamente cuanto encuentren otro más barato. Aquellos productos estandarizados a precio bajo pueden ser considerados precios bajos en determinados países y altos en otros. Esto ocurre sobre todo cuando los países en los que se está operando varían en su nivel de desarrollo económico o en su estructura competitiva; luego competir con precios bajos no es lo más adecuado pues mientras en unos países esa estrategia será percibida por encima de un determinado listón en otros países no superará el mismo, con lo cual se provocará cierta confusión en el posicionamiento y en la relación calidad-precio.

 La realidad sugiere que en los países en desarrollo los mercados son sensibles al precio y, por tanto, una estrategia de adaptación del producto parece ser mucho más adecuada. El tercer factor de la filosofía de la estandarización se basa en el hecho de que se pueden obtener economías de escala tanto en producción como en marketing al servir y operar con mercados globales. Este elemento es el considerado de mayor impor tancia e influencia a la hora de decidir si aplicar o no una estrategia de estandarización. Aunque a menudo, los costes de producción representan una parte poco importante de los costes totales, como ocurre en determinados mercados de productos cosméticos, detergentes, farmacéuticos o instituciones financieras donde los costes de producción son una parte poco importante de los costes totales. La clave en estos mercados estriba en conocer los gustos y comportamientos de compra de los consumidores así como de los distribuidores.


 2) Factores que potencian la estandarización

 El debate de la estandarización ha propiciado numerosos comentarios y consejos. Se han escudriñado y enfatizado los problemas financieros, legales, contables, de organización y de personal que implica esta opción; sin embargo, a pesar de ello, los directores de marketing siguen preocupados y sumamente interesados en el tema. Buscan afanosamente factores que les permita y les justifique la utilización de tal estrategia. Los factores potenciadores son expuestos por la escuela de pensamiento que defiende que las habilidades y conocimientos de marketing pueden ser transferidos desde un país a otro y que se pueden alcanzar beneficios significativos al estandarizar el marketing sobre una escala global. Sin embargo, a pesar de los numerosos obstáculos a la implantación de la estandarización, existen beneficios indiscutibles teniendo, por supuesto, en cuenta que las posibilidades varían según las actividades de marketing, los sectores, las empresas, los mercados y los productos.


Los beneficios de la estandarización son:

— Costes más bajos. El argumento con mayor reconocimiento a favor de la estandarización es el ahorro en costes que se produce como consecuencia de las economías de escala obtenidas tanto en producción y aprovisionamiento como en marketing. Estas economías de escala en producción y en investigación y desarrollo pueden ocasionar una diferencia tan grande entre los precios del producto global y el local, que ni siquiera el consumidor más ligado a una determinada cultura pueda resistirse. También, hay que contar con el hecho de que en muchas ocasiones las empresas no disponen de los recursos necesarios para invertir en I+D y poder adaptar los productos a cada país/mercado. Añadir que no todos los productos son igualmente susceptibles de aprovechar economías de escala en producción o I+D. Así tenemos que los bienes duraderos como los televisores o los automóviles son más propensos a tales economías que los bienes no duraderos como son los productos de consumo empaquetados. Aunque las economías de escala más difundidas son las alcanzadas en producción, éstas también se pueden alcanzar en las actividades de marketing, siendo las más destacadas las que se consiguen en: producción de material publicitario, fuerza de ventas y formación (sobre todo cuando el producto conlleva una alta complejidad), servicio de apoyo, etc. Para la mayoría de los productos y sectores el grado adecuado de estandarización varía de unas actividades de marketing a otras. Así los elementos estratégicos como el posicionamiento son más fáciles de estandarizar que los que dependen de la ejecución como la promoción de ventas. El marketing suele contribuir, en mayor medida, a las economías de escala creando un diseño de producto estándar que sea vendido en todo el mundo. También se pueden obtener economías de escala en presentaciones estandarizadas del producto. Este es el caso de un importante fabricante europeo de sopas preparadas que pasó de tener 11 etiquetas a sólo 2 obteniendo unos considerables ahorros en costes. Otro aspecto del marketing en el que existe la posibilidad de obtener economías de escala y mayor rapidez de aprendizaje es en ciertos elementos de la publicidad, concretamente, en la producción del trabajo artístico o de películas. Es el caso de todas las fotografías usadas en los anuncios de BMW las cuales son producidas de forma estandarizada y distribuidas mundialmente.

— Mayor rapidez de aprendizaje. Un factor notablemente ligado al anterior es el aumento de la rapidez en cuanto al aprendizaje de las actividades desarrolladas, al estar operando con mayores volúmenes de producción y al tener la posibilidad de compartir las experiencias adquiridas en otros mercados.

— Reducción en los costes de transporte y de distribución. Vender un mismo producto en todo los mercados mundiales viene en parte justificado si tal acción permite aprovechar economías de escala en producción, u otras, y, por tanto, poder disfrutar de una cierta ventaja en costes que se alcanza al producir de forma centralizada o en unas pocas grandes plantas altos volúmenes. Si esta ventaja de costes desaparece al ser absorbida por los costes de transporte que se producen al aumentar las distancias desde los centros de producción a los lugares de consumo, evidentemente, no interesará aplicar tal estrategia. Sin embargo, y como consecuencia de los desarrollos tecnológicos, los costes de transporte y de distribución se han reducido considerablemente en las últimas décadas. Gracias a los contenedores y otras formas de distribución es posible transportar enormes cantidades de productos a unos costes unitarios relativamente bajos. Esto no quiere decir que los costes de distribución no representen una parte importante de los costes totales, por el contrario, son bastante sustanciales necesitando por ello de un cuidadoso análisis y de la búsqueda de aprovechamiento de economías de escala en este tipo de actividad.

 —Aparición de segmentos globales de mercado. Es posible identificar segmentos parecidos en cuanto a sus gustos e intereses tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo y que unidos representan un mercado homogéneo de considerable envergadura. La aparición de estos grupos de consumidores con similares formaciones, estatus, intereses, etc, en cualquier parte del mundo aumenta la posibilidad de vender el mismo producto con similares posicionamientos, marcas, campañas publicitarias e incluso precios, pues están demandando el mismo concepto. Esto hace que el producto estandarizado no necesite, apenas, ningún tipo de adaptación. El atractivo de la oportunidad consiste en que aunque ese segmento a nivel de país tenga un número de consumidores no excesivamente alto, la suma de cada uno de esos segmentos entre todos los países donde son detectados hace posible un mercado lo suficientemente grande para beneficiarse de las economías de escala. Estos segmentos globales también aparecen en los mercados industriales movidos, sobre todo, por el deseo de tener uniformadas las compras de materiales; de tal modo, que un volumen de compras relativamente grande puede llevar implícita ciertas economías de escala así como una mayor coherencia.


— Imagen global consistente. La estandarización ayuda a crear una imagen corporativa uniforme en todos los mercados reduciendo la confusión en los consumidores. El desarrollo de los sistemas de comunicación, la extraordinaria difusión de la información, las interminables posibilidades de realizar viajes internacionales (sobre todo en Europa donde las distancias son relativamente cortas) hace que los consumidores puedan ver el mismo producto que consume en su país en cualquier otro lugar del mundo, realizando las pertinentes comparaciones. Si el turista español ve en Italia sus marcas más utilizadas es probable que las adquiera durante su visita reforzando su lealtad hacia ella.

 — Mejora de la planificación y el control. Aquellas empresas que realizan operaciones en multitud de países es probable que necesiten de una mayor coordinación y control. De tal modo, que cuanto más coordinadas e integradas estén todas estas actividades mayor será la ventaja competitiva al respecto. Una de las más importantes formas de adquirir esta coordinación entre países es a través del empleo de similares métodos en el desempeño de las actividades de marketing; es decir, implica la estandarización de las mismas.

 — Mejor explotación de las buenas ideas. Este es otro de los argumentos que defienden la estandarización ya que al ser difícil encontrar buenas ideas y personas eficientes en marketing es por ello que cuando se encuentran deben explotarse al máximo. Este aspecto es muy apoyado sobre todo en el diseño adecuado de productos así como en la parte creativa de la publicidad y de la comunicación. La escasez de buenas ideas es lo que alienta la estandarización.

— lnternacionalización de los estilos de vida así como una mayor homogeneización de los gustos de los consumidores. Como una consecuencia práctica de casi todos los elementos citados con anterioridad, los estilos de vida y los gustos de muchos grupos de consumidores tienden a internacionalizarse y a parecerse en gran medida. Dicho fenómeno se está produciendo no sólo en los mercados industriales sino también en los mercados de consumo. Todos los factores potenciadores que hemos expuesto anteriormente tienen que ser analizados de forma conjunta para poder determinar cuánto hay a favor de la estandarización; en absoluto son excluyentes entre sí.


3) Barreras a la estandarización

 Hay productos con una mayor vocación global. Deducimos que el potencial para la estandarización está en función de la categoría de producto así como del grupo de mercados implicados. A pesar de las barreras que a continuación se exponen, se reconoce que esta ola de productos estandarizados no sólo está dirigido a productos industrializados o a materias primas sino que también alcanzan a productos de gran consumo tales como Coca- Cola, Pepsi-Cola, McDonald, cosméticos Revlon, aparatos electrónicos de consumo Sony, vaqueros Levi-Strauss, etc.


 A favor y en defensa de la adaptación hay toda una lista de autores que apuntan numerosas barreras a la estandarización y sugieren que hay mayores beneficios en aquellas estrategias que se adaptan a cada uno de los mercados. Estos se basan en que la noción de marketing es dar al cliente lo que este quiere, mientras que los defensores de la postura contraria aducen que el marketing es dar al cliente lo «mejor». A continuación, se analiza una serie de factores, tanto internos como externos a la empresa, que se han convertido en importantes barreras a la estandarización:

 a) Barreras Externas 


— Restricciones gubernamentales e institucionales. Las regulaciones gubernamentales en puntos tales como las tarifas arancelarias y no arancelarias obstaculizan la estandarización de las líneas de productos, de los precios, de la distribución, etc. De hecho el establecimiento de ciertas cuotas a la importación de materiales o componentes claves afectan directamente a los costes de producción y reducen la posibilidad de uniformar la política de precios. Dentro de estas regulaciones por parte del gobierno también se encuentra lo que se ha dado en llamar tratamiento preferencial a las empresas locales.

— Costes de los transportes. Aunque es cierto que el coste de los transportes y de la distribución se han reducido considerablemente (está recogido como un argumento a favor de la estandarización), este es un hecho que hay que analizar de forma relativa. Es decir, hay productos que gracias a los nuevos sistemas de distribución como son los contenedores es fácil y barato realizar transportes a grandes distancias; sin embargo, hay productos cuyo coste de transporte no compensa el ahorro que se experimenta al operar bajo economías de escala en la producción. El caso más típico y tópico es el de los ladrillos. Por mucho más barato que resulte fabricar los ladrillos en China resulta prácticamente inviable comprar dichos ladrillos en París para hacer un chalet. Éste es un obstáculo para ciertos tipos de productos pero no para todos, pues el abaratamiento de los mencionados costes de distribución ha aumentado considerablemente la posibilidad de vender en cualquier parte del mundo por muy alejada que se encuentre.

— Diferencias por países en las infraestructuras de marketing. Diferencias en las infraestructuras locales de marketing tales como sistemas de transporte o disponibilidad de medios de comunicación fuerzan a las empresas a aplicar un marketing sobre una base país a país antes que de forma estandarizada para una base mundial. Es un hecho que no todos los países funcionan con las mismas posibilidades en cuanto a la disponibilidad de medios de comunicación, así tenemos que en ciertos países como son Suecia, Noruega o Dinamarca existe una total carencia de espacios publicitarios en televisión por lo que resultaría totalmente inviable aplicar el mismo programa de publicidad. Por otro lado, también podemos encontrar diferencias en cuanto a los sistemas de teléfono y a las prácticas habituales de correos (en Italia o Brasil, simplemente no existe) lo cual fuerza a un cambio en el caso de realizar actividades de marketing a través de mailing, que pueden ser empleadas en unos países pero no en otros. También habrá que considerar la eficacia de la actividad de la comunicación pues es conocido que en ciertos países es muy baja la tasa de población con aparatos de televisión o radio; aunque este punto es cada vez de menor importancia. En cuanto a los medios de distribución hay países cuyo sistema difiere enormemente de otros. Este es el caso de Japón donde es necesario pasar antes de la venta final por un número interminable de intermediarios. En este sentido tenemos que mientras en EEUU la mayor proporción de ventas de comida se realiza en grandes superficies de ventas, en otros países ese porcentaje se alcanza en tiendas de menor tamaño y más numerosas; así ocurre en países como Italia, Portugal o España donde más del 75% de la venta al detalle se realiza en pequeños establecimientos (hábito que está cambiando lentamente).


— Diferencias en las características de los mercados. Las deferencias en la renta per cápita, el nivel de educación, nivel de desempleo o normas sociales puede demandar un enfoque localizado de aquellas empresas que realicen actividades de marketing internacional. Bienes de consumo que pueden ser comercializados como lujo en algunos países serán simplemente artículos comunes en otros. Productos que en ciertos países tienen una clara aceptación en otros son rechazados. Tal vez las diferencias más persistentes son las que surgen como consecuencia del entorno físico (clima, geografía, recursos, etc). El clima tiene un efecto obvio en el potencial de ventas de muchos productos así como en las presentaciones, la topografía también ejerce una fuerte influencia en la eficacia del sistema de distribución, las condiciones de uso del producto es otro de los factores que inciden en las estrategias de marketing. Por ejemplo, el tamaño de las cocinas europeas son pequeñas si se comparan con las de EEUU lo cual obliga a que una de las exigencias sea el tamaño de los electrodomésticos. Otro punto a tener en cuenta en las características de los mercados es la etapa de desarrollo económico e industrial del mismo.

Este punto es la base de los niveles de ingreso por personas y que condicionará el precio y el diseño de los productos.

 — Diferencias en los gustos y comportamientos de compra de los clientes. Esta es una barrera ante todo de tipo cultural. En este sentido hemos de reconocer que aunque existe una evidente tendencia hacia la homogeneización de los gustos en muchos mercados mundiales también hay que contar con que dicha tendencia no se produce con la misma intensidad ni en todos los tipos de productos ni en todos los mercados ni en todos los países. Es decir, hay productos que se sienten más afectados por los condicionantes culturales y sociales y, por tanto, son menos susceptibles de tener una configuración estándar. Así tenemos que para los productos de alimentación puede resultar más difícil la estandarización como consecuencia de estar muy ligados a los hábitos y gustos nacionales mientras que otros productos o servicios como los ordenadores son mucho más fáciles de estandarizar.

 — Diferencias en el entorno competitivo. Es claro y comprensible que no todos los países se encuentran en la misma situación competitiva ni ésta ha sufrido la misma evolución. Tales aspectos imponen importantes restricciones a la posibilidad y a la efectividad de una estrategia estandarizada. Nestlé, por ejemplo, alcanzó más del 60% de cuota de mercado en café instantáneo en Japón, pero menos del 30% en EEUU. La causa fue que en EEUU Nestlé se tuvo que enfrentar a dos fuertes competidores (General Foods y Procter & Gamble) mientras que en Japón apenas tenía rivalidad. Nestlé, por tanto, tiene que reflejar estas diferencias del entorno competitivo en su estrategia de marketing y adaptar precios, comportamiento de la fuerza de ventas e incluso la publicidad.


 b) Barreras Internas 

— Filosofía y estrategia de la empresa. La orientación seguida por la empresa condiciona enormemente el enfoque comercial que se le dan a las operaciones en el exterior.

— Estructura organizacional. La internacionalización de la economía ha supuesto para la empresa la necesidad de un cierto reajuste en sus pautas de actuación. La estandarización exige una gran coordinación de todas las actividades de marketing lo cual sólo se puede llevar a cabo si se cuenta con una estructura adecuada para que puedan circular por ella todas las decisiones, informaciones y órdenes pertinentes a cada momento.

— Existencia actual de operaciones internacionales. Los defensores de la estandarización normalmente parten de una empresa que comienza a internacionalizarse y que no tiene previamente ningún compromiso con mercados internacionales. Sin embargo, en la práctica la mayor de las empresas han comenzado su internacionalización con pequeñas operaciones en varios países. Estas operaciones suelen ser licencias, joint venture colaboraciones en compras, producción, o distribución que les condiciona. Tales compromisos son difíciles de cambiar a corto plazo convirtiéndose en un importante impedimento para establecer una estrategia estandarizada. Además ocurre que cuando la empresa saca al mercado un nuevo producto le puede resultar más rentable y eficiente vender el mismo en la red de distribución que ya tiene establecida en ciertos países que intentar ampliarse geográficamente, lo cual requeriría una mayor inversión para establecer una nueva red de distribución.

— Motivación y actitud de los gerentes locales. Los directores locales pueden sentir que la estrategia les viene impuesta y que no es adecuada al carácter local de su mercado, lo cual le reduce su motivación para implantar la misma; es decir, la estandarización tiende a entrar en conflicto con el responsable de la gestión local.


4) Situaciones bajo las cuales es más efectivo aplicar la estrategia estandarización global 

a) Existencia de segmentos de mercados globales

. Es posible identificar segmentos globales tanto en los mercados de consumo como en los mercados industriales. En los mercados de consumo es fácil encontrar estos segmentos en los productos de lujo o en los esenciales. Sin embargo, dichos segmentos no se limitan a estos tipos de productos sino que también se encuentran en productos como las motocicletas, los equipos de música, los ordenadores, etc, donde es posible acceder a segmentos con similares deseos y necesidades en cualquier país. Esto lleva a pensar que un marketing estandarizado de productos y marcas para segmentos inter-mercados permite desarrollar una imagen global uniforme en todos los países. Mientras que la existencia potencial de un segmento global es un factor clave para el desarrollo de una estrategia de estandarización del producto y la marca es importante resaltar que el atractivo de tal estrategia se ve matizado por el tamaño y viabilidad económica del segmento, también dependerá de la fortaleza del mismo así como de la habilidad para explotarlo de forma efectiva. Obviamente, la estandarización podrá ser tanto mayor cuanto mayor sea la semejanza de los consumidores, en términos de iguales gustos y preferencias.


 b) Sinergias asociadas a la estandarización.

 Este enfoque también genera experiencia al tener que operar y superar diversas condiciones ambientales; de tal modo, que la experiencia ganada en un determinado país/mercado puede servir para solucionar un problema en otro país/mercado. Estas sinergias que son el resultado de una mayor coordinación e integración, surgen como consecuencia que la empresa está operando sobre una base global, antes que sobre una base de país a país, buscando las ventajas de una empresa que trabaja en mercados de diferentes nacionalidades. Así la estandarización de las líneas de productos entre los países puede facilitar una mejora de la coordinación de la producción o el establecimiento de un sistema logístico global. Las sinergias, también, surgen de la coordinación y la integración de los sistemas de decisión entre los diferentes países y productos-mercados.


c) Disponibilidad de una infraestructura adecuada en distribución y comunicación internacional.

 La eficiencia de la estandarización, también, depende de la existencia de una adecuada infraestructura en cuanto a la comunicación y la distribución. El ejemplo más claro de ello se encuentra en la persuasión de la que fueron objeto los proveedores japoneses de componentes de automóviles por parte de los fabricantes, cuando éstos decidieron instalar plantas en los EEUU. Al final, dichos proveedores siguieron a sus clientes a los mercados exteriores situándose cerca de ellos. Las agencias de publicidad tales como Saatchi & Saatchi, McCann Erickson y Young & Rubican tienen ahora redes internacionales de operaciones para poder servir a sus clientes allí donde se encuentren. Esto mismo lo hacen las agencias de investigación de mercados y las instituciones financieras.
















Escrito en EL MASTER DEL GUAPO HACKER, de Xavier Valderas