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miércoles, 25 de julio de 2012

MOBBING O ACOSO LABORAL: DEFINICIÓN Y CARACTERÍSTICAS


“ EN LAS SOCIEDADES DE NUESTRO MUNDO OCCIDENTAL ALTAMENTE INDUSTRIALIZADO, EL LUGAR DE TRABAJO CONSTITUYE EL ÚLTIMO CAMPO DE BATALLA EN EL QUE UNA PERSONA PUEDE MATAR A OTRA SIN NINGÚN RIESGO DE  LLEGAR A SER PROCESADA ANTE UN TRIBUNAL”.

( Heinz Leymann)



 “La civilización nos ha llenado el estómago y nos ha vaciado el corazón”.    (Miguel Delibes)


Me instalaron en un despacho cerca de la cocina; me hostilizaron en todas las formas hasta negarme el papel de escribir. Ya comenzaba a llegar a las puertas del edificio de la embajada la ola de los indeseables: combatientes heridos, juristas y escritores, profesionales que habían perdido sus clínicas, obreros de todas las especialidades. Como se abrían paso contra viento y marea hasta mi despacho, y como mi oficina estaba en el cuarto piso, idearon algo diabólico: suspendieron el funcionamiento del ascensor. Muchos de los españoles eran heridos de guerra y sobrevivientes del campo africano de concentración, y me desgarraba el corazón verlos subir penosamente hasta mi cuarto piso, mientras los feroces funcionarios se solazaban con mis dificultades.

( Confieso que he vivido, PABLO NERUDA )




El acoso laboral o mobbing se define como toda conducta abusiva que atenta, por su repetición o sistematización, contra la dignidad o la integridad física o psíquica de una persona, poniendo en peligro su empleo o degradando el ambiente de trabajo, con unos objetivos predeterminados:

— Afán de destruir (acoso gratuito o perverso).

— Forzar una baja o renuncia (acoso económico)

— Crear competencia interna en la plantilla para mejora su productividad (acoso estratégico)



 Leymann lo definía de la siguiente manera: aquellas situaciones en las que una persona o grupo de personas ejercen un conjunto de comportamientos caracterizados por una violencia psicológica extrema, de forma sistemática (al menos una vez por semana), durante un periodo prolongado (más de seis meses), sobre otra persona en el lugar de trabajo. 



Para que pueda hablarse de mobbing deben darse todas y cada una de las características enunciadas:

— Acciones agresivas físicas o psicológicas.

— Carácter sistemático, muchas veces de forma muy sutil y difícil de advertir.

 — Prolongado en el tiempo, pero sin necesidad de ceñirse a los plazos señalados por Leymann.

— Con un objetivo final.



Por todo ello se diferencia de otras conductas laborales como puede ser el estrés (no hay acosador y es una situación interna), el conflicto (disparidad de opiniones o criterios), el maltrato de la dirección o del mando (éste es a la vista e igual para todos, mientras el acoso es oculto y/o afecta a personas individualmente), las agresiones esporádicas (no existe la repetición), las malas condiciones de trabajo (no existe intencionalidad, sólo se podría considerar acoso si esas malas condiciones afectaran únicamente a un trabajador), la sobrecarga de trabajo (a no ser que sea discrecional y con el fin de acabar con la moral del trabajador), las coacciones profesionales (no son acoso siempre y cuando se trate de medidas legalmente recogidas en el contrato o el convenio de aplicación).



El acoso se produce en mayor medida en empresas muy burocratizadas, aunque influyen no sólo factores organizativos sino factores psicológicos de los integrantes de cada organización. La incidencia es mayor en el ámbito sanitario (hospitales), educativo (profesores), Ejército y Administración Pública (donde el acosador no se juega su patrimonio empresarial y los efectos negativos del mobbing para la empresa los paga toda la sociedad, además de ser difícil actuar contra el acosador debido a las dificultades para despedirle). Las formas en que se manifiesta son las siguientes:



-Ataques contra la situación profesional y personal del trabajador: 

— No se asigna ningún trabajo a la víctima

— Se replican sistemáticamente todas sus decisiones

— Se critica su trabajo injusta o exageradamente

— Se le dan constantemente tareas nuevas

— Se hace presión para que no haga valer sus derechos (permisos, horarios, primas)

— Se logra que no se promocione

— Se le atribuyen tareas incompatibles en contra de su voluntad

— Se la empuja al error.

— Se le asignan trabajos muy inferiores o superiores a sus posibilidades.



Ataques en las relaciones sociales:

 — No se vuelve a hablar con la víctima.

— Se le traslada a un lugar alejado de sus compañeros.

— No se le hace caso.

— Se interrumpe constantemente a la víctima.

— La comunicación con ella se hace por escrito.

— Se rechaza incluso el contacto visual con esa persona.

— La dirección rechaza cualquier petición de entrevista.

— Se ignora su presencia dirigiéndose únicamente a los demás.



Atentados contra la dignidad:

 — Se difunden rumores.

— Por detrás se habla mal de la víctima.

— Se le atribuyen problemas psicológicos.

— Se critica su vida privada.

— Se ataca su orientación política o religiosa.

— Se le atribuyen tareas humillantes.

— Se ridiculiza su origen o su nacionalidad.

— Se le injuria en términos obscenos o degradantes.



Violencia verbal, física o sexual: 

— Recibe amenazas de violencia física.

— Se le agrede físicamente, aunque de forma leve: se la empuja, se le cierra la puerta

— En las narices.

— Se invade su vida privada con llamadas telefónicas y cartas.

 — Se la acosa o agrede sexualmente.

— No se tienen en cuenta sus problemas

— Las consecuencias son nefastas, pero no recaen únicamente en el trabajador, también repercuten en la empresa y en su productividad.



Para el trabajador destacan las siguientes manifestaciones: 

— migrañas

— agotamiento

— sudoración

— problemas respiratorios y circulatorios

— alteración del sueño

— problemas cardíacos

— dolores de estómago

— vértigos

— manía persecutoria

 — llanto incontrolado

— depresión

— hipersensibilidad

— tendencias suicidas



Para las empresas las consecuencias son las siguientes: 

— coste de las bajas por incapacidad.

 — coste sustitución y formación de otro trabajador

— indemnizaciones por despido o pensiones por incapacidad.

— pérdida de confianza de otros empleados

— imagen en los medios de comunicación



Los tipos de acoso son los siguientes: 

— Tipo ascendente:

 Es un subordinado o grupo de los mismos quien arremete a un superior jerárquico (frecuente en casos de ascensos cuando un trabajador tiene que dirigir a sus antiguos compañeros).

 — Tipo horizontal: 


Se produce entre compañeros de la misma categoría o rango jerárquico, y tienen su origen en situaciones de competencia insana por un ascenso, en el ataque a la persona débil con objeto de pasar el rato, etc.

— Tipo ascendente: 

La experiencia demuestra que es en este caso cuando las consecuencias son mucho más graves, ya que la víctima no dispone de recursos para poner fin a la situación. El acosador responde habitualmente a una tipología, entre la que destaca el narcisito, el paranoico, el miedoso que no soporta la competencia, el inseguro que intenta imponer la autoridad de forma agresiva para cubrir sus limitaciones e incompetencias, el irascible con frecuentes cambios de humor, el frustrado que lleva todos sus complejos al ámbito laboral, el envidioso que trata de impedir que alguien sea mejor que él, etc. Igualmente responde a cierta tipología la víctima: las personas demasiado competentes, los que se resisten a las imposiciones injustificadas de jefes tiránicos, las personas menos eficaces por su falta de capacidad o lentitud a la hora de desarrollar sus funciones, las personas psicológicamente más débiles, etc.




REFERENCIAS ON LINE: 







































ACOSO PSICOLÓGICO EN EL TRABAJO: MOBBING

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ARTÍCULO “Vampiros Emocionales. Personas Tóxicas”, de Rocío Galván:



Vivimos rodeados de personas tóxicas. Están por todas partes, en el trabajo, en nuestro círculo de amigos, incluso en nuestra familia.
Se suelen mostrar como personas maravillosas ofreciéndonos su amistad y compañerismo. Ellos se ven a sí mismos como “siempre buenos, justos y poseedores de la razón absoluta”. Cuando nuestras ideas, actitudes o necesidades no se corresponden con las suyas nos convertimos en el antagonista de la historia y comenzarán a comportarse como auténticos depredadores de nuestra energía, tratarán de anularnos y/o destruirnos. Suelen utilizar sutiles bromas e ironías para minar lentamente tu motivación y tratan de reducir tu estima y tu valor para que sus figuras aumenten.
En un principio seguramente tan solo nos provoquen malestar, pero se trata de individuos altamente nocivos que pueden destruir la confianza en nosotros mismos, alejarnos de nuestras metas y objetivos e incluso arruinar nuestras vidas.
Psicólogos y psiquiatras califican a estas personas tóxicas como vampiros emocionales que se alimentan de la energía que absorben a las personas que les rodean.
“La gente tóxica potencia nuestras debilidades y nos llenan de cargas y frustraciones”Bernardo Stamateas, psicólogo y autor del libro “Gente Tóxica”
Por ello es fundamental identificar a este tipo de personas lo antes posible y actuar en consecuencia para mantenernos alejados de ellos. Es la única manera de evitar males mayores para  nuestra salud psíquica.
Tipos de Vampiros Emocionales (o gente tóxica)
Con el fin de poder reconocerlos y neutralizarlos, Stamateas desarrola en su libro “Gente tóxica” una lista con las distintas tipologías que adoptan estos individuos nocivos:
1.       Sociopsicópata
Es la variante más peligrosa de individuo tóxico.  Si tenemos la mala suerte de encontrarnos con una persona así, lo mejor que podemos hacer es alejarnos lo antes posible.
Se caracteriza por tener una alta autoestima, su palabra favorita es “yo”.  Engaña y manipula para conseguir lo que quiere. No le preocupan los sentimientos o derechos ajenos. Carecen del sentido de la responsabilidad y son incapaces de pedir disculpas.
¿Cómo reconocerlo? El rasgo más característico es que muy a menudo se contradirá. Además, si observas bien su rostro podrás percatarte de que no muestra ninguna expresión facial.
2.       Victimista
A este tipo de personas nada les parece suficiente. Pase lo que pase siempre se sienten maltratados por el mundo. Desprende negatividad por cada poro de su piel. Siempre verá el lado malo de cada situación con tanto resentimiento que no podrás evitar contagiarte con su pesimismo si lo escuchas.
¿Cómo reconocerlo? Su prisma de la vida es catastrofista. Todas las desgracias le suceden a ellos. Tienen gran facilidad para responsabilizar a los demás de sus “desgracias”. Buscan constantemente consuelo y se quejan de forma incesante (una y otra vez, sin cansarse) pero no hacen nunca nada para cambiar la situación. Se sienten más cómodos en su posición de lamentos y frustración.
Además, si tú les cuentas algo malo que te ha sucedido ellos siempre intentarán competir contigo tratando de explicarte que lo que le sucede es mucho más grave. Les encanta contar penas y no escuchan los consejos.
3.       Agresivo verbal
El insulto, el ninguneo y el menosprecio forman parte de esta personalidad.
“El agresivo verbal tendrá como objetivo hacerte sentir poca cosa, incapaz, débil e inseguro” señala Stamateas.
Siempre encuentra momentos para discutir y enfrentarse con violencia. Sus ataques suelen ser mordaces, ofensivos e intimidantes. Su objetivo es despertar miedo a su alrededor para ser respetado.
Juega a que dudes de tus emociones. Un día se muestra maravilloso y le aprecias; al día siguiente te lanza un dardo envenenado, acabas desconcertado y le odias.
Este tipo de personas acaban solos y repudiados ya que son incapaces de mantener relaciones duraderas de ningún tipo.
4.       Mediocre
La apatía y la falta de motivación son los principales rasgos de estas personas tóxicas que, si bien es cierto que en un principio solo se hacen daño a sí mismos, pueden contagiar con su desidia incluso a las personas más abiertas y vitales.
La falta de metas le lleva a conformarse con una vida falta de estímulos.
Los mediocres pueden contaminar a las personas que están a su alrededor: sin que te des cuenta te harán ver la vida desde su perspectiva.
La mejor manera de sobrevivir a estas personas tóxicas es la resistencia. Desprenderse de ese espíritu de resignación que impregna este individuo tóxico.
5.       Arrogante presuntuoso
Este tipo de personas se creen perfectos. Son prepotentes hasta límites tan insospechados que resultan realmente pedantes. Son soberbios y vanidosos, con una confianza excesiva en todo lo que dicen y hacen. No aceptan la autocrítica porque nunca se equivocan y siempre tienen la verdad absoluta.
Su convicción de ser infalibles los conduce al fracaso con frecuencia.
¿Cómo reconocerlo? En las reuniones siempre compite por hacer resaltar su inteligencia e intenta convencer a quien le escucha de que es el más culto del lugar. Siempre intenta destacar y pocas veces escucha a su interlocutor, te darás cuenta que charlas con un arrogante presuntuoso cuando descubras una irónica mueca en su cara mientras le hablas, como si no tuvieras ni idea de lo que dices y él/ella tuviera siempre la respuesta correcta.
6.       Jefe autoritario
Un directivo así odia a los que cree inferiores, y boicotea a los que despuntan porque no soporta que nadie le supere. Es narcisista y arrogante.
Intenta controlar la libertad de sus empleados, llega a amenazarlos para reafirmar su dominio, y a insultarlos y despreciarlos públicamente.
Está obsesionado por el control y su tono de voz es intimidante. Suele ser acosador y violento, y se siente legitimado para descalificar a sus empleados.
7.       Chismoso. Cotilla
Se trata de un individuo especialmente tóxico que no dudará ni un instante en crear rumores destructivos para terminar con el prestigio de alguien que no le gusta o a quien envidia. Intenta dotar de elementos razonables a su bulo para que sea más creíble.Si compartes con esta persona un secreto lo utilizará en tu contra en cuento lo crea oportuno si eso le beneficia de algún modo.
Lo mejor es mantenerse alejado de personas como éstas a quienes les encanta sentirse escuchados ya que es una manera de ganar prestigio.
8.       Descalificador
Este tipo de personas disfruta menospreciando, manipulando y desestabilizando las emociones de sus víctimas.
Juega a ser tu amigo, pero su finalidad es controlar tu autoestima para poder desprestigiarte y humillarte delante de otras personas y así poder ser el centro de atención.
Debemos tener mucho cuidado con un individuo tóxico de esta magnitud. Si esto llega a suceder, podríamos incluso creer ciegamente que sus palabras y actos son por nuestro bien.
9.       Envidioso
Estos individuos tóxicos centran sus energías en fijarse cómo otros han conseguido sus objetivos y se obsesiona con los triunfos ajenos, sean de la índole que sean.
Puede llegar a tener una mente tan enfermiza que solo desea la destrucción de la persona a quien envidia.
Se envenenan con su continua desazón. Los chismes, la crítica y la desgana alimentan esta actitud tan corrosiva.
Los envidiosos no conciben el éxito de otras personas, no ven el esfuerzo, la constancia y el tiempo dedicado para llegar donde se han propuesto, sino que se ciegan por el brillo que desprenden a quienes envidian en vez de luchar por conseguir sus propias metas.
10.   Neurótico
Este tipo de personas tóxicas no solo se envenenan a sí mismos sino que contagian a todo el que está a su alrededor.
Vive imponiéndose metas que están fuera de su alcance, suelen ser fantasiosos, no escuchan los consejos ya que no soportan que alguien pueda saber más que ellos.
Suelen tener una conducta egoísta e infantil. Sufre de cambios de humor muy drásticos y siempre tratan de infundir culpa.
“Vivir con culpa es vivir en cadena perpetua”, asegura Stamateas.

Cómo actuar ante los Vampiros Emocionales (o gente tóxica)
Los especialistas sostienen que la mejor opción es huir de los vampiros psíquicos o emocionales.
“Poner límites a todo lo que nos frena no es una opción, es un derecho”, dice Bernardo Stamateas.
Se puede y se debe evitar que este tipo de personas tomen el control de nuestra vida. No debemos olvidar nunca que somos nosotros quienes tenemos el poder de decidir sobre nosotros mismos.
Algunos expertos, como el psicólogo clínico y consultor Juan Cruz, piensan que no existen personas tóxicas sino situaciones tóxicas, es decir, que el problema no proviene tanto de las personas como de las situaciones envenenadas a las que estamos expuestos. Por ello, todos podemos ser “venenosos” en algún momento de nuestra vida, como sostiene Cruz, aunque lo más importante es que podemos salir de una situación tóxica gracias a que la neuroplasticidad del cerebro permite crear nuevas conexiones neuronales que cambian la forma en la que una persona interpreta la realidad – explica Juan Cruz.
Antídotos contra los Vampiros Emocionales (o gente tóxica)
Para el psicólogo Juan Cruz hay antídotos para este virus que infecta las mentes de muchas personas que están en contacto con un entorno laboral o afectivo poco saludable:
·     Detectar: Une medida para desintoxicarse es precisamente entrar en contacto con el veneno inoculado por el exterior o por ti mismo. “Hay que detectar la toxicidad para poder salir de ella. No escapar sino hacerle frente. Sólo gracias a esa toma de conciencia como observador externo el lóbulo frontal se activa y genera calma”, explica Cruz.
·     Adaptarse: Aunque la situación sea muy tóxica, se pueden desarrollar estrategias para poder adaptarse a ella. Es decir, tenemos la capacidad de aprender a descodificar la misma información de diferente manera.
·     Abstracción: Todos somos libres de ‘cerrar la ventana’ de nuestra mente al ruido del exterior. Aunque nos bombardee con mensajes letales, tenemos la capacidad de protegernos y cerrar las compuertas de nuestra mente a esa información.
·     Autoestima: Potenciar los recursos que cada uno tiene, realizar actividades que refuercen nuestras aptitudes y habilidades, buscar nuevos entornos más salubres donde se aprecien nuestras cualidades.
·     Relaciones sociales: Cultivar los vínculos afectivos verdaderos y las relaciones sociales basadas en valores. Fomentar la interdependencia y una buena red de amistades.
·     No al victimismo: Abandonar la autointoxicación, ese diálogo interior que repite una y otra vez los mismos mensajes negativos sin ofrecer nunca una salida.
·     Solidaridad: Hacer cosas por los demás o implicarse en proyectos solidarios es una buena forma para salir de uno mismo y su propia ‘desgracia’. Además, ayudar a otras personas que sufren es bueno para relativizar.
·     Abandonar: En ocasiones, sobre todo cuando las consecuencias afectan a la salud, hay que abandonar las situaciones contaminantes. Pero no es una derrota porque, a veces, para sobrevivir en un entorno tóxico, hay que convertirse en un ser tóxico. Y ese es un precio demasiado alto. Hay momentos en que una retirada a tiempo es una victoria.
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Escrito en EL MASTER DEL GUAPO HACKER, de Xavier Valderas

martes, 29 de mayo de 2012

MOBBING ( ACOSO LABORAL ). LAS 45 PREGUNTAS DE HEINZ LEYMANN




El mobbing (acoso laboral), es algo muy frecuente en las empresas. El acoso laboral existe más de lo que parece. En el actual contexto de crisis, por ejemplo, los trabajadores contratados trabajan y rinden más que los fijos, a pesar de ser más explotados y maltratados por el resto que se aprovechan de ellos, y lo hacen por miedo a que no se les renueva el contrato y necesitan el empleo para sobrevivir. El listo abusa del menos listo, el cabrón abusa de quien es buena persona, el vago abusa del trabajador, el que puede roba aprovechándose del cargo,…y cada cual se aprovecha de ser caradura y sinvergüenza, y existe mucha gente que disfruta jodiendo e hiriendo a los demás como una manera de afirmar su superioridad…..y esto es lo peor de una empresa, aunque ese mal está más extendido de lo que parece, y todo son hipocresías, aunque de cara al exterior o a la galería se pretende dar una imagen ideal de lo que realmente no es. Muchos sufren esos acosos y esos abusos, pero claro, como sus hijos tienen que comer, y más con el miedo a la crisis y a perder el empleo, lo tienen que aguantar, que lo más importante es poder cobrar la nómina a fin de mes.


 Es curioso que desde los gobiernos y sindicatos se ha ido fomentando la persecución del “acoso sexual” a favor de las mujeres, con lo que cualquier mujer trabajadora podría denunciar los hechos,……, pero para denunciar el mobbing, nadie ha movido ni un solo dedo. Así están las hipocresías. El espiritu de equipo ganador es bueno, sobretodo si se trata de un equipo de fútbol,…..pero en la empresa es algo raro, pues fíjate que incluso cuando buscas trabajo y te entrevista alguien de recursos humanos, se le nota muy poca preparación y muy poca seriedad, y además ni se molestan en contestar curriculums. Todos tratan de aprovecharse de sus cargos y circunstancias, y muy poca gente es competente y vale: el reflejo de ello son los mismos políticos que tenemos, de una mediocridad e ineptitud exasperante. No hay que olvidar que este es el país de las envidias, y si alguno destaca o brilla más, pasa a constituir un problema para alguien, y si eres un inútil e incompetente total, igualmente te conviertes en un problema.


  Y como decía el ex presidente Adolfo Suárez: hay que saber moverse entre la mierda. Y malo quien no esté mentalizado ni sepa moverse entre la mierda, porque así son y así están las cosas, tal real como la vida misma.
ADOLFO SUÁREZ

La honradez es algo muy bueno y admirable, en este país de la picaresca y los sinvergüenzas, y sin duda ayuda a salir adelante,….pero es un valor que se lleva muy poco.

NICOLÁS MAQUIAVELO

  Bueno, mejor te lo resumiría la frase de Nicolás Maquiavelo: “los hombres son malos, cuando la necesidad no les obliga a ser buenos”.

HEINZ LEYMANN

En todo caso nos vendrá bien conocer las 45 preguntas del psicólogo sueco de origen alemán Heinz Leymann


  A) Actividades de acoso para reducir las posibilidades de la víctima de comunicarse adecuadamente con otros, incluído el propio acosador:

 1.El jefe o acosador no permite a la víctima la posibilidad de comunicarse .

 2.Se interrumpe continuamente a la víctima cuando habla .

 3.Los compañeros le impiden expresarse.

 4.Los compañeros le gritan, le chillan e injurian en voz alta.

 5.Se producen ataques verbales criticando trabajos realizados.

 6.Se producen críticas hacia su vida privada.

 7.Se aterroriza a la víctima con llamadas telefónicas.

 8.Se le amenaza verbalmente.

 9.Se le amenaza por escrito.

 10.Se rechaza el contacto con la víctima ( evitando el contacto visual, mediante gestos de rechazo, desdén o menosprecio, etc. ).

 11.Se ignora su presencia, por ejemplo dirigiéndose exclusivamente a terceros (como si no le vieran o no existiera).


Perfil del acosador. Según el profesor Iñaki Piñuel, responde al de un "psicópata organizacional" que emplea técnicas de ataque sutiles, manipula el entorno para conseguir aliados entre los compañeros de trabajo o su silencio ante esa situación, intenta "trepar" rápidamente para desde esa posición ejercitar mejor su acoso y, señaló el profesor, se ha visto que muchos de ellos ya eran hostigadores en el colegio.



  B) Actividades de acoso para evitar que la víctima tenga la posibilidad de mantener contactos sociales:

 12.No se habla nunca con la víctima.

 13.No se le deja que se dirija a uno.

 14.Se le asigna a un puesto de trabajo que le aísla de sus compañeros.

 15.Se prohibe a sus compañeros hablar con él.

 16.Se niega la presencia física de la víctima.


  C) Actividades de acoso dirigidas a desacreditar o impedir a la víctima mantener su reputación personal o laboral: 

 17.Se maldice o se calumnia a la víctima.

 18.Se hacen correr cotilleos y rumores orquestados por el acosador o el gang de acoso sobre la víctima. 

19.Se ridiculiza a la víctima.

 20.Se atribuye a la víctima ser una enferma mental.

 21.Se intenta forzar un examen o diagnóstico psiquiátrico.

 22.Se fabula o inventa una supuesta enfermedad de la víctima.

 23.Se imitan sus gestos, su postura, su voz y su talante con vistas a poder ridiculizarlos.

 24.Se atacan sus creencias políticas o religiosas.

 25.Se hace burla de su vida privada.

 26.Se hace burla de sus orígenes o de su nacionalidad.

 27.Se le obliga a realizar un trabajo humillante.

 28.Se monitoriza, anota, registra y consigna inequitativamente el trabajo de la víctima en términos malintencionados.

 29.Se cuestionan o contestan las decisiones tomadas por la víctima.

 30.Se le injuria en términos obscenos o degradantes.

 31.Se acosa sexualmente a la víctima con gestos o proposiciones.


  D) Actividades de acoso dirigidas a reducir la ocupación de la víctima y su empleabilidad mediante la desacreditación profesional.

 32.No se asigna a la víctima trabajo ninguno.

 33.Se le priva de cualquier ocupación, y se vela para que no pueda encontrar ninguna tarea por sí misma. 

34.Se le asignan tareas totalmente inútiles o absurdas

 35.Se le asignan tareas muy inferiores a su capacidad o competencias profesionales.

 36.Se le asignan sin cesar tareas nuevas.

 37.Se le hace ejecutar trabajos humillantes.

 38.Se le asignan tareas que exigen una experiencia superior a sus competencias profesionales.


E) Actividades de acoso que afectan a la salud física o psíquica de la víctima. 

 39.Se le obliga a realizar trabajos peligrosos o especialmente nocivos para la salud.

 40.Se le amenaza físicamente.

 41.Se agrede físicamente a la víctima, pero sin gravedad, a título de advertencia.

 42.Se le agrede físicamente, pero sin contenerse.

 43.Se le ocasionan voluntariamente gastos con intención de perjudicarla.

 44.Se ocasionan desperfectos en su puesto de trabajo o en su domicilio.

 45.Se agrede sexualmente a la víctima.
































 



















 


Escrito en EL MASTER DEL GUAPO HACKER, de Xavier Valderas












































Escrito en EL MASTER DEL GUAPO HACKER, de Xavier Valderas